Al 2019, 12,2% de niños y niñas menores de cinco años padecía desnutrición crónica.
Al 2019, 12,2% de niños y niñas menores de cinco años padecía desnutrición crónica. | Fuente: Andina

Un niño sufre de desnutrición cuando no cuenta con alimento suficiente y adecuado para su supervivencia y para el buen funcionamiento y desarrollo de su cuerpo y capacidades cognitivas, explica UNICEF. En el Perú, al 2019, 12,2% de niños y niñas menores de cinco años padecía de esta. 

En los últimos años, las cifras de desnutrición crónica infantil (DCI) han disminuido a nivel nacional. Sin embargo, con la llegada de la pandemia los especialistas proyectan un posible aumento en este porcentaje.

Según un estudio del Programa Mundial de Alimentos de la ONU en Perú realizado en agosto, uno de cada 5 peruanos no ha comido el día anterior o solo ha comido una vez. Además, 8% de la población se sitúa en hambre severa, 38% con hambre moderada y 54% con poco a sin hambre.

Esto tiene gran impacto en la desnutrición de los niños ya que no se alimentan de manera adecuada. La desnutrición infantil se manifiesta de diversas maneras: el niño es más pequeño de lo que corresponde para su edad, pesa menos de lo que corresponde o pesa poco para su altura.

“La desnutrición crónica indica una carencia de los nutrientes necesarios durante un tiempo prolongado y provoca un retraso físico y mental en el desarrollo del niño”, menciona UNICEF.

La institución agrega que si no se actúa antes de los dos años de edad, las consecuencias son irreversibles. Esto porque los niños desarrollan la mayor parte de su cerebro en los primeros tres años de vida.

Cuando los niños padecen DCI, tienen más probabilidad de contraer enfermedades, o estancamiento en el crecimiento y desarrollo físico e intelectual. Esto, a futuro, afecta el rendimiento escolar y adquisición de habilidades para la vida. 

Limita, por tanto, la capacidad del niño de convertirse en un adulto que pueda contribuir, a través de su evolución humana y profesional, al progreso de su comunidad y de su país. Por ello, cuando la desnutrición se perpetúa de generación en generación se convierte en un serio obstáculo al desarrollo y a su sostenibilidad”, agrega UNICEF.

Para luchar contra la DCI se necesita un trabajo intersectorial como el que se ha hecho en los últimos años a nivel nacional, pero al que también debe sumarse el sector privado y la sociedad civil. Sólo así se podrá evitar que el impacto de la pandemia en la primera infancia sea más fuerte.