Videos analizados por medios estadounidenses contradicen la narrativa del gobierno federal sobre el tiroteo fatal de Alex Pretti, un enfermero de UCI, mientras encuestas revelan un creciente rechazo público a las tácticas de ICE, con una mayoría de estadounidenses considerando que las operaciones antimigratorias han sido demasiado duras.
Videos circulantes en redes sociales y analizados por medios estadounidenses como CNN y The New York Times muestran que un agente federal retiró un arma de la cintura de Alex Pretti segundos antes de que se escucharan al menos diez disparos, contradiciendo las afirmaciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de que el enfermero de 37 años blandió una pistola y representaba una amenaza inmediata durante un operativo antimigratorio en Mineápolis el sábado.
Pretti, un ciudadano estadounidense sin antecedentes penales y con permiso legal para portar armas, falleció en el lugar tras interponerse entre agentes y manifestantes, según relatos de testigos y funcionarios locales.
El incidente, el segundo tiroteo fatal en menos de tres semanas involucrando a agentes federales en la ciudad, ha intensificado las protestas y la indignación comunitaria, con vigilias y marchas desafiando temperaturas bajo cero.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, criticó al gobierno federal por "difamar" a Pretti y obstruir la investigación estatal, mientras senadores republicanos y demócratas exigen una indagación exhaustiva.
El operativo forma parte de las redadas masivas ordenadas por el presidente Donald Trump a inicios de enero, tras un documental que expuso malversación de fondos en guarderías gestionadas por la comunidad somalí.
El análisis de CNN de los videos no captura acciones violentas por parte de manifestantes ni muestra a Pretti sosteniendo su arma, a pesar de que el DHS insistió en que "los agentes intentaron desarmar al sospechoso, pero este se resistió violentamente".
Testigos oculares, en declaraciones juradas presentadas ante un tribunal federal según The Guardian y Minnesota Star Tribune, describieron a Pretti grabando con su teléfono y ayudando a una mujer empujada por un agente, sin evidencia de agresión armada.
"El hombre se acercó para apoyarlos mientras los amenazaban, simplemente con su cámara en mano. No lo vi alcanzar ni sostener un arma", afirmó un testigo en una declaración jurada, según Minnesota Star Tribune.
Un pediatra presente, en otro expediente judicial, relató que los agentes no realizaron RCP inmediatamente y dudaron en permitir ayuda médica.
La familia de Pretti refutó las acusaciones federales. "Las mentiras repugnantes que la administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprensibles y repugnantes", declararon sus padres, Michael y Susan Pretti, en un comunicado, añadiendo que "era un buen hombre".
Pretti, graduado en biología y enfermería por la Universidad de Minnesota, trabajaba en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Minneapolis atendiendo a veteranos con enfermedades graves.
Detalles del incidente y contradicciones oficiales
El tiroteo ocurrió alrededor de las 9:05 a.m. en la intersección de la avenida Nicollet y la calle 26 Este, durante una operación para detener a José Huerta-Chuma, descrito por el comandante de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, como un "inmigrante ilegal" con antecedentes por agresión doméstica.
Sin embargo, el Departamento Correccional de Minnesota contradijo esto, afirmando que Huerta-Chuma no tiene antecedentes penales en el estado, solo infracciones de tránsito menores de hace más de una década, y que estuvo bajo custodia federal en 2018 durante el primer mandato de Trump.
Funcionarios federales, incluyendo la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificaron el acto como "terrorismo doméstico".
"Este individuo que llegó con armas y municiones para detener una operación policial de agentes federales cometió un acto de terrorismo doméstico; esos son los hechos", declaró Noem en rueda de prensa.
Bovino, en una conferencia separada, se refirió a Pretti y a Renee Good -muerta el 7 de enero por un agente de ICE- como "sospechosos".
"Dos sospechosos fueron baleados… sospechosos que agredieron, retrasaron, obstruyeron o amenazaron la vida de un agente del orden público", dijo Bovino.
Un juez federal emitió una orden de restricción temporal para preservar evidencia, tras demandas de Minnesota por obstrucción federal. El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, indicó que a los investigadores estatales se les negó acceso inicialmente, incluso con orden judicial.
Reacciones de la comunidad y figuras públicas
Cientos de residentes desafiaron temperaturas de -16°C para protestar frente al Ayuntamiento de Mineápolis y depositar flores en un monumento improvisado.
Expresidentes como Barack Obama y Bill Clinton condenaron las tácticas federales. "Si renunciamos a nuestras libertades después de 250 años, es posible que nunca las recuperemos", declaró Clinton en un comunicado.
Obama calificó el asesinato como "una tragedia desgarradora" y "una llamada de atención a todos los estadounidenses, independientemente del partido".
Grupos proarmas como la Asociación Nacional del Rifle (NRA) pidieron una "investigación completa", criticando afirmaciones de que portar un arma justifica disparar.
"Las voces públicas responsables deberían esperar una investigación completa, no hacer generalizaciones y demonizar a los ciudadanos respetuosos de la ley", dijo la NRA en respuesta a un fiscal designado por Trump.
La Asociación de Jugadores de la NBA condenó el tiroteo, destacando que "los jugadores de la NBA ya no podemos permanecer en silencio".
Tendencias políticas que prefieren los encuestados
Encuestas recientes reflejan un rechazo creciente a las operaciones de ICE, con un 61% de estadounidenses considerando que han sido "demasiado duras", según CBS News-YouGov y New York Times-Siena College.
Este porcentaje subió del 53% en octubre al 61% en enero, con 7 de cada 10 independientes y 2 de cada 10 republicanos coincidiendo en que ICE ha ido demasiado lejos.
La desaprobación ha endurecido opiniones negativas, exacerbadas por incidentes como el de Pretti, y ha llevado a senadores republicanos como Bill Cassidy y Lisa Murkowski a demandar investigaciones exhaustivas, señalando preocupaciones bipartidistas sobre la credibilidad del DHS.
Trump se negó a respaldar al agente en una entrevista con The Wall Street Journal, afirmando que "estamos mirando, estamos revisando todo y llegaremos a una determinación". Sin embargo, un alto funcionario de la Casa Blanca insistió en que "no vamos a cambiar nuestra postura en el frente político", según CNN.