¿Quiénes son los uigures y por qué están en el centro de una nueva polémica entre EE.UU. y China?

El régimen de Xi Jinping destruye las tumbas de sus antepasados y retiene desde hace años a miembros de esta etnia en lo que llaman “centros de formación profesional”, pero los criticas señalan que se tratan de centro de reeducación. En respuesta, Estados Unidos impuso recientemente duras sanciones y exigió liberar a las víctimas de lo que llaman una “campaña de represión”.

Un hombre posa en un pueblo uigur afuera de Shayar, en la región de Xinjiang. | Fuente: AFP

El Gobierno de China ha reforzado las medidas de vigilancia en la región Xinjiang desde hace unos dos años en nombre de la lucha contra el separatismo y el terrorismo islámico. Los más de 10 millones de uigures, la principal etnia de la región, son objeto de especial atención. Según organizaciones de derechos humanos, no menos de un millón de ellos han sido internados en campos de reeducación. El régimen de Xi Jinping niega esta cifra y explica que se trata de "centros de formación profesional" destinados a luchar contra la radicalización islamista. Sin embargo, este martes Estados Unidos exigió a Pekín “ terminar de inmediato su campaña de represión en Xinjiang”.

Fue así como el trato a los uigures y otros grupos musulmanes, calificado por EE.UU. de violaciones y abusos de derechos humanos, fue citado por el Gobierno de Donald Trump para incluir a 28 entidades chinas, como la compañía de vigilancia en video Hikvision y las empresas de inteligencia artificial Megvii Technology y SenseTime, en una ‘lista negra’ de sanciones que les impide comprarles productos estadounidenses. Esto causó “profundo molestar” en el Gobierno chino, que acusó a la Casa Blanca de tener “siniestras intenciones” detrás de la medida. Washington, por su parte, exige la liberación de los detenidos en Xinjiang y podría restringir visas a funcionarios chinos involucrados en estas “detenciones o abusos”.

Enterrar el pasado uigur

¿Cómo se ejemplifica la relación entre China y los uigures? La agencia AFP publicó esta semana un reportaje sobre un cementerio musulmán en Shayar, en el noroeste de China, donde las topadoras borraron brutalmente todo vínculo entre los uigures y sus memores, reduciendo las tumbas a montones de ladrillos que salpican el paisaje. El espectáculo se repite en más de una decena de cementerios visitados el mes pasado por el mismo medio en Xinjiang, región mayormente musulmana y objeto de un estricto control por parte de Pekín. Allí, periodistas constataron la presencia de huesos al aire libre en tres antiguos cementerios.

Según imágenes satelitales analizadas por la agencia AFP con la asociación Earthrise Alliance, al menos 40 cementerios uigures han sido arrasados desde el año pasado en esta región. En Aksu se transformó un gran cementerio en un "Parque de la felicidad", que comprende un lago artificial y juegos para niños. El sitio era venerado por los uigures porque albergaba la tumba de uno de sus poetas del siglo XX, Lutpulla Mutellip. El lugar era como "un santuario para el nacionalismo uigur", explica a la AFP Ilshat Kokbore, que visitó el país en los años 90 y vive exiliado en Estados Unidos.

Hoy no se conoce el destino de los restos de Mutellip. Un funcionario del nuevo cementerio al que fueron trasladados los cadáveres, dice que no sabe qué ocurrió con las cenizas del poeta. En cuanto a las autoridades de Aksu, no estaban disponibles para responder a las preguntas de la AFP. "El Gobierno chino se esfuerza por destruir todo sentimiento uigur de pertenencia a esta tierra", acusa Aziz Isa Elkun, militante exiliado en el Reino Unido, quien explica que los cementerios son "un vínculo entre la antigua y la nueva generación".  En septiembre, tres periodistas de la agencia AFP visitaron una decena de cementerios destruidos en cuatro comunas, así como tres nuevos sitios donde se han vuelto a enterrar restos mortales.

