El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, pronuncia un discurso durante la "exposición de inodoros reinventados" en Beijing. | Fuente: AFP or licensors | Fotógrafo: NICOLAS ASFOURI

 El doctor y antropólogo estadounidense Jim Yong Kim anunció este lunes su renuncia como presidente del Banco Mundial tras un largo mandato de más de seis años que incluyó un giro en el organismo para colaborar más con el sector privado.

Kim, un experto en cuestiones de salud global de 59 años, precisamente regresará ahora al sector privado por considerar que es desde allí desde donde cree que podrá contribuir más a la solución de los principales problemas de desarrollo mundiales.

"La oportunidad de unirme al sector privado fue inesperada, pero he llegado a la conclusión de que este es el camino a través del cual podré tener el mayor impacto en los principales problemas mundiales, como el cambio climático y el déficit de infraestructura en los mercados emergentes", dijo Kim en un correo electrónico enviado al personal del Banco.

El mensaje de Kim sorprendió por la crítica que entraña a la propia labor del organismo financiero multilateral, el mayor prestatario del mundo para proyectos de desarrollo.

Ya desde el comienzo de su gestión, en 2012, año en el que los 189 países miembros de la institución fijaron como objetivos prioritarios del organismo acabar con la pobreza extrema para 2030, Kim se empeñó en estrechar las relaciones con la empresa privada para impulsar el desarrollo en los países con menos recursos.

Así, en lugar de depender únicamente de las contribuciones de los países donantes, cada vez más renuentes a desembolsar fondos, Kim empezó a presionar a los inversionistas privados para que participasen en los proyectos de desarrollo como inversión de la mano del Banco Mundial.

Pero como hombre del expresidente Barack Obama, quien lo propuso para presidir el BM, Kim puede no haber sido ajeno a las presiones.

Su firme defensa del medio ambiente y de la sustentabilidad ambiental de los proyectos de desarrollo que financia el organismo ha chocado en los últimos dos años con la política defendida por el nuevo presiente de EE.UU., Donald Trump, lejos de esas prioridades.

Estados Unidos, con un 16 % del poder de voto, es el mayor accionista del BM, por lo que Trump podrá aprovechar la ocasión para poner al frente a alguien de su confianza, siguiendo la tradición de que la jefatura del organismo la ostente un estadounidense.

EFE

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