El consejo directivo del Congreso no puedo sesionar por la ausencia de congresistas de Fuerza Popular.
El consejo directivo del Congreso no puedo sesionar por la ausencia de congresistas de Fuerza Popular. | Fuente: Congreso

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Hemos visto suficientes manifestaciones de demagogia, populismo y mendacidad en países desarrollados como para admirar ciegamente el funcionamiento de sus instituciones. Y sin embargo, un banal incidente sucedido en el Reino Unido nos puede dar un ejemplo ilustrador de lo que nos hace falta. Se trata del brusco fin de la brillante carrera política de la diputada laborista (centro izquierda) Fiona Onasanya.

Todo comenzó en julio pasado cuando una cámara de la policía grabó su vehículo desplazándose a 60 kilómetros por hora en una zona donde el límite máximo era 45 kilómetros por hora. Onasanya había ganado su curul un año antes en la circunscripción de Cambridge, conocida por su tradicional apoyo al Partido Conservador.

Abogada de origen nigeriano, Onasanya logró a los 35 años derrotar al diputado conservador saliente. Miembro de movimientos internacionales feministas y cristianos, Onasanya se propuso convertirse en la primera Jefa de gobierno de origen africano en el Reino Unido. Pero no evaluó el impacto desastroso que podía tener el mentir a la Justicia y osó afirmar que ella no conducía el vehículo, sino un inquilino. Para su mala suerte, el registro migratorio probó que el supuesto infractor se hallaba en Rusia en el momento de la infracción de tránsito.

De inmediato, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, anunció su suspensión del partido y solicitó su renuncia al Parlamento. No le valió de nada argumentar afirmando que padecía esclerosis múltiple, puesto que la Justicia le ha impuesto tres meses de cárcel. El Partido Laborista no dudó en arriesgar un escaño, en momentos en que se mantiene una situación extremadamente tensa a propósito del BREXIT.

Lecciones para el Perú

Podemos sacar algunas lecciones: Mentir, por nimio que sea el tema, destruye las bases de la confianza. Blindar desacredita al partido que lo hace. Juzgar requiere imparcialidad, profesionalismo y celeridad.  Bien harían algunos Congresistas peruanos en buscar inspiración en las mejores prácticas de sus homólogos de otras latitudes.

Por ejemplo, no parece lo más constructivo recurrir a privar al Parlamento de quorum cuando se está en desacuerdo con medidas adoptadas por la autoridad competente, por mucho que éstas afecten a la bancada de Fuerza Popular. El vocero Carlos Tubino afirma que “no asistir al Consejo Directivo” es “un gesto democrático” y una represalia ante una “reiterada violación del Reglamento”.

Los peruanos hemos elegido congresistas para que elaboren leyes favorables al desarrollo del país y a la mejora de las condiciones de vida de la población. Por cierto también para fiscalizar. Mucha fiscalización no parece haber cuando se rechaza una nueva denuncia contra el ex Fiscal de Nación, Pedro Chávarry.

Repetir los mismos errores

Nuestras autoridades suelen frustrar o encarecer los proyectos de inversión por no respetar a los procedimientos y protocolos de control. Así nos lo recuerda el ex ministro de Economía Alonso Segura, quien sostiene que en materia de infraestructura “nos empeñamos en repetir los mismos errores”. Segura se refiere a los 600 Decretos de Urgencia que se emitieron durante la primera década el presente siglo, que en algunos casos sirvieron para “aligerar requisitos de estudios o crear mecanismos ad hoc de selección y adjudicación”.

El economista sostiene que la transformación del SNIP en Invierte.pe, producida el 2016, debilitó la fase de pre-inversión, al tiempo que se desnaturalizaba el “destrabe”, como evidenció “la controversial adenda del aeropuerto de Chinchero”.

Su artículo publicado en Gestión se presenta bajo la forma de una pregunta clave: “¿Aprenderemos?”. De eso depende que la acción del Estado pueda articularse de la mejor manera con el sector privado. Necesitamos que los dos, Estado y sector privado, aprendan de sus errores y persigan objetivos de largo plazo y amplios consensos.

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