Donald Trump declara emergencia nacional e impone aranceles a naciones que suministren crudo a la isla. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, califica la medida como un bloqueo total destinado a someter a la población a condiciones extremas.
El Gobierno de los Estados Unidos formalizó este jueves una nueva postura de confrontación hacia el régimen cubano mediante la firma de una orden ejecutiva por parte del presidente Donald Trump.
El documento declara una emergencia nacional al considerar que las políticas y acciones de La Habana representan una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.
Esta medida, que entra en vigor a las 12:01 a.m. del 30 de enero de 2026, busca asfixiar económicamente a la isla tras la interrupción del suministro de crudo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro en noviembre de 2025.
El mecanismo de presión económica y arancelaria
La nueva estrategia de la administración Trump consiste en la implementación de un sistema de aranceles ad valorem adicionales a las importaciones de bienes procedentes de cualquier nación que, de forma directa o indirecta, venda o proporcione petróleo a Cuba.
La orden especifica que la provisión indirecta incluye el uso de intermediarios o terceros países que tengan conocimiento del destino final de la carga.
La ejecución de esta política involucra a figuras clave del gabinete estadounidense. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, será el responsable de monitorear y determinar qué países suministran crudo a la isla, para luego informar sus hallazgos al secretario de Estado, Marco Rubio.
Posteriormente, Rubio tendrá la autoridad para recomendar la magnitud del gravamen adicional que se aplicará a los productos de dichas naciones, con el objetivo de responsabilizar al régimen por sus alianzas internacionales.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, utilizó sus redes sociales para condenar en los términos más firmes lo que calificó como una nueva escalada que propone imponer un bloqueo total a los suministros de combustible.
Seguridad nacional y nexos internacionales
Washington justifica esta escalada argumentando que Cuba facilita el establecimiento de capacidades militares y de inteligencia sofisticadas en su territorio.
Según el documento oficial, la isla alberga la instalación de inteligencia de señales más grande de Rusia en el extranjero y mantiene una profunda cooperación de defensa con la República Popular China.
Además, la administración estadounidense sostiene que el régimen permite que grupos como Hamás y Hezbolá utilicen su entorno para construir lazos económicos y de seguridad destinados a desestabilizar el hemisferio occidental.
"Cuba no podrá sobrevivir", afirmó el mandatario estadounidense a la prensa, añadiendo que la palabra ahogar es "muy dura", pero asegurando que el país caribeño es "una nación fallida".
Trump ha sostenido que el gobierno cubano tiene los días contados y que el fin del flujo de petróleo provocará un cambio de régimen en una nación afectada por una grave crisis económica y social.
La respuesta de La Habana
Desde Cuba, la reacción fue inmediata y de absoluto rechazo. "Denunciamos ante el mundo este brutal acto de agresión", denunció el Gobierno de Cuba tras conocerse la imposición de aranceles a sus proveedores.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, utilizó sus redes sociales para condenar en los términos más firmes lo que calificó como una nueva escalada que propone imponer un bloqueo total a los suministros de combustible.
Rodríguez argumentó que el gobierno estadounidense recurre al chantaje y la coerción para que otros países se sumen a su política de bloqueo, amenazándolos con aranceles abusivos en violación de las normas del libre comercio.
"Cada día hay nuevas evidencias de que la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna, es la que ejerce el Gobierno de EE. UU. contra las naciones y los pueblos", señaló el ministro de Relaciones Exteriores, desestimando la lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza.
Un sistema energético al borde del colapso
La situación en la isla es crítica, ya que depende de la importación de carburantes para mantener su endeble sistema eléctrico. Distintas estimaciones independientes indican que Cuba precisa aproximadamente 110 000 barriles de petróleo diarios, de los cuales solo produce unos 40 000 en su territorio, lo que obliga a importar el resto.
Según el sistema de seguimiento de la agencia Reuters, Venezuela suministraba unos 27 000 barriles diarios hasta el año pasado, flujo que terminó con la caída de Maduro.
Otros proveedores identificados incluyen a Rusia, con unos 6000 barriles diarios según el Instituto de Energía de la Universidad de Texas, y México, que envió entre 6000 y 12 000 barriles diarios.
De acuerdo con información obtenida por la agencia EFE a través del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, a inicios de mes arribó a La Habana el buque Ocean Mariner con 86 000 barriles de combustible procedentes de México.
Por otro lado, una investigación de The New York Times reveló que Cuba ha estado revendiendo parte del petróleo venezolano a China para obtener divisas ante la caída del turismo y las remesas.
El impacto económico de estas sanciones podría ser devastador. Según un estudio facilitado a la agencia EFE por el economista Miguel Alejandro Hayes, una caída del 30 % en la disponibilidad de combustible se traduciría en una reducción del 27 % del Producto Interno Bruto (PIB) y un aumento del 60 % en los precios de los alimentos.
Además, las termoeléctricas cubanas, que suministran el 65 % del combustible del país, se encuentran obsoletas con más de cuatro décadas de explotación, según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba.