Medidas preventivas ante la pandemia del COVID-19. | Fuente: MINSA

En el 2009, la gripe H1N1 se convirtió en la primera pandemia del siglo XXI. Once años después, el mundo enfrenta el brote de un virus desconocido: el COVID-19. ¿Cómo enfrentó el Perú la pandemia de la denominada, en ese momento, ‘gripe porcina’? Los primeros reportes de personas infectadas se registraron en mayo del 2009. Según datos oficiales, el saldo que tuvimos ese año fue de 9.062 casos confirmados y 203 muertos.  

El titular de Salud era, en ese momento, Óscar Ugarte, quien fue consultado para este informe sobre cómo reaccionó el Perú ante esa emergencia sanitaria y qué lecciones hemos aprendido para enfrentar este nuevo virus.

Cuando el H1N1 llegó al Perú estábamos en mayo, en pleno cambio de estación, algo diferente de lo que ha ocurrido con el nuevo coronavirus.

“El virus llegó al Perú a través de personas portadoras. No en esta época del año, porque ahora estamos en verano y eso de alguna manera es protector, al revés de lo que sucede en hemisferio norte”, dijo.

Según Ugarte, la tasa de mortalidad que tuvimos con el H1N1 fue de 2%. En ese sentido considera que el “éxito” de las medidas anunciadas en los últimos días por el Gobierno se medirá de acuerdo con cuánto se pueda postergar o atenuar la etapa en la que se comience a requerir atención hospitalaria.

“En la fase de expansión ocurre el riesgo de desborde no tanto para la captación de casos, pero sí cuando requieren atención hospitalaria. Las unidades de cuidados intensivos son las que salvan la vida a las personas a las que se les complica, y en esa oportunidad la principal complicación fue la neumonía”, dijo.

“Esa cantidad de 200 personas -que lamentablemente fallecieron- fue pese a que se les derivaron a las unidades de cuidados pero que no hubo toda la capacidad para proteger. Sin embargo, en el Perú tuvimos una letalidad comparativamente baja con otros países”, añadió el exministro para este informe.  

Hasta el cierre de este informe, las medidas anunciadas por el Gobierno para frenar la propagación del virus ha sido prohibir los espectáculos públicos que concentren a más de 300 personas. Además de decretar el aislamiento domiciliario por dos semanas para todos los viajeros que lleguen de China, España, Francia e Italia, y aplazar por 15 días el inicio del año escolar.

El extitular de Salud detalló que estas medias lo que buscan es “evitar que la fase expansiva se apresure”.

Hay que retrasar esa fase expansiva. Eso también requiere mayor tiempo para mejorar la capacidad de respuesta a nivel hospitalario. Ese fortalecimiento se está haciendo ahora con los recursos adicionales que la declaratoria de emergencia permite tanto al Ministerio de Salud, a Essalud y a las Sanidades de las FF.AA.”, indicó.

El Estado a través de un decreto de urgencia ha destinado 100 millones de soles al sector salud para adquirir “ambulancias, insumos médicos y otros equipos biomédicos para atender adecuadamente a los pacientes”.

Según la evaluación de Ugarte, el sistema de salud en el Perú presenta mejoras, comparando con los años en los que fue ministro (2008-2011). “Hay mejores hospitales, mejores servicios de emergencia, siempre hay obviamente mucho más que mejorar. Entiendo que el Gobierno está en la lógica de aprovechar esta oportunidad y destinar recursos para mejorar las salas de emergencias y las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)”, sostuvo.

Así como con el COVID-19, la principal prevención en el caso del AH1N1 fue el lavado de manos. | Fuente: Andina

Lecciones aprendidas

El director del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC), Manuel Loayza, contó para este informe que en el 2009 el Perú recibió pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para enfrentar el virus, tal como ocurre ahora.

“Cuando ingresó, comenzamos la vigilancia epidemiológica de casos. La finalidad es la mitigación, es decir evitar que haya una cantidad excesiva [de casos], como una curva o una espiga, sino que se aplane. La finalidad es que los casos sean pocos y tengamos capacidad para que el servicio pueda responder”, explicó.

Loayza recuerda que se identificó que un grupo importante era la transmisión en las escuelas, por lo que se cancelaron las clases, lo que logró disminuir en 17% la tasa de personas infectadas. Las vacaciones de mitad de año se prolongaron hasta agosto y el Gobierno del entonces presidente Alan García suspendió el desfile y parada militar.

“Esta medida disminuyó bastante, porque estas personas [niños] tenían sus abuelitos, tíos, había gestantes o personas con diabetes o hipertensión en casa. La idea de la pandemia es mitigación, es decir, hacer lo más que se puede para que los casos sean como ‘cuentagotas’, así que cuando entremos a la segunda fase, tengamos la capacidad de respuesta preparada”, dijo.

Loayza y Ugarte concuerdan que una de las diferentes entre el H1N1 y el COVID-19 es que el segundo es “asintomático”. Así que, en ese sentido, Loayza dice que “lo importante es tomar medidas radicales”.

El director de la CDC dijo que “cada pandemia es una experiencia”. En ese sentido, resaltó que, a diferencia del H1N1, los epidemiólogos lograron ubicar al caso 0 del nuevo coronavirus en Perú. “Es una fortaleza porque si identificas un 0, implica la evaluación del círculo de contacto.  A diferencia de la vez pasada, que no hubo un caso, sino varias a la vez”, dijo.  

“¿En qué hemos mejorado? En la red que tenemos de vigilancia y los equipos en las regiones. Tenemos epidemiólogos formados que están dando un seguimiento permanente”, manifestó.

En conclusión, la principal prioridad es evitar que la propagación de casos del virus COVID-19 sea tan violenta que desborde nuestro sistema de atención médica.

 

¿Qué opinas?