Ana Estrada, activista a favor de la eutanasia. | Fuente: RPP

La psicóloga Ana Estrada, que padece una enfermedad degenerativa y reclama al Estado que le permita tener una muerte digna, rechazó que la eutanasia sea "una cultura de la muerte" y reafirmó que se trata de un derecho. 

"En tanto es un derecho no puede estar ligado a la religión, a las creencias, a las ideologías de las personas", dijo en el programa Conexión de RPP Noticias.  

"Mi intención no es convencer a nadie. Esto se trata de un derecho, no de una obligación. No se trata de una cultura de la muerte, de apología al suicidio", agregó.

Estrada hacía alusión a unas declaraciones de la diputada española Lourdes Méndez del partido de derecha VOX, durante el debate en el Congreso de su país en el que se reconoció a la eutanasia como un derecho. "Quieren instaurar la industria de la muerte", dijo la política conservadora.  

La activista peruana reclama desde el 2019 que se le reconozca su derecho a una muerte asistida y en condiciones dignas y cuenta con el respaldo de la Defensoría del Pueblo. Ella padece polimiositis, una enfermedad degenerativa que deteriora con el tiempo sus capacidades motoras. 

"No es justo para nadie"

En conversación con Conexión dijo que el proceso de su demanda ante el Estado se interrumpió desde marzo por la pandemia de la COVID-19 y está a la espera de que se evalúe su caso. 

Estrada consideró este jueves como un día histórico en España por aprobación de la ley -aún pendiente de confirmación en el Senado- a favor de la eutanasia, pero recordó que ese país tuvo antecedentes de casos emblemáticos como el del poeta Ramón San Pedro, quien logró una muerte asistida fuera de la legalidad con ayuda de amigos. 

"Él también se consideraba activista (por la eutanasia) e hizo pública su muerte. Primero demandó al Estado y no lo aceptaron, lo rechazaron, y bueno, finalmente tuvo que morir en la clandestinidad, algo que no es justo para nadie", dijo. 

Estado sin idelogías y creencias

Estrada dijo que en algún momento consideró viajar a Suiza, donde se permite la muerte asistida a extranjeros, pero lo descartó porque podría traer problemas legales a sus acompañantes cuando tengan que regresar al país.  

En ese sentido, insistió en que la única manera de hacerlo es por la vía legal, al amparo de un Estado laico "donde no existan ideologías y creencias (religiosas)". 

Sobre la posibilidad de que un partido lleve la propuesta de la eutanasia al nuevo Congreso a elegirse en el 2021, dijo que "estaría muy bien" y sería "una ley para todos", pero que en paralelo ella seguiría el curso de su demanda.