Los gatos domésticos dejarían de ser bienvenidos en un pueblo de Nueva Zelanda

Quienes ya tengan a estos felinos en casa tendrían que esterilizarlos y permitir su control con un microchip. Se trata de una iniciativa estatal que pretende proteger el ecosistema de la zona.

Los residentes de Omaui pueden objetar la propuesta ante el Consejo Regional durante los siguientes dos meses. | Fuente: Getty Images

Tener gato y vivir en cierta localidad de Nueva Zelanda podría volverse incompatible. Al menos, así lo proponen en Omaui, un pueblo de solo 35 habitantes donde la crianza de felinos domésticos amenaza a la fauna silvestre.

De acuerdo con la iniciativa, quienes actualmente sean dueños de estas mascotas deberán registrarlas, esterilizarlas y someterlas a la introducción de un microchip para su seguimiento.

Además, una vez fallecidos naturalmente o por algún accidente, no podrán ser reemplazados por nuevos gatos y las personas que deseen tener uno por primera vez simplemente no podrán hacerlo. La idea parte de un plan de control sobre 72 depredadores de especies nativas y es impulsada por la agencia estatal Environment Southland.

Ecosistema en peligro

Ali Meade, directora de Bioseguridad y Biodiversidad del Consejo Regional, dijo al New York Times que la medida pretende contribuir con la subsistencia de fauna endémica de la zona; en su mayoría, aves y reptiles. Según precisó, la constante caza por parte de depredadores mamíferos ha provocado mayor vulnerabilidad, aislamiento y confusión de especies. “Adoptan formas de vivir extrañas, como ciertas aves, que anidan en el suelo y no desarrollan la habilidad de volar”.

Peter Marra, director del Centro de Aves Migratorias de Smithsonian Institution, expresó a la BBC que “es tiempo que se trate a los gatos como perros”, sugiriendo que las personas deberían dejarlos salir de casa sin supervisión. “Es una solución bastante obvia. Los gatos son mascotas maravillosas, pero no se les debería permitir vagar fuera”, agregó.

Marra dijo además que 63 especies se han extinto en el mundo debido en parte a la población de gatos y que países con ecosistemas en riesgo, como Nueva Zelanda, deben tomar medidas al respecto. La BBC informó que la localidad de Omaui cuenta con cámaras de seguridad que han captado a los felinos cazando aves, reptiles e insectos durante sus salidas nocturnas.

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