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Faltan pocos meses para la realización de las elecciones generales del 2021. | Fuente: Andina

Tanto Julio Guzmán del Partido Morado como Luis Valdez de Alianza para el Progreso (APP) han convocado públicamente a movimientos regionales a que se sumen a sus organizaciones políticas de cara a las elecciones generales del 2021. Así como ocurrió una serie de fichajes de figuras presidenciables en Lima, desde las regiones se ha vivido también una temporada activa de búsqueda de candidatos para armar sus listas al Congreso.

Políticos regionales necesitan de los partidos nacionales para participar en las elecciones y llegar al Congreso, mientras que los partidos nacionales necesitan de los movimientos regionales para ganar votos fuera de Lima. En este informe, RPP Noticias recoge el análisis de politólogos para comprender mejor este espacio de negociación que surge entre los partidos nacionales y los movimientos regionales.

Los politólogos consultados para este informe confirman un diagnóstico claro: los partidos políticos con inscripción a nivel nacional no tienen una estructura a lo largo del territorio peruano. Entonces, durante las elecciones nacionales, lo que hacen es establecer alianzas informales con movimientos regionales.

“La selección de candidatos no suele guiarse por criterios que los politólogos llaman programáticos, es decir, que tú compartas mi programa o que pienses igual que yo. Es una búsqueda activa de recursos”, indica la politóloga María Claudia Augusto.

Para los movimientos regionales, este tipo de acuerdos también es beneficioso, debido a que pueden lograr representación en el Congreso. “Ya no solamente tienen un gobernador, alcaldes o regidores, sino que además tienen un vínculo con el Congreso y cuando quieran impulsar un proyecto en tal distrito, el congresista los podría favorecer sacando cita con algún ministro. Entonces es un vínculo importante, porque más allá de la descentralización, mucho del presupuesto se decide en Lima y no en las mismas regiones”, explica el politólogo Alonso Barnechea.

María Claudia Augusto indica que lo que principalmente buscan los partidos son políticos regionales que tengan recursos para solventar su campaña y que tengan capital social para movilizar personas. “Por ejemplo, si tienes un candidato que es presidente del Colegio Profesional de Médicos de Junín, te conviene porque tiene capital social, puede movilizar personas o si ha sido excandidato al gobierno regional, o que sean conocidos, porque tienen un medio local, son conductores de radios locales y tienen una audiencia grande”, explicó.

El politólogo Mauricio Zavaleta llama a este proceso la ‘tercerización’ de las campañas en regiones. “Todo el sistema peruano está articulado sobre la base del cálculo de costo-beneficio y efectividad. En ese sentido, los partidos quieren personas que puedan arrastrar su lista y delegar la campaña […] Porque claro, si no tienes infraestructura suficiente, de alguna manera la tercerizas. Entonces, buscan gente que pueda ganar y hacer campaña. Es un cálculo bastante costo-beneficio: ‘este candidato parece bueno, pero no tiene recursos, entonces me voy con este candidato que tiene más recursos’. También es el cálculo que hacen los políticos regionales a la hora de incluirse en un partido. Por ejemplo, no me quiero asociar con un partido que tenga una imagen negativa o quiero tener mayor libertad para organizar mi propia campaña”, indica.

Alonso Barnechea señala que los partidos también tienen en cuenta la experiencia de los políticos regionales al momento de ser reclutados. En su investigación sobre esta dinámica en las elecciones del 2016, encontró que el 40% de los candidatos que postularon al Congreso ese mismo año contaba con alguna postulación nacional o subnacional desde el 2006. “Entonces, nos daba pista de que los partidos políticos estaban buscando candidatos que tuvieron presencia o participación. No era un advenedizo, era una persona que había tentado ocupar cargos públicos en la región, más allá si los había ocupado o no”, dijo.

“Cuando se veía la cantidad de congresistas electos que previamente habían postulado en elecciones regionales se pasaba del 40% a 66%. De alguna manera, había una especie de correlación entre éxito electoral y experiencia política previa”, añadió. Es decir, los partidos buscan también asegurarse un buen desempeño electoral con candidatos con experiencia en competencias electorales previas. 

¿Cambiará algo este panorama?

Zavaleta y Barnechea sostienen que no creen que esta dinámica cambie para estas elecciones del 2021. “Las reformas recién acaban de ocurrir y no ha habido espacio como para que se asienten en las regiones”, indica Barnechea.

Por su parte, Zavaleta apunta a que esta relación también es generada por la propia Ley de Partidos Políticos, debido a que solo los partidos nacionales tienen el “monopolio” de las candidaturas al Congreso. “Eso genera que movimientos, los cuales tienen una trayectoria más o menos larga, no puedan presentar candidatos al Congreso. Desde mi punto de vista, hay una afectación a la representación, porque lo que haces es obligar a estos políticos que están en estos movimientos, que no son muchos, pero existen, a tener que negociar con el partido nacional para poner representantes en el Parlamento”, sostuvo.

¿La no reelección, un debate que debería darse?

Al sistema peruano le falta políticos que se especialicen, ya sea en una carrera más ejecutiva o una más parlamentaria, indica Zavaleta. En ese sentido, la prohibición de la reelección tanto para autoridades regionales, locales y ahora también para congresistas, es una medida negativa para el sistema, advierten los politólogos, por lo que consideran se debería discutir ampliamente en el próximo Congreso.

El referéndum realizado en el 2018 aprobó por amplia mayoría la prohibición de la reelección inmediata de congresistas. Cuatro años antes, en el 2014, el Congreso aprobó una norma en el mismo sentido para autoridades locales y regionales.

“La tasa de reelección congresal era muy baja, debido a estos cambios de individuos de elección en elección. A nivel regional, fue una respuesta a casos de gobernadores que se quedaban ocho años y graves problemas de corrupción. En el siguiente Congreso son propuestas que podrían evaluarse, porque la reelección en sí no es mala. Es una muestra de que su alcalde ha hecho una buena gestión. Lo que sí tiene que incrementar son las herramientas de fiscalización para evitar actos de corrupción por parte de autoridades. En el caso actual, tienes congresistas elegidos para solo un año y no tienen pretensión de reelegirse, porque tampoco pueden. Y estamos viendo el efecto perverso: aprueban normas muy cuestionables porque no tienen que rendir cuentas a nadie”, consideró María Claudia Augusto.

Barnechea advierte que la no reelección desincentiva a los políticos a tener una carrera y ello haría que se incremente el número de “improvisados”. “La mayoría de científicos políticos en el Perú lo ve como uno de los atentados más grandes contra la idea de construir partidos y políticos de carrera”, dijo.

Zavaleta consideró que el próximo periodo parlamentaria debería darse un debate público amplio sobre estas medidas. “¿Por qué es negativo? Porque la política es un oficio, es algo que se aprende haciendo. No es que vayas a la universidad y salgas buen político porque estudie una carrera u otra. Lo que necesitamos son ciudadanos que tengan espacio y tiempo suficientes para desarrollar trayectorias duraderas”, sostuvo.

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