Diálogos para el Desarrollo
Pablo de la Flor, Diana Rubiano y Luz Salgado en el II Foro de Diálogos para el Desarrollo | Fuente: Banco Mundial

El plan de la Reconstrucción con Cambios invertirá más de 23 mil millones de soles para rehabilitar el país. El 23% de la inversión (más de 5 mil millones) será destinado a prevención de desastres. En ella se considera la construcción de diques, descolmatación de ríos y la elaboración de planes de desarrollo urbano.

De acuerdo a Diana Rubiano, especialista senior en gestión de riesgo de desastres del Banco Mundial, la prevención es un pilar que no debe pasarse por alto. Sin embargo, el foco no debe estar solo en rehabilitar carreteras y puentes. También se deben considerar estrategias a largo plazo.

Para elaborar un plan de gestión de riesgos que sea eficaz, es necesario trabajar soluciones a largo plazo. Cabe señalar que, si bien el plan de Reconstrucción con Cambios en Perú incluye todas las soluciones a corto plazo, no se consideran ninguna de las acciones a largo plazo.

La especialista enlista cinco ejes que se deben tomar en cuenta durante la reconstrucción para prevenir futuros daños por desastres naturales:

1. Planificar y manejar las cuencas

Una cuenca es el espacio donde discurre el agua que proviene de las lluvias. A corto plazo, se debe realizar estudios integrales para conocer el riesgo que existe en cada una de las cuencas.

A largo plazo, se debe revisar el marco legal y definir planes para controlar las inundaciones. La información de los estudios puede transformarse en un sistema nacional de planificación de cuencas.

2. Fiscalizar el desarrollo urbano

Al conocer el riesgo que existe en cada cuenca, se puede identificar a las viviendas que obstruyen su paso, y decidir si es posible reducir el riesgo al que se exponen. De esa forma, se determinan acciones necesarias de mitigación.

A largo plazo, será necesario fortalecer a los gobiernos locales para mejorar las estrategias de desarrollo urbano. Asimismo, deberán implementarse reformas políticas, como considerar una mejor ley de ordenamiento territorial.

3. Reducir las viviendas informales

Hoy en día, cada gobierno local debe contar con un mapa que identifica las zonas seguras o con riesgos. Con estos mapas se conoce las zonas donde pueden ubicarse viviendas. También existen programas de reasentamiento para las comunidades asentadas en lugares con riesgos no mitigables.

Sin embargo, para Rubiano, es necesario dar incentivos financieros a los propietarios legales de terrenos. Además de penalizar la venta de terrenos ilegales. Del mismo modo, se debe mejorar la reglamentación para la gestión de la tierra y el aumento de la oferta de vivienda.

4. Fortalecer los gobiernos locales y regionales

Durante los desastres, el apoyo del gobierno central a los niveles regional y local es primordial. Algunas tareas que se dieron de forma conjunta durante el Niño Costero fueron la evaluación de daños, censo a la población afectada y distribución de donaciones.

Pero, a largo plazo, la Reconstrucción es una oportunidad para acelerar la descentralización. Se puede diseñar una estrategia integral que sirva como modelo para futuros desastres.

5. Concientizar a la población

“El riesgo se construye todos los días, pero cuando ocurre un desastre las miradas siempre van a Defensa Civil”, comenta Rubiano. En verdad, el riesgo se construye con las decisiones que hace cada persona día a día. Como elegir construir una casa en la quebrada de un huayco o al lado de un río.

Por ello, debe existir comunicación entre todos los actores involucrados: la persona, la comunidad, la municipalidad y el gobierno. Al compartir la información obtenida de estudiar el peligro, se puede evitar un nuevo riesgo. Del mismo modo, las condiciones de zonas habitables deben revisarse, para apostar por construcciones seguras en todos los aspectos.