Este martes, el mandatario ruso se reunirá con el líder chino, Xi Jinping, en Pekín. Según el Kremlin, Putin mantendrá también contactos durante su estancia con los líderes de India, Irán, Turquía y, posiblemente, Corea del Norte.
El presidente ruso, Vladímir Putin, viaja mañana, domingo, a China en busca del apoyo político, militar y económico de sus principales aliados y socios asiáticos, de lo que depende directamente el éxito de la maquinaria de guerra rusa en Ucrania.
Las amenazas del presidente de EE.UU., Donald Trump, pierden fuelle si el Kremlin sigue recibiendo armamento, munición y drones norcoreanos e iraníes, y petrorrublos por medio de las exportaciones de crudo a China en India, que alcanzaron los 115 000 millones de dólares en 2024.
El aislamiento ruso, un hecho en Occidente, no es tal en la región de Asia-Pacífico, donde el Kremlin cuenta con muchos amigos entre los regímenes autoritarios de la zona.
Putin se reunirá el martes en Pekín con el líder chino, Xi Jinping, con el que abordará, entre otras cosas, las relaciones con Estados Unidos, encuentro en el que también participará el ministro de Defensa, Andréi Beloúsov.
Según el Kremlin, el líder ruso mantendrá también contactos durante su estancia en el gigante asiático con los líderes de India, Irán, Turquía y, posiblemente, Corea del Norte.
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Eje China-India, crucial para el Kremlin
Putin participará el lunes en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), organización creada por China y Rusia que ha aceptado en su seno en los últimos diez años a India, Pakistán e Irán.
La reunión servirá como excusa para presentar un frente común ante las medidas unilaterales de la Casa Blanca, especialmente en el plano comercial, donde Trump utiliza los aranceles como herramienta de presión.
Además, Putin tendrá la ocasión de agradecer personalmente a Xi y al primer ministro indio, Narendra Modi, el compromiso con las importaciones de crudo ruso pese a las amenazas de Washington.
La Administración estadounidense no castigó finalmente a China ya que ambos países han declarado una tregua en su guerra comercial, pero sí introdujo esta semana un segundo arancel del 25 % contra India por sus compras de petróleo ruso.
Petrorrublos para continuar la guerra
Delhi redujo en un primer momento en tres veces sus importaciones, pero justo antes de la reciente visita del jefe de la diplomacia india a Moscú se supo que había contratado nuevos cargamentos de petróleo ruso para los próximos meses.
Pekín también ha incrementado sus compras de crudo, aunque nunca hasta el punto de reemplazar totalmente a la India, que recibe de Rusia un tercio de todas sus importaciones.
Eso sí, aunque Rusia ha utilizado la ruta ártica para eludir las sanciones occidentales a la 'flota fantasma', el comercio bilateral con China cayó un 8 % en el primer semestre, algo que no había ocurrido en mucho tiempo.
Dichos ingresos son fundamentales para el Estado ruso, que los necesita para seguir combatiendo en Ucrania justo cuando la economía nacional creció en el primer semestre apenas por encima del 1 % frente al 4,2 % del pasado ejercicio.
Reencuentro con Kim
Putin también tendrá la ocasión de reencontrarse con el líder norcoreano, Kim Jong-un, con el que celebró en 2024 una histórica cumbre en Pyongyang, en su primera visita al reino ermitaño en un cuarto de siglo.
En los últimos dos años Corea del Norte ha sido el principal suministrador de armamento y munición al Ejército ruso, a lo que hay que sumar los miles de tropas que participaron en la liberación de la región de Kursk.
Kim ha insistido en los últimos meses en que su país seguirá apoyando con todas sus fuerzas a Rusia para que gane su guerra con el país vecino.
Mientras para Kim la nueva alianza con Moscú es crucial, ya que incluye una cláusula de defensa mutua en caso de agresión, algo que el Kremlin, por ejemplo, nunca llegó a firmar con Irán.
Trump, quien ya ha expresado el deseo de entrevistarse de nuevo con el líder comunista, es consciente de que Kim cuenta con el respaldo militar de Putin.
Limar asperezas con Irán
En cuanto a Irán, cuyo líder, Masud Pezeshkian, también acudirá a Pekín, las relaciones con Moscú parecen haber sufrido un pequeño revés pese a la firma meses atrás de un acuerdo de asociación estratégica.
El Kremlin ni se inmutó cuando primero Israel y después EE.UU. atacaron las instalaciones militares y nucleares de la república islámica con el argumento de que Teherán no solicitó ayuda a Moscú.
Aunque es cierto que las propuestas de mediación de Putin ante el Ayatolá y también ante Hamás en Gaza fueron ignoradas por Washington.
Precisamente, Putin hablará en Pekín con Pezeshkian sobre el programa nuclear, con el que Moscú se mostró dispuesto a cooperar transportando a territorio ruso los excesos de uranio enriquecido para evitar un conflicto.
Con todo, Putin priorizó su pragmática relación con Trump, al que convenció en su cumbre en Alaska para que renunciara a imponer sanciones a Moscú si no declaraba un alto el fuego en Ucrania.