#NoEsNormal: Estas son las actitudes que refuerzan estereotipos de género y que no te habías dado cuenta

Luchar por la igualdad de género es tarea de todas y todos, y podemos empezar a hacerlo desde pequeñas acciones en nuestro día a día. La guía #NoEsNormal recopila y brinda algunos consejos para dejar de normalizar actitudes machistas en nuestro entorno.

Es importante que en las escuelas no se oriente a las carreras dependiendo si es hombre o mujer.
Es importante que en las escuelas no se oriente a las carreras dependiendo si es hombre o mujer. | Fuente: Andina

El 52.7% de peruanos cree que las mujeres deben cumplir primero su rol de madre y esposa para luego cumplir sus sueños, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENARES 2019). Esta idea puede generar consecuencias negativas en la vida diaria de las mujeres porque las limita a desarrollarse profesional y personalmente.

Estas creencias tan arraigadas en la población, y que reproducen situaciones de desigualdad entre hombres y mujeres, se suelen transmitir generación a generación por la educación que los niños y niñas reciben. La problemática es grande a nivel nacional y sobre todo en zonas rurales, donde el 46.9% de mujeres no cuentan con ingresos propios y esto les impide participar de decisiones en su familia y su comunidad.

Ante esta situación nacional, la Fundación Ayuda en Acción desarrolló una guía para educar en equidad de género y así construir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres. La guía se llama #NoesNormal y menciona ciertos estereotipos que debemos dejar de normalizar y erradicar en la infancia, en adolescencia y hasta en la adultez.

En la infancia

Decir a los niños que “los hombres no lloran” y a las niñas que se comporten como “señoritas” no es normal. Esto ocasiona que, a la larga, los niños aprendan a reprimir sus emociones y que cuando crezcan no puedan controlarlas y que las niñas estén condicionadas a cierto tipo de comportamiento que no les permita desenvolverse con libertad.

Además, otra de las acciones dañinas en la infancia es el darles a las niñas juguetes que sólo estén relacionados con tareas del hogar como cocinar y prohibir a los hombres jugar con muñecas. Aunque parezcan situaciones inofensivas, replican estereotipos de género que pueden afectar el desarrollo emocional, la personalidad y la autoestima de los niños y niñas.

La guía también señala que se debería evitar que los niños y niñas vean dibujos animados donde se muestra a la mujer sexualizada o como ama de casa, mientras que los hombres salen valientes y exitosos.

Por otro lado, es importante que en las escuelas no se oriente a los niños hacia las ciencias y a las niñas hacia comunicaciones o educación. Ambos deben tener las mismas oportunidades. Los deportes tampoco deben ser diferenciados por sexo.

En la adolescencia

Es importante entender que no es normal “stalkear” a tu enamorada o enamorado en redes sociales como si fuese de tu propiedad o absorber todo el tiempo de tu pareja. Estar en una relación no implica descuidar los estudios, tiempo libre, salidas con amigos o reuniones familiares. Estas acciones encierran o incuban actitudes violentas y prejuicios de género. 

En el Perú, 6 de cada 10 mujeres entre 15 y 49 años han sufrido algún tipo de violencia de género. Además, cada cinco horas se reporta una mujer adulta desaparecida en contexto de violencia, según data de la misma guía.

Dentro de casa, tampoco es normal que se le dé la tarea de cuidar a los hermanos menores y las tareas del hogar a las hermanas mujeres. Todos deben ser responsables en la familia, ya que dirigir estas labores sólo a las adolescentes puede recargarlas de responsabilidades y hacer que dejen los estudios.

En la adultez

Así como sucede en la adolescencia, en la adultez las mujeres se encargan de las tareas domésticas y de cuidado. De hecho, según la encuesta del uso del tiempo las mujeres dedican en promedio 40 horas a la semana a las tareas domésticas, mientras que los hombres solo 16 horas. Esto no es normal y debe cambiar porque limita las oportunidades de autorrealización de las mujeres.

Tampoco se debe cuestionar a una mujer por no querer casarse o tener hijos, las mujeres deben tener la opción a decidir sin que las juzguen. 

En el ámbito laboral, a las mujeres no se les debe preguntar si planean ser madres como requisito para contratarlas. Las empresas deben preguntar por sus capacidades profesionales. Tampoco es normal que las mujeres reciban un salario menor a sus pares hombres por realizar el mismo trabajo.

Nos tardaremos más de un siglo en cerrar las brechas de género a nivel mundial, según el informe anual del Foro Económico Mundial 2019. Sin embargo, nosotros podemos dejar de normalizar ciertas actitudes que refuerzan estereotipos de género y comenzar a cambiar nuestras costumbres en nuestro día a día para crear una sociedad igualitaria.