La otra ruta | El barco de los sanadores

En la selva peruana, más de 100,000 habitantes de comunidades accesibles únicamente por vía fluvial reciben atención gratuita gracias a un grupo de médicos aventureros y a una clínica flotante.

La otra ruta | El barco de los sanadores | Fuente: RPP Noticias

Por: Verónica Ramírez Muro
Fotos: Morgana Vargas Llosa

En Puerto Miguel, ubicado en la margen izquierda del río Ucayali, los osos perezosos son criados como mascotas. Pablito, el pequeño oso, juega con una hoja que atenaza con sus dos dedos. Su sentido de la velocidad es inspirador. Teófila (59 años) encuentra, finalmente, lo que buscaba. Guarda su DNI en un pequeño bolso y se despide de Pablito con un abrazo irremediablemente largo.

Fuera la espera el doctor Víctor Alván (32), subgerente médico del Forth Hope, atracado a unos 500 metros de la comunidad. El doctor anima a los vecinos a hacerse un chequeo médico a bordo, aunque sabe que en la selva hay una planta o raíz para cada enfermedad y, ante un dolor de cabeza, cualquiera se haría una infusión de neem antes que tomar un analgésico.

“A los chamanes aquí los llaman curiosos y el mes pasado uno se jactaba de haber estabilizado a un paciente, pero cuando lo analizamos estaba totalmente descompensando”, dice el doctor Alván, mientras saluda a Teófila y a otros pobladores por su nombre. “Aquí ya nos reconocen, y cuando nuestros pacientes no pueden subir al barco, nosotros vamos a sus casas”.

En la selva peruana, más de 100,000 habitantes de comunidades accesibles únicamente por vía fluvial reciben atención gratuita gracias a un grupo de médicos aventureros y a una clínica flotante. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa
En la selva peruana, más de 100,000 habitantes de comunidades accesibles únicamente por vía fluvial reciben atención gratuita gracias a un grupo de médicos aventureros y a una clínica flotante. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

El Forth Hope, de 35 metros de eslora, llegó a Iquitos desde Escocia y fue íntegramente construido, desde el casco, el motor, los camarotes y el laboratorio hasta el último perno del puente de comando, gracias a donativos.

A bordo viaja un equipo de 13 médicos (9 peruanos y 4 voluntarios ingleses) que cuenta con un laboratorio, una farmacia, consultorios de odontología, obstetricia y medicina general para brindarle atención a 11 distritos y 212 comunidades de los ríos Ucayali, Canal de Puinahua (brazo del Ucayali) y Amazonas.

Un día en el barco

En la cubierta, una veintena de personas espera a ser atendida. El doctor José Zamora (44 años) recibe a Teófila y le pide que tome asiento.

-Téofila, ¿cuántos vasos de agua tomas al día?
-Cuando tengo sed nomás, doctor.

Hoy, muchos de los casos a tratar, cuenta el doctor Zamora, tienen que ver con la deshidratación, que se manifiesta con síntomas parecidos a los de Teófila: mareos y fatiga. Entre los pacientes de Puerto Miguel, de 350 habitantes, también abundan las picaduras, pacientes con síntomas de anemia y diabetes, niños con otitis, varios casos de gastroenteritis y señores mayores aquejados de erupciones cutáneas.

En la selva peruana, más de 100,000 habitantes de comunidades accesibles únicamente por vía fluvial reciben atención gratuita gracias a un grupo de médicos aventureros y a una clínica flotante. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa
El Forth Hope, de 35 metros de eslora, llegó a Iquitos desde Escocia y fue íntegramente construido, desde el casco, el motor, los camarotes y el laboratorio hasta el último perno del puente de comando, gracias a donativos. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

Para saber qué pasa con Teófila y descartar una posible diabetes, el doctor Zamora la deriva al laboratorio, donde la doctora Diana Herrera (26 años) le hará un análisis completo. Antes, Leila, de 17 años, con dos niños a cuestas (uno de 2 años y el otro de 7 meses) espera los resultados de un test de embarazo que, después de una angustiosa espera, da negativo.

Brenda Quiñonez, obstetra, cuenta que al barco llegan mujeres hasta con 8 meses de embarazo que no se han hecho un control previo. Por ello, ahora les resulta muy útil el nuevo ecógrafo portátil. Los métodos anticonceptivos son, la mayoría de las veces, rechazados por las propias mujeres porque sus parejas ven en ellos un sinónimo de infidelidad.

Los niveles de Teófila se encuentran bien. Con los resultados en la mano se dirige al comedor del barco, donde hace unas horas los doctores y la tripulación desayunaron fruta, quinua, avena, palta, café y panes. Después del desayuno, el comedor se transforma en una sala de optometría.

