SINGAPORE CORONAVIRUS
En Singapur cerca de unas 200.000 personas, la mayoría de ellos hombres jóvenes del sector de la construcción procedentes de diversos países de Asia, duermen en habitaciones de entre diez y veinte camas cada una. | Fuente: AFP

Desde que apareció la enfermedad, Singapur ha sido uno de los países asiáticos que ha dado el ejemplo sobre cómo enfrentar el nuevo coronavirus; sin embargo, el relajamiento de sus medidas les significó una segunda ola de contagios. Elmer Huerta, Consejero Médico de RPP Noticias y especialista en salud pública, explicó que si bien Singapur aplicó un fuerte martillazo contra la COVID-19, relajó sus medidas de control para evitar la propagación del virus.

“Ellos fueron desde el inicio muy agresivos en el martillazo. Hicieron cuarentena, seguimientos de casos, pruebas moleculares y pruebas serológicas a todos. Un martillazo brutal modelo de Asia. El martillazo funcionó. Si a comienzos de abril había menos de 600 casos, por qué a fines de abril había 17 mil. ¿Cómo pasó eso?”, comenta.

El especialista en salud pública explica que Singapur fue agresiva al inicio pero luego aliviaron sus acciones de control sanitario y dejaron regresar nuevamente a más de un millón de trabajadores migrantes.  “Estos jóvenes trabajadores incluso viven en dormitorios en los cuales hay 5 baños disponibles para cada 100 personas y duermen hacinados. Ahí es donde les ha reventado el coronavirus y ahora todo el país está en cuarentena obligatoria”, precisó.

Cabe mencionar, que en Singapur cerca de unas 200.000 personas, la mayoría de ellos hombres jóvenes del sector de la construcción procedentes de diversos países de Asia, duermen en habitaciones de entre diez y veinte camas cada una.

El martillazo y el baile

“A lo que voy es que ellos (Singapur) dieron el martillazo pero no supieron bailar su ritmo es decir le volvió la enfermedad. Eso es el martillazo y el baile”, señaló el doctor Elmer Huerta haciendo referencia al artículo del investigador peruano Ragi Yaser Burhum, titulado “El martillazo y el huayno” y basado en la publicación de un ingeniero francés radicado en España.

“Entonces este señor francés lo publica para el público y lo llama ‘El martillo y el baile’ y dice: Al virus sabiendo que se contagia de persona a persona hay que meterle un martillazo y ese martillazo se llama cuarentena y evitar que la gente esté junta. A la vez que se hace ese martillazo se hacen pruebas y seguimiento de los casos”, señala.

“Luego que se sale de eso, hay que aprender a bailar, hay que saber las condiciones locales, sociológicas y culturales del lugar para que el virus no despierte del martillazo que le hemos metido. El investigador peruano escribe ‘El martillazo y el Huayno’ para dar a entender que en el Perú el martillazo ha funcionado y que ahora nos toca bailar el huayno; es decir, cómo vamos ir para adelante”, explica.