La remoción de Gregory Bovino como comandante general de la Patrulla Fronteriza marca un giro en la estrategia antimigratoria de la administración Trump después de la muerte de Alex Pretti y otra ciudadana estadounidense en operativos en Mineápolis.
Gregory Bovino ha sido removido de su rol como “comandante general” de la Patrulla Fronteriza y regresará a su antiguo trabajo en El Centro, California, donde se espera que se jubile pronto, según reveló The Atlantic se acuerdo a versiones recogidas de un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y dos personas con conocimiento del cambio,
Esta degradación repentina se interpreta como la señal más clara de que la administración actual está reconsiderando sus tácticas más agresivas tras el asesinato en Mineápolis (Minessota) de Alex Pretti, un enfermero de 37 años, a manos de agentes bajo el mando de Bovino el último sábado.
En una conferencia de prensa posterior al incidente, Bovino había replicado las versiones del DHS al alegar que la víctima intentó “masacrar” a los agentes federales.
No obstante, los registros visuales del encuentro no mostraron pruebas de dichas afirmaciones, ya que los videos muestran a un agente desarmando a Pretti momentos antes de que otro le disparara por la espalda, según las evidencias recabadas.
Este no fue el único incidente letal en la ciudad, pues el oficial también llegó a catalogar de héroe al oficial cuyos disparos causaron la muerte de Renée Good el pasado 7 de enero.
En ambas muertes, el mando sostuvo que sus subordinados actuaron “en defensa propia”, lo que consolidó su imagen como un defensor acérrimo de la fuerza letal.
Trayectoria y estilo mediático del "comandante"
Bovino, de 55 años, se convirtió en la cara visible de una ofensiva migratoria itinerante en ciudades gobernadas por demócratas, tales como Chicago, Charlotte, Nueva Orleans y, finalmente, Mineápolis.
Durante estos operativos, se transformó en una estrella de las redes sociales del movimiento MAGA al recorrer el país con su propio equipo de filmación y utilizar las plataformas digitales para confrontar a políticos y críticos.
Su vestimenta, que incluía un abrigo largo comparado por algunos con uniformes históricos de la Segunda Guerra Mundial, y el uso de agentes enmascarados caracterizaron su gestión.
Su historial de operativos masivos incluye una intervención en Los Ángeles en junio de 2025 que resultó en el arresto de más de 1618 personas, además de una serie de redadas en Chicago que supusieron la detención de unas 3200 personas entre septiembre y octubre del mismo año.
Estas acciones, que incluyeron arrestos en escuelas, domicilios y supermercados, generaron un profundo malestar en las agencias de seguridad tradicionales, donde veteranos de ICE y CBP se sintieron incómodos por la forma en que el oficial trabajaba fuera de la cadena de mando.
Cambio de estrategia en la Casa Blanca
Ante la escalada de violencia y las protestas, el presidente Trump parece haber iniciado un cambio de estrategia en su campaña de deportación masiva.
A través de sus redes sociales, el mandatario indicó que ha mantenido conversaciones con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y con el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, para buscar avances en la situación local.
"¡Se están logrando muchos avances!", escribió el presidente al anunciar que el mando de la movilización federal en dicha zona será asumido por Tom Homan.
Homan, exjefe del ICE y designado como “zar fronterizo”, viajará a Mineápolis para continuar las conversaciones y encabezar una negociación política que busque rebajar la alta tensión en una urbe donde el rostro de Bovino despierta antipatía y enojo.
Mientras tanto, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y su asesor Corey Lewandowski, quienes fueron los principales pilares de Bovino, enfrentan un futuro incierto en sus cargos, aunque la Casa Blanca ha manifestado que la funcionaria aún cuenta con la “máxima confianza” del presidente.