El doctor Ronald Ramírez (50 años) recibe a Teófila y la somete al clásico test de Snellen. “De lejos ve impecable, pero de cerca nada”, dice.

El doctor Ronald ejerce la medicina desde hace más de 20 años y la mayor parte de tiempo lo ha hecho en las riberas. La diferencia es que, en sus inicios, viajaba en una lanchita con un motorista para llevar asistencia médica a las mismas comunidades que hoy visita con el Forth Hope. En ese entonces llevaba una maleta con vacunas, inyecciones y medicinas, y dormía donde caía la noche. Sufrió 5 veces de malaria. El doctor Ronald es el gerente médico del barco, pero hoy, además, es el encargado de medirle la vista a los pacientes.

El Forth Hope, de 35 metros de eslora, llegó a Iquitos desde Escocia y fue íntegramente construido, desde el casco, el motor, los camarotes y el laboratorio hasta el último perno del puente de comando, gracias a donativos. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa
A bordo del Forth Hope viaja un equipo de 13 médicos (9 peruanos y 4 voluntarios ingleses) que cuenta con un laboratorio, una farmacia, consultorios de odontología, obstetricia y medicina general para brindarle atención a 11 distritos y 212 comunidades de los ríos Ucayali, Canal de Puinahua (brazo del Ucayali) y Amazonas. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

El Forth Hope pertenece a la organización británica Vine Trust, que opera en el Perú desde hace más de 15 años. “Vine Trust empezó a colaborar con una ONG local con dispensario médico en Belén y un programa para niños de la calle formando varias casas de acogida. Se necesitaba generar dinero y trajeron un barco de carga y descarga para tal fin, pero (en ese entonces no existía el Servicio Integral de Salud – SIS) se dieron cuenta de que, en realidad, necesitaban un barco que viajara y llegara con servicios de salud a la gente en puntos remotos y aislados. El proyecto evolucionó con las necesidades sociales del Perú”, explica Elena Pila, directora ejecutiva del programa médico Esperanza Amazónica del Perú, representante local de Vine Trust.

Desde que Vine Trust empezó a operar en el Perú con su proyecto de asistencia médica flotante (primero con los barcos Amazon Hope 1 y 2, y ahora con el Amazon Hope 2 y el Forth Hope) han realizado más de un millón y medio de atenciones médicas. En total, al año realizan un promedio de 200 mil atenciones.

“Antes de la llegada de cooperantes como Vine Trust, la cobertura de los indicadores sanitarios no superaban significativamente los porcentajes debido a que las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPRRES), ubicadas a lo largo de las rutas, están bajo la responsabilidad de técnicos en enfermería, quienes realizan atenciones a demanda debido a que las comunidades son muy distantes y de difícil acceso”, dice el doctor Aníbal Muñoz, Director Regional de Salud de Loreto.

A bordo del Forth Hope viaja un equipo de 13 médicos (9 peruanos y 4 voluntarios ingleses) que cuenta con un laboratorio, una farmacia, consultorios de odontología, obstetricia y medicina general para brindarle atención a 11 distritos y 212 comunidades de los ríos Ucayali, Canal de Puinahua (brazo del Ucayali) y Amazonas. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa
En el Forth Hope viajan doctores de amplia trayectoria que ofrecen un servicio para las diferentes etapas de la vida, un seguimiento a los pacientes y la oportunidad de que sean derivados a hospitales con mejor equipamiento, en el caso sufran de algún mal imposible de curar en el terreno. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

En el Forth Hope, en cambio, viajan doctores de amplia trayectoria que ofrecen un servicio para las diferentes etapas de la vida, un seguimiento a los pacientes y la oportunidad de que sean derivados a hospitales con mejor equipamiento, en el caso sufran de algún mal imposible de curar en el terreno.

Aguas contaminadas

El doctor Ronald proviene de una familia humilde de Iquitos y perdió a un hermano porque no tenían dinero para curarlo. Decidió estudiar medicina para evitar que otras familias pasen por lo mismo. Ahora acompaña a Teófila hasta la farmacia y le entrega unos lentes con la medida que le corresponde. No hay deshidratación, no hay diabetes, simplemente un problema de visión. Hoy es un buen día para Teófila, quien mira su reflejo en una ventana y se acostumbra a su nuevo y nítido yo con lentes.

“En la zona hay mucho menos incidencia de enfermedades autoinmunes, de cáncer y de otras enfermedades asociadas al consumo de grasas. En cambio, sí se presentan muchos casos de hipertensión arterial. La gente consume demasiada sal porque no tiene otro medio de conservar los alimentos”, explica el doctor Ronald.

