Las restricciones y los estrictos confinamientos han tenido un efecto en la economía china. | Fuente: Foto: AFP / Video: EFE

Tras décadas espoleando el crecimiento de Asia-Pacífico, la política ‘Cero COVID’ y otras circunstancias harán que, por primera vez desde 1990, China crezca por debajo de la media de la región: un 2,8 %, frente al 5,3 % regional.

Un informe del Banco Mundial (BM) publicado hoy ha rebajado su predicción de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de China para 2022 al 2,8 por ciento, una estrepitosa caída en contraste con el 8,1 por ciento registrado en 2021, y un resultado menos optimista que la entidad fijaba en abril, de entre el 4 y el 5 por ciento.

Debido a China, la entidad rebaja la previsión de expansión regional para 2022 del 5 por ciento proyectado en abril a un 3,2 por ciento actual, si bien, excluyendo a China (el informe incluye Asia Oriental, el Sudeste Asiático y las islas del Pacífico, pero no a Japón y las Coreas), alcanzará un crecimiento del 5,3 por ciento.

Qué ha pasado para que entidades como el BM o el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) -que la semana pasada ya alertó de que, por primera vez en 30 años, el gigante será superado en crecimiento anual en 2022 por las economías emergentes asiáticas- rebajen así sus previsiones, se explica atendiendo a varias causas.

China, lastrada por el ‘Cero COVID’

Los principales indicadores económicos de China apuntaron a un buen inicio de año, tanto que las autoridades se marcaron en marzo un objetivo de crecimiento del 5,5 % para el presente ejercicio, una tasa que, aunque sería de las más bajas en las últimas décadas, superó las expectativas de muchos analistas.

Sin embargo, todo comenzó a torcerse en el segundo trimestre a consecuencia de las restricciones y los estrictos confinamientos -como el de la megalópolis oriental de Shanghái- ordenados por el Gobierno ante los peores rebrotes de la COVID-19 en dos años, que provocaron un parón económico durante semanas o incluso meses.

El ejemplo más destacado es la evolución del PIB chino, que pasó de crecer un 4,8 % interanual en el primer trimestre a hacerlo tan solo un 0,4 % en el segundo, arrojando asimismo una contracción del 2,6 % en la comparación intertrimestral.

También se vieron afectados otros indicadores de gran importancia para la economía china, como el que mide la producción industrial, que en abril se desplomó un 2,9 %, o el PMI del sector manufacturero, que ha experimentado contracciones en cinco de los últimos seis meses. (EFE)

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