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El presidente Sagasti informó que hoy llegará a nuestro país el primer lote de vacunas del laboratorio Pfizer. Aunque se trata solo de 50,000 dosis, su llegada despeja las dudas generadas por las dificultades de la negociación con la empresa farmacéutica norteamericana que desde el siglo XIX es líder mundial en la producción y comercialización de medicamentos y vacunas. Sagasti precisó que recibiremos semanalmente nuevos lotes de Pfizer y confirmó que tenemos asegurada la recepción de 48 millones de dosis, de diferentes laboratorios, así como del dispositivo multilateral COVAX. Por otra parte, el presidente Sagasti mantuvo una reunión con los dirigentes de la CONFIEP que durante los últimos días habían venido planteando que se autorice la compra de vacunas por parte de empresas privadas. Al parecer, la reunión de ayer ha servido para apaciguar los ánimos que venían cargándose innecesariamente a propósito de las compras privadas, que por lo demás, no parecen viables en el estado actual del mercado internacional. Los partidarios de una y otra posición han usado incriminaciones y argumentos desproporcionados, que no hacen sino atizar el clima de división. En ese contexto, algunos han incurrido en el exceso de desenterrar el viejo adjetivo de “genocida”, que creíamos había caído en desuso después de los años ochenta. Por ahora, lo seguro es que el sector privado colaborará en el proceso de distribución de las vacunas, en espera de que se concrete la llegada de las 48 millones de dosis.

La pandemia ha puesto en evidencia graves disfuncionamientos del Estado, pero también las carencias de la sociedad civil y su expresión en la debilidad de los partidos políticos. Cada uno debe preguntarse si alguno de los 18 candidatos presidenciales propone un plan claro y viable para hacer frente a la pandemia, mejorar las instituciones y restablecer la confianza de los ciudadanos. Por eso conviene destacar el esfuerzo de la Consultora Videnza que ha convocado especialistas con experiencia en la gestión pública para elaborar un plan bajo el título de Propuestas del Bicentenario. El plan debería inspirar a quienes aspiran a gobernar el Perú. Janice Seinfeld y Luis Miguel Castilla explicaron en Ampliación de Noticias la articulación del plan en nueve ejes temáticos: reactivación de la economía, empleo y protección social, salud, educación, agua y saneamiento, gestión de recursos naturales, reforma tributaria. El informe de Videnza prevé la generación de dos millones de puestos de trabajo, sobre todo en los sectores de infraestructura, construcción y minería. El plan incluye un conjunto de cien medidas que podrían aplicarse durante los primeros cien días del próximo quinquenio.

Pese a todo, por bien elaborado que pueda estar un plan de acción, no se tiene éxito en política sin convicciones y capacidad de sacrificio. El historiador José de la Puente destaca en El Comercio la “indignación ciudadana” y la “decepción superlativa” causadas por las revelaciones sobre el aprovechamiento indebido de vacunas. De la Puente recuerda la amarga constatación de Jorge Basadre: “El Poder Ejecutivo osciló con frecuencia entre el abuso y la impotencia. El Poder legislativo… caracterizado por la mediocridad de sus miembros… acentuó su afán de interferir en la administración pública… y apoyar leyes movidas por minúsculos e impuros intereses”. Lo notable de los historiadores es que por mucho que conozcan las vilezas de quienes nos gobernaron en el pasado, no dejan de sentirse atraídos por los ejemplos de entrega y sacrificio que cada generación está llamada a renovar. De la Puente invoca a Basadre para afirmar: “Mucha gente buena amó al Perú, pensó en él, se sacrificó por él, murió por él”. El ejemplo de esas personas, concluye De la Puente, no debe caer en saco roto.

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