En el Forth Hope viajan doctores de amplia trayectoria que ofrecen un servicio para las diferentes etapas de la vida, un seguimiento a los pacientes y la oportunidad de que sean derivados a hospitales con mejor equipamiento, en el caso sufran de algún mal imposible de curar en el terreno. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa
En Puerto Miguel, ubicado en la margen izquierda del río Ucayali, los osos perezosos son criados como mascotas. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

La contaminación del agua también incide en la salud de los pobladores de las comunidades únicamente accesibles por vía fluvial. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 80% de las personas que viven en las zonas rurales del departamento de Loreto se abastecen del agua de los ríos, las acequias o manantiales.

En 2016 se registraron dos derrames de petróleo crudo en la cuenca baja del río Marañón, ruta del Amazon Hope 2, que a su vez confluye con los ríos Amazonas y el Ucayali, rutas cubiertas por el Forth Hope. Según un informe de este año de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), todavía se encuentran residuos de hidrocarburos y metales pesados en los ríos tributarios del Marañón, precisamente en los que abastecen de bebida y comida a las comunidades.

“Se ha observado un incremento de enfermedades de origen hídrico. Por ello, en coordinación con el Ministerio de Salud se realizaron intervenciones sanitarias a las zonas afectadas, tales como implementación de kits para garantizar el consumo de agua segura, desparasitación al 100%, entrega de cloro, promoción de paquetes educativos y campañas de sensibilización y capacitación para la población”, dice el doctor Aníbal Muñoz.

En Puerto Miguel, ubicado en la margen izquierda del río Ucayali, los osos perezosos son criados como mascotas. | Fuente: Andina | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa
La contaminación del agua incide en la salud de los pobladores de las comunidades únicamente accesibles por vía fluvial. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 80% de las personas que viven en las zonas rurales del departamento de Loreto se abastecen del agua de los ríos, las acequias o manantiales. | Fotógrafo: Morgana Vargas LLosa

“Devolverle a la comunidad”

En la sala contigua, el doctor escocés James Repper (61 años), ausculta con un estetoscopio a Lizeth, de 15, quien ha subido al barco para tratarse un dolor de cabeza crónico. Este es el sexto año que James, junto a su esposa Ruby, realiza un voluntariado de 15 días en las embarcaciones de Vine Trust.

“Es muy diferente a lo que hacemos allá (en Escocia, donde residen), pero aquí no me siento un extranjero porque la gente es muy abierta y agradecida. Te dan la bienvenida a sus comunidades, visitas sus casas, realmente te metes bajo la piel de un país de una manera que no pueden los turistas”, dice.

Ruby (61 años), su esposa, aspira a volver el próximo año. “Queremos devolverle algo a la comunidad. Vivimos en una ciudad muy próspera de Escocia y teníamos un sentimiento muy fuerte de dar algo a personas de una sociedad diferente”, explica.

Desde que Vine Trust empezó a operar en el Perú con su proyecto de asistencia médica flotante (primero con los barcos Amazon Hope 1 y 2, y ahora con el Amazon Hope 2 y el Forth Hope) han realizado más de un millón y medio de atenciones médicas. En total, al año realizan un promedio de 200 mil atenciones. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa
Desde que Vine Trust empezó a operar en el Perú con su proyecto de asistencia médica flotante (primero con los barcos Amazon Hope 1 y 2, y ahora con el Amazon Hope 2 y el Forth Hope) han realizado más de un millón y medio de atenciones médicas. En total, al año realizan un promedio de 200 mil atenciones. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

El año pasado, Vine Trust envió a 150 voluntarios a los proyectos que tienen en Perú y en Tanzania. Hoy, en el barco, además de James y Ruby, están Jasjot Saund y Frances Wilson. Ambas tienen 23 años y están en el último ciclo de la carrera de medicina. Para graduarse, necesitaban realizar unas prácticas profesionales y eligieron la Amazonía peruana como el lugar más remoto al que podían acceder.

A pesar de contar con un buen traductor, les resulta difícil que los pacientes expresen con precisión sus malestares y síntomas. Trabajan con varios diccionarios bajo el brazo y se esfuerzan en aprender palabras clave. En el caso de James y Ruby, que han mantenido un contacto con la región a lo largo de los años, el voluntariado se ha convertido en una responsabilidad y hablan un mejor español. “Es una sensación extraña. Vienes, te vas y ellos se quedan sin atención. Entonces te preguntas qué pasaría si mañana o pasado se sienten mal. ¿Quién los va a cuidar?”, dice James.

Después de hacerle un chequeo completo, el doctor Repper le pregunta a Lizeth si disfruta de la vida que lleva y si siente que tiene algún problema emocional. Lizeth no contesta, pero mira de reojo a su madre. Repper sospecha que el dolor de cabeza proviene de un lugar al que no va a poder acceder en esta oportunidad, pero la deriva al laboratorio antes de emitir un diagnóstico.

