El presidente Donald Trump ha declarado una emergencia nacional ante las políticas del régimen cubano, activando un sistema de aranceles para cualquier país que suministre petróleo a la isla tras denunciar nexos con potencias extranjeras y grupos terroristas.
El gobierno de los Estados Unidos ha formalizado este jueves una nueva postura de confrontación hacia el régimen que gobierna Cuba desde hace más de 65 años. Mediante una orden ejecutiva, firmada por el presidente Donald Trump, la Casa Blanca ha determinado que las actividades del gobierno cubano representan un peligro directo para la estabilidad del país y por lo tanto se declara en emergencia nacional.
"Encuentro que las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria, que tiene su origen en su totalidad o en parte sustancial fuera de los Estados Unidos, para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos", se lee en el documento oficial firmado por Trump.
Esta declaración de emergencia nacional no solo responde a la situación interna de la isla, sino a lo que Washington describe como una alineación peligrosa con actores estatales y no estatales hostiles.
Según las fuentes oficiales, Cuba facilita el establecimiento de capacidades militares y de inteligencia sofisticadas en su territorio que amenazan la seguridad estadounidense.
"Por la presente declaro una emergencia nacional con respecto a esa amenaza", determinó el presidente Trump, estableciendo el marco legal para implementar medidas punitivas económicas inmediatas.
El documento denuncia que el régimen comunista persigue y tortura a opositores políticos, bloquea la libertad de asociación de la sociedad civil y prohíbe la existencia de una prensa libre.
Una respuesta ante riesgos de inteligencia y terrorismo
La administración estadounidense sostiene que el régimen cubano sirve como plataforma para las operaciones de adversarios estratégicos, destacando que la isla alberga la instalación de inteligencia de señales más grande de Rusia en el extranjero con el fin de interceptar información sensible.
Además, el reporte indica que Cuba mantiene una profunda cooperación de defensa con la República Popular China y permite que grupos como Hamás y Hezbolá utilicen su entorno para construir lazos económicos y de seguridad destinados a desestabilizar el hemisferio occidental.
Más allá de la seguridad exterior, la orden ejecutiva enfatiza la crisis de derechos humanos en el país caribeño.
El documento denuncia que el régimen comunista persigue y tortura a opositores políticos, bloquea la libertad de asociación de la sociedad civil y prohíbe la existencia de una prensa libre.
"Los Estados Unidos tienen tolerancia cero ante las depredaciones del régimen comunista cubano", enfatiza el texto presidencial, subrayando que las acciones de La Habana son repugnantes para los valores morales y políticos de las sociedades democráticas.
Presión económica a través de un nuevo sistema arancelario
Para abordar esta emergencia, Estados Unidos ha diseñado un mecanismo financiero que busca cortar los recursos energéticos de la isla. El sistema consiste en la imposición de un arancel ad valorem adicional a las importaciones de bienes provenientes de cualquier nación que, de forma directa o indirecta, venda o proporcione petróleo a Cuba.
La orden define el petróleo como crudo o productos derivados y especifica que la provisión indirecta incluye el uso de intermediarios o terceros países con conocimiento del destino final de la carga.
La ejecución de esta política recae en figuras clave del gabinete. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, será el encargado de monitorear y determinar qué países están suministrando crudo a la isla, informando de sus hallazgos al secretario de Estado, Marco Rubio.
Posteriormente, Rubio tendrá la autoridad para recomendar la magnitud del gravamen adicional que se aplicará a los productos de dichas naciones, una medida que busca responsabilizar al régimen por sus alianzas malignas.
Orden entre en vigor desde este 30 de enero
Este anuncio de la Administración Trump se da en el marco de los recientes cambios en la dinámica regional tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela en noviembre de 2025, que resultó en la captura de Nicolás Maduro.
Las autoridades estadounidenses consideran que el fin del flujo de crudo venezolano es un paso decisivo, ya que "el fin del envío de crudo venezolano a la isla provocará un cambio de régimen en Cuba".
La orden ejecutiva entra en vigor a las 12:01 a.m. del 30 de enero de 2026 y otorga al presidente la facultad de modificar estas sanciones si los países afectados toman medidas significativas para alinearse con las políticas de seguridad de los Estados Unidos o si el gobierno cubano decide cesar las actividades que motivaron la emergencia.
Mientras tanto, la administración asegura que mantendrá su compromiso de apoyar las aspiraciones del pueblo cubano por alcanzar una sociedad libre y democrática.