Seiscientos soldados extranjeros han muerto en Afganistán en lo que va de año, según el cómputo del portal independiente "icasualties", lo que convierte 2010 en el año más sangriento desde la caída del régimen talibán en 2001.

Con la muerte este domingo de un soldado de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), de la que la misión informó hoy en un comunicado, la cifra de militares extranjeros fallecidos en 2010 se sitúa en 600, frente a las 516 bajas registradas el año pasado.

De acuerdo con el portal independiente, que mantiene un cómputo detallado, desde la caída del régimen talibán más de 2.169 soldados de las fuerzas estadounidenses y de la misión ISAF de la OTAN desplegadas en Afganistán han perdido la vida en el país surasiático.

Según ese recuento, se produjeron 1.348 bajas en las filas estadounidenses, 341 en las británicas, 152 en las canadienses, y 328 en las tropas de otros países.

Los talibanes, que han afianzado su presencia en grandes áreas del país en los últimos años, buscan tanto la expulsión de las tropas extranjeras como el derrocamiento del Gobierno de Hamid Karzai para proclamar en su lugar un régimen integrista islámico.

Aunque la OTAN respalda el proceso de diálogo iniciado por el Gobierno afgano con el movimiento talibán a través del recién creado Consejo de Paz, por el momento ha dejado claro que no frenará sus operaciones militares en el país.

El comandante de las tropas extranjeras en Afganistán, David H. Petraeus, aseguró la semana pasada que las operaciones militares contra la insurgencia en la provincia sureña de Kandahar, feudo de los talibanes, están en su "tramo final".

Con unos 150.000 soldados desplegados en Afganistán, la ISAF y la coalición estadounidense asumen el reto de debilitar a los insurgentes antes de julio de 2011, la fecha marcada por el presidente de EEUU, Barack Obama, para el inicio de la retirada militar. EFE