“Madre soltera” es la mujer que se encarga del cuidado de sus hijos sin el apoyo del padre. Por diferentes circunstancias, son mujeres que quedaron solas, perdieron a su pareja o fueron abandonas y deben enfrentar el reto de criar a uno o varios niños por su propia cuenta.

Son mujeres que se convierten en madre y padre a la vez, una exigencia pesada, difícil y muy dura de superar. Pero también son mujeres provistas de coraje que fueron construyendo un mundo de amor para sus hijos e hijas logrando sacarlos adelante.

Si en el siglo pasado la “madre soltera” en el Perú era mal vista, criticada e incluso se convertía -en algunos casos- en la “vergüenza de la familia”, en la actualidad, eso está cambiando. Ahora una mujer soltera y con hijos ofrece una postura diferente ante la vida, muestra con orgullo su condición de madre, se encarga de su casa, la educación, el equilibrio emocional de sus hijos con mucha responsabilidad.

En nuestro país la legislación protege a las madres trabajadoras y facilita el descanso pre y post natal. Sin embargo, en el caso de las trabajadoras informales, que son madres solteras, es otra la realidad.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sólo el 41% de las madres de niños recién nacidos percibe una prestación de maternidad y, en la agenda pública de nuestro país, la asistencia a las madres solteras es baja.

Maria del Carmen Martínez, médico y jefa de la Unidad Operativa de Atención Integral del Programa Nacional “Cuna Más”, señala que el Estado asiste a 172 mil familias en localidades en situación de pobreza y pobreza extrema y da apoyo a 32, 500 mujeres en su condición de madres solteras.

“El programa les permite a las madres solteras trabajar y dejar a sus hijos en un lugar seguro donde puedan desarrollar sus habilidades socioemocionales y, además, recibir alimentación adecuada”, señala.

Para el psicólogo y psicoterapeuta, Manuel Saravia Oliver, director del Instituto Guestalt de Lima, la sociedad relega el valor y reconocimiento que debe darse a la labor que cumple la mujer como jefa de familia monoparental.

“Creo que un error en la educación vigente es no tomar en cuenta a las madres que son jefas de hogar cuando celebramos el Día del Padre. Se las sigue viendo como una ‘mujer sola’ y queda fuera de la celebración. A diferencia de la familia tradicional, ellas hacen de madre y padre”, comenta.

Nos cuentan sus historias

En el Perú, de los 8 millones 252 mil 284 hogares que existen en el país, 645 032 hogares son jefaturados por mujeres indica el Censo Nacional 2017 del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI).

Las historias de madres solteras que aceptan el reto de criar a sus hijos y se responsabilizan de la conducción de un hogar, cada vez son más frecuentes y está tomando relevancia en nuestra sociedad.

Por ejemplo, Carmen de 56 años, nos cuenta que atravesó momentos muy difíciles en su relación conyugal, tanto así que dos años después de tener a su primera hija optó por la separación. Vivía atormentada por las exigencias que imponía su pareja, casi siempre con cierta prepotencia.

“Fue una relación muy tóxica. Él era dominante y muy machista. Cuando una está joven todo lo ve bonito, pero con la convivencia todo sale a luz y me di cuenta de que no podíamos seguir juntos”, refiere.

Carmen, 56 años

Al quedarse sola tuvo que criar a su hija y al mismo tiempo ver por su madre, así que decidió buscar trabajo como secretaria comercial. Su esfuerzo le permitió ascender hasta lograr ser la administradora de una tienda de ropa en Miraflores.

“Nuestra tienda estaba en la calle Tarata, donde volaron un edificio. A raíz de eso los negocios cerraron y me quedé sin trabajo. Tenía 30 años. Luego he sido trabajadora del hogar, y así le di pude dar una carrera a mi hija”, comenta.

En la actualidad, Carmen trabaja vendiendo manualidades a los turistas. Sin embargo, con la pandemia las ventas se paralizaron, así que ahora ha aprendido a usar las redes sociales para seguir ofreciendo sus creaciones.

La historia de Elisa es similar. Tiene 38 años, está separada de su pareja y vive con sus 4 hijos. Ella es padre y madre de su hogar. Como toda madre soltera le ha resultado difícil su reinserción en el mundo laboral pero poco a poco lo está logrando. 

Elisa, 38 años

“Cuando estaba embarazada de mi última hija, el padre se desentendió y se fue de casa. Así que tuve que trabajar muy duro en diferentes oficios, asistiendo casas, limpiando, planchando”, recuerda.

Pero su vida dio un giro a comienzos de este año. Su hija de 12 años participó en un concurso de canto y lo gano con la imitación de Isabel Pantoja, lo que la llenó de orgullo. En la actualidad continúa trabajando en lo que puede como mujer de mil oficios.

El caso de Sofía está rodeado de valentía y de coraje. Tiene 51 años, cuatro hijos, y en el 2011 optó por separarse de su entonces esposo. “Creo que me equivoqué al elegir esposo. No fue responsable con sus hijos. Toda la vida he tenido que trabajar por ellos”, señala.

Sofía recuerda que en casa siempre le enseñaron que cuando una se casa debe vivir siempre al lado del esposo. “Pensé que cambiaría, pero me di cuenta de que no sería así”, señala.

Sofía, 51 años

Atormentada por la necesidad de sostener a su familia, Sofía fue capaz de dedicarse al comercio ambulatorio y emplearse en diferentes trabajos. Con su esfuerzo, 26 años después de dar a luz, sus dos primeros hijos lograron ingresar a la universidad. Hoy tiene un lugar en la zona comercial de Gamarra y vive segura que con su trabajo le permitirá que sus hijos tengan una buena profesión.

Consuelo, de 43 años, tiene tres hijas. Hace siete años decidió separarse de su conviviente cuando la intentó agredir, pero hasta ahora no logra entender en qué momento cambiaron las cosas. Todo iba bien hasta que poco a poco la bebida alteró la conducta del padre de sus hijas.

“No estaba dispuesta a soportar maltratos y agresiones verbales. Así que tomé la decisión de convertirme en madre y padre de mis hijas. No es fácil, pero es mejor vivir así. Gracias a la ayuda de los vecinos estoy logrando salir adelante”, refiere.

Desde su separación tuvo que emplearse en diferentes lugares. En mercados, como ayudante de cocina, trabajadora del hogar y ahora está dedicada a la limpieza pública en el distrito de San Martin de Porres.

Mujeres madres y solteras son aquellas que tomaron el timón de un hogar y, en base a emprendimientos, pundonor y coraje se hicieron responsables de la crianza de sus hijos y le dieron una formación segura.

Son mujeres que no se detuvieron ante la adversidad, algunas estudiando o trabajando, dedicadas a sus hijos, la casa y su propio bienestar.  Sin embargo, no hay que normalizar el abandono, la recarga en las tareas de cuidado y del hogar o el maltrato por parte de la pareja.

Para ello se debe continuar fortaleciendo una educación en igualdad, para que las nuevas generaciones crezcan con masculinidades no tóxicas y con habilidades y manejo de emociones que les permitan construir -si así lo desean- una familia con un ambiente seguro en el futuro.