El despliegue del USS Delbert D. Black refuerza la presencia naval de Washington en la región, mientras la Casa Blanca evalúa opciones militares y presiones estratégicas para forzar un cambio en Irán.
La Armada de Estados Unidos ha fortalecido su presencia militar en Oriente Medio con el envío de un buque de guerra adicional, en un contexto de creciente hostilidad y acumulación de fuerzas en la región tras la escalada de las tensiones con Irán, según informó este jueves la agencia de noticias británica Reuters.
El destructor USS Delbert D. Black ingresó a la zona en las últimas 48 horas, informó un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato, de acuerdo a la referida agencia de noticias.
Con esta incorporación, la flota operativa en el área se eleva a seis destructores, acompañados por un portaaviones y tres buques de combate litoral, consolidando una capacidad de respuesta inmediata ante posibles contingencias.
¿En busca de un cambio de régimen en Irán?
De acuerdo a fuentes de Reuters, este movimiento naval se produce mientras el presidente Donald Trump analiza diversas alternativas contra Irán, que incluyen ataques selectivos contra líderes y fuerzas de seguridad.
El objetivo primordial de estas deliberaciones sería generar las condiciones necesarias para un cambio de régimen, tras la violenta represión de las protestas internas que, según estimaciones de organizaciones de derechos humanos, habrían dejado miles de víctimas.
"Trump quería crear condiciones para un "cambio de régimen" después de que una represión aplastara un movimiento de protesta a nivel nacional a principios de este mes", señalaron fuentes familiarizadas con las discusiones en Washington a la agencia de noticias británica.
Según la misma información, las opciones estratégicas sobre la mesa de la Casa Blanca contemplan desde ofensivas contra comandantes responsables de la violencia hasta ataques de mayor envergadura contra programas de misiles balísticos y centros de enriquecimiento nuclear.
No obstante, la posibilidad de una intervención militar directa genera profundas dudas entre los aliados regionales y expertos internacionales.
Por ejemplo, diversos funcionarios árabes y diplomáticos occidentales han expresado su temor de que una acción armada pueda desestabilizar aún más a la población civil en lugar de movilizarla.
"Estados Unidos puede apretar el gatillo, pero no asumirá las consecuencias. Nosotros sí", afirmó de manera contundente una de las fuentes árabes consultadas, por Reuters.
A pesar del despliegue de lo que Trump ha calificado como una "armada", especialistas y funcionarios de inteligencia coinciden en que el poder aéreo por sí solo podría ser insuficiente para derrocar al sistema gobernante.
Irán se defendería "como nunca antes"
Desde Teherán, la respuesta ha sido de preparación para la defensa y, simultáneamente, de advertencia diplomática.
La misión de Irán ante las Naciones Unidas manifestó que el país está listo para un diálogo basado en el respeto mutuo, aunque subrayó su disposición combativa al declarar que se defendería "como nunca antes" si se le presionaba.
Por su parte, el líder supremo Ali Jamenei, de 86 años, mantiene la autoridad final sobre las decisiones de guerra y sucesión, aunque su gestión diaria ha recaído en figuras vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
¿Qué se dice entre los países de la región?
A pesar del despliegue de lo que Trump ha calificado como una "armada", especialistas y funcionarios de inteligencia coinciden en que el poder aéreo por sí solo podría ser insuficiente para derrocar al sistema gobernante.
Un alto funcionario israelí con conocimiento de la planificación conjunta le dijo a Reuters que para derrocar efectivamente al régimen sería necesario el despliegue de tropas sobre el terreno, advirtiendo además que la eliminación de figuras clave no garantiza un cambio de sistema, ya que Irán "tendría un nuevo líder que lo reemplazaría".
El riesgo de una fragmentación similar a la ocurrida en Siria o una guerra civil como la de Irak tras la invasión de 2003 permanece como una preocupación latente para los países vecinos, según información recogida por Reuters con fuentes en varios países de Medio Oriente.
De acuerdo a la agencia británica, naciones como Arabia Saudita, Qatar, Omán y Egipto han instado a Washington a evitar un ataque directo, temiendo represalias que afecten su infraestructura o el flujo energético a través del Estrecho de Ormuz.
En este escenario, siempre según Reuters, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ha comunicado formalmente a Teherán que no permitirá el uso de su espacio aéreo para acciones militares contra territorio iraní.