España | Pintan sus autos y les piden que se abandonen sus casas: Agresiones contra médicos en medio de la pandemia

Un vecino de Silvana, médico ginecóloga española, escribió con pintura en aerosol “rata contagiosa” en su auto. Esta es solo una más de las constantes agresiones que enfrenta el personal de salud en medio de la crisis por la COVID-19.

Auto de Silvana
La agresión contra la médico ginecóloga está siendo investigada por la Policía. | Fuente: Twitter

Los aplausos al personal sanitario como muestra de agradecimiento por su labor en tiempos de la pandemia del coronavirus se topan, en las últimas semanas, con actitudes de vecinos de todo el mundo que han decidido sacar lo peor de sí en contra de los médicos. Ellos, al igual que el resto de la población, tienen que regresar a casa cuando la jornada laboral ha culminado.

Un ejemplo de las agresiones que tienen que enfrentar es el de la ginecólogca Silvana Bonino, en Barcelona. Cuando se disponía a ingresar su auto se encontró con que un vecino había pintado un mensaje de odio en él: “Rata contagiosa”, decía.

La especialista en Ginecología ha tenido que acudir a la comisaría a poner una denuncia, para que se realice una investigación que dé con la identidad de la persona que será acusada de un delito de odio.

Otro fue el caso de un médico en Ciudad Real, quien al llegar a su casa luego del trabajo se encontró con una nota en su puerta: “Hola vecino, sabemos de tu buena labor en el hospital y se agradece, pero debes pensar también en tus vecinos. Aquí hay niños y ancianos. Hay lugares como el Barataria donde están alojando a profesionales. Mientras esto dure, te pido que lo pienses”, decía.

La imagen de la nota fue compartida en Twitter por una compañera del médico y rápidamente se volvió viral. “¿Quién cuidará de ti si te enfermas si no es el propio personal de salud?”, se lee en los comentarios.

Por otro lado, enfermeros en Madrid denunciaron que sus cerraduras y puertas eran rociadas con lejía por sus vecinos. Jesús, uno de ellos, relató a la prensa local la rabia y tristeza que sintió cuando este admitió haberlo hecho, ya que sabe que a diario el personal de salud pone en riesgo su vida para cuidar de los enfermos.