Durante la visita de un antiguo cementerio en Shayar, los periodistas eran vigilados por un grupo de 11 personas, algunas de las cuales explicaban que las ruinas de las tumbas eran en realidad las de casas antiguas, hornos de pan o simplemente montones de arena. Incluso frente a los huesos hallados en el suelo, los funcionarios se negaban a asumir la evidencia.  "Es demasiado largo para ser humano", aseguraba uno de ellos, comparando un fémur con su pierna. Los expertos entrevistados por la AFP confirmaron que los restos fotografiados en el lugar por sus reporteros eran humanos.

Meimbros de la etnia uigur en Shayar, regió de Xinjiang (China). | Fuente: AFP

Cortar las raíces

La demolición de cementerios en Xinjiang no es algo nuevo. Imágenes satelitales revelan destrucciones que remontan a más de 10 años. Pero las operaciones iniciadas en los dos últimos años son más flagrantes porque van acompañadas de la destrucción de unas 30 mezquitas y otros lugares religiosos, como lo reveló en junio una investigación de la AFP basada en otras fotos satelitales.

En documentos internos consultados el año pasado por la AFP, los funcionarios explicaban que estos centros debían transformar a sus usuarios en mejores ciudadanos chinos "cortando su linaje, sus raíces, sus vínculos, sus orígenes".  Los activistas uigures en exilio creen que esto explica porqué los cementerios fueron atacados. "Esto se inscribe en una ofensiva para erradicar todo rastro de lo que somos y transformarnos en han", etnia mayoritaria en China, cree Salih Hudayar, que afirma que la tumba de sus bisabuelos fue demolida.

Mejor ordenado

La justificación oficial de las demoliciones varía de un lugar a otro. En Urumqi, la capital regional, un cementerio cercano al aeropuerto fue arrasado para dar lugar a un proyecto de "reconstrucción" del barrio. En Shayar, se trata de "ganar espacio y proteger el ecosistema", como explica un anuncio publicado a la entrada de un nuevo cementerio. "Los nuevos cementerios son limpios", afirma Kadier Kasimu, director adjunto del departamento de asuntos culturales de Shayar. "Los antiguos  estaban esparcidos, ahora está mejor ordenado".

Los sitios recién construidos son indudablemente más uniformes que los cementerios uigures tradicionales, subraya desde Estados Unidos Tamar Mayer, experta en ciencias de la tierra del Middlebury College, especializada en santuarios uigures. En estos cementerios, las tumbas, todas iguales, están alineadas unas contra otras. "No hay lugar para el duelo", afirma.

Dos días para mudarse

Los desplazamientos de cementerios parecen haberse realizado precipitadamente. En Hotan, en el sur de la región, los habitantes tuvieron sólo dos días para recuperar los cadáveres, según un aviso fotografiado en mayo por la AFP. "Las tumbas que no se reclamen durante el período de registro se trasladarán como cuerpos abandonados", decía la nota. En otras partes de China, la explosión urbana y el desarrollo económico han costado caro al patrimonio. Muchos cementerios fueron destruidos, lo que a veces provocó la ira de los habitantes.

A veces se acusa al régimen comunista de no respetar las tradiciones funerarias, como en la provincia de Jiangxi(centro), donde los funcionarios destruyeron el año pasado ataúdes para obligar a los habitantes a recurrir a las cremaciones. Según un dictamen publicado el año pasado por el Ministerio de Asuntos Civiles, el Estado debe "erradicar ciertas prácticas funerarias" para la protección del medio ambiente.

Por el momento, los uigures, al igual que otras minorías, están exentos de aplicar ciertas medidas, como la cremación obligatoria. Pero las autoridades están endureciendo el tono, según Rian Thum, especialista en historia y cultura uigur en la universidad de Nottingham (Reino Unido). El especialista, que ayudó a la AFP a confirmar la destrucción de los sitios funerarios, afirma que "actualmente se impulsa toda política que ataca la cultura uigur". (Con información de AFP)

Miembros de la etnia uigur en Shayar, Xinjiang (China). | Fuente: AFP


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