Desde que Vine Trust empezó a operar en el Perú con su proyecto de asistencia médica flotante (primero con los barcos Amazon Hope 1 y 2, y ahora con el Amazon Hope 2 y el Forth Hope) han realizado más de un millón y medio de atenciones médicas. En total, al año realizan un promedio de 200 mil atenciones. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa
A la inauguración del Forth Hope, en setiembre de 2017, asistió la princesa Anne de Inglaterra, dos embajadores y una ministra. Todos ellos llegaron en helicóptero a Orán, localidad ubicada en el margen izquierdo del río Amazonas. La población recibió a los visitantes ataviados con sus trajes típicos y banderas del Reino Unido. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

Más atención sanitaria flotante

El Amazon Hope 2 y el Forth Hope no son los únicos barcos que llevan atención sanitaria por los ríos de la selva. Están los Plataformas Itinerantes de Acción Social (PIAS) que, en coordinación con la Marina de Guerra del Perú y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, también ofrecen una atención fluvial y terrestre a las comunidades de la Amazonía.

Desde 2017, cuatro de estas embarcaciones recorren los ríos Napo, Morona y Putumayo para ofrecer servicios de salud a las comunidades más alejadas. En el barco también pueden inscribirse en la RENIEC, emitir partidas de nacimiento y afiliarse al SIS, entre otros servicios. Muchos pobladores han dejado de ser invisibles gracias a este sistema y ahora forman parte de una estructura social. Se prevé que este año las 4 embarcaciones visitarán 81 centros poblados y atenderán a más de 25,000 personas.

Aunque los esfuerzos gubernamentales se han incrementado mucho con los años, para Elena Pila todavía quedan zonas por cubrir. En un mundo ideal, si toda la demanda sanitaria la cubriera el Estado, el Forth Hope debería dejar de navegar por los ríos del Perú. “Ojalá”, dice Elena, “ese es nuestro objetivo”.

A la inauguración del Forth Hope, en setiembre de 2017, asistió la princesa Anne de Inglaterra, dos embajadores y una ministra. Todos ellos llegaron en helicóptero a Orán, localidad ubicada en el margen izquierdo del río Amazonas. La población recibió a los visitantes ataviados con sus trajes típicos y banderas del Reino Unido. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

El operativo es costoso. Tienen que trasladar los alimentos desde Iquitos y mantenerlos congelados, conseguir medicinas, mantener el barco a punto y comprar combustible. Esos son solo algunos de los innumerables gastos que acarrea el traslado de un equipo en movimiento 11 meses al año. Un tercio del financiamiento, cuenta Elena Pila, lo aporta el Gobierno Regional de Loreto. El resto es producto de la solidaridad. Personas de todas partes del mundo se han involucrado en la misión del Amazon Hope 2 y el Forth Hope, además de los voluntarios, como los esposos Repper, que deciden invertir dinero y vacaciones para aportar sus conocimientos a las comunidades de la selva peruana.

Un río abierto

A la inauguración del Forth Hope, en setiembre de 2017, asistió la princesa Anne de Inglaterra, dos embajadores y una ministra. Todos ellos llegaron en helicóptero a Orán, localidad ubicada en el margen izquierdo del río Amazonas. La población recibió a los visitantes ataviados con sus trajes típicos y banderas del Reino Unido.

Ronald Ramírez, que trabaja desde hace 11 años para Vine Trust, recuerda aquel día. Definitivamente, la llegada del Forth Hope ha significado un salto cualitativo en el servicio que ofrecen. “Las cosas han mejorado mucho”, dice, “pero la necesidad todavía es muy grande”.

El año pasado, Vine Trust envió a 150 voluntarios a los proyectos que tienen en Perú y en Tanzania. | Fotógrafo: Morgana Vargas Llosa

Al final del día, los doctores se reúnen nuevamente en el comedor de esta clínica flotante fruto de la solidaridad donde la tripulación y los médicos comparten casos, comentan anécdotas del día o realizan una breve exposición sobre enfermedades locales que podrían ser del interés de los voluntarios. Hoy, Isaac, el cocinero, ha preparado ají de gallina para la cena. Si la noche se anima, quizás el doctor Alván cante algunas baladas en modo karaoke a la hora del postre.

Pase lo que pase, antes de las 10 ya estarán todos en sus camarotes a la espera de una nueva jornada en la siguiente comunidad. ¿Cómo será? ¿Qué pasará mañana? A veces, cuando las comunidades entran en conflicto con el Estado o las empresas privadas suelen formar una cadena de pequeñas embarcaciones para bloquear el río. Nadie transita. Nadie, salvo el Forth Hope. Ellos son siempre bienvenidos. En ese barco viajan los hombres y mujeres de verde, azul y blanco que dan todo a cambio de nada. Ellos vienen a sanar.

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