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Las elecciones generales se realizarán el próximo 11 de abril. | Fuente: Andina

El 11 de abril, día de las elecciones, está cada vez más cerca y la incertidumbre rodea el panorama político por los apretados márgenes en la intención de voto de los seis principales candidatos presidenciales, según las encuestas. Todo puede pasar. Alejada la mirada de las presidenciales, el horizonte del nuevo Parlamento luce muy fragmentado y con preferencias disimiles.

La última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) revela que hay candidatos presidenciales ubicados en los primeros lugares que tienen a sus respectivas agrupaciones políticas relegadas en las preferencias para el Parlamento.

Yonhy Lescano cuenta con un 11.4% de respaldo, seguido de Rafael López Aliaga (9.7%), Verónika Mendoza (9.6%), Hernando de Soto (8.5%), George Forsyth (8.2%) y Keiko Fujimori (7.9%). Según el mismo estudio, las preferencias para el Congreso la encabezan Acción Popular (13.5%), Somos Perú (10.4%), Frepap (7.5%), Fuerza Popular (7.2%), Renovación Popular (5.7%), Juntos por el Perú (5.5%), Avanza País (5.4%), Partido Morado (4.6%), Podemos Perú (4.4%), Victoria Nacional (4.0%), entre otros. Como se puede apreciar, las agrupaciones Renovación Popular, Juntos por el Perú, Avanza País y Victoria Nacional no reciben similar apoyo como sus respectivos candidatos López Aliaga, Mendoza, De Soto y Forsyth.

En febrero, una encuesta de IEP revelaba que un 62% de los encuestados señalaba votar por diferentes partidos para presidente y Congreso. ¿Por qué los ciudadanos podrían estar inclinados a realizar un voto cruzado en estas elecciones?

La politóloga y especialista en temas en electorales Beatriz Córdova Aquino señaló que un posible motivo del voto cruzado radica en que el votante podría tener simpatía política hacia un candidato presidencial que no se traslada necesariamente hacia sus candidatos al Congreso. “Esto lo que hace es develar el alto grado de personalismo del voto presidencial y el largo trecho que todavía tenemos por construir opciones políticas partidarias que sean representativas”, dijo para este informe.

Además, la especialista considera la posibilidad que una parte del electorado realice un voto cruzado al inclinarse por candidaturas congresales que “son comparativamente más atractivas”. “Algo adicional es que no hay posibilidad de reelección, entonces en términos generales nos enfrentamos a una elección con rostros nuevos y en un sistema tan personalizado y tan poco partidarizado como el nuestro, la fragmentación es muy previsible. Se tiende a pensar que la gente opta por el voto de arrastre que, creo yo, es lo que en términos generales tiende a suceder, pero sí podría darse que varios electores terminen por optar un voto cruzado en este proceso electoral”, señaló.

Para el politólogo Omar Awapara, el voto cruzado podría deberse también a que el votante está más convencido votar por una lista que no tiene un buen candidato o no tiene un candidato presidencial. “Como el Frepap, que no tiene candidato presidencial o de repente es el caso del Partido Morado, cuyo candidato presidencial no está arriba en las encuestas”, indicó Awapara.

Adicionalmente consideró que tener un Congreso fragmentado tiene implicancias en la gobernabilidad del país. “Si entran partidos más chicos, apenas pasando la valla, la consecuencia es que si complicaría ese escenario, porque habría más actores políticos con los cuales negociar e interactuar”, indicó.

A evaluación de la politóloga Paula Távara, el voto cruzado “no es deseable si tenemos en cuenta que siempre es ideal que el gobierno que se elija pueda tener una bancada fuerte, no necesariamente mayoritaria, pero fuerte”. Sin embargo, también señala que en ciertos escenarios se puede configurar un voto cruzado estratégico. “Es cierto que se pueda dar el voto cruzado cuando uno quiere que haya una bancada que pueda fiscalizar o controlar las acciones del candidato que pudiera tener más posibilidades de ganar el gobierno”, dijo.

Asimismo, consideró que lo deseable es que el votante aporte una bancada solida a su opción de gobierno. “Que le permita una mejor negociación de políticas en el Parlamento. […] Tener una bancada débil dificulta su accionar y el equilibrio de poderes, le dan más peso a un Parlamento que puede ser opositor al gobierno”, manifestó.

¿Qué ocurre con el Frepap y Somos Perú?

Somos Perú y Frepap aparecen, según las encuestas, en los primeros lugares de las preferencias para el Parlamento. La politóloga Córdova comentó sobre las posibilidades electorales del Frepap que pese a no tener candidato presidencial figura en las preferencias electorales al Congreso. “Si bien es difícil que estos partidos logren bancadas, lo cierto es que pueden obtener votos que resten a candidaturas congresales que acompañan a una candidatura presidencial”, indicó.

Consultado por quién votaría a la presidencia un votante del Frepap, Awapara consideró que estarían inclinados por votar por un candidato conservador en lo social. “No los veo votando por un candidato más progresista. Los veo alineados con políticos o partidos más conservadores en lo social”, dijo.

Távara también concuerda que el votante del Frepap se inclinaría por candidatos de tendencias conservadoras. “Sobre todo con López Aliaga y con Fujimori, podrían irse parte de esos votos. No olvidemos que Frepap no deja de ser un partido confesional bajo sus propios credos”, dijo.

En el caso de Somos Perú, Awapara señaló: “No es un partido que tenga representación concentrada en Lima, sino que ha logrado extenderse a otras regiones”. En esa línea, añadió que los votantes de Somos Perú al Congreso se inclinarían por un candidato presidencial alineado a lo liberal en lo económico. “No los veo votando por un candidato de izquierda, si no van por su candidato [Daniel Salaverry], se inclinarían por De Soto o Forsyth, que también ha sido parte de Somos Perú”, indicó.

Távara también indica que el votante de Somos Perú para el Congreso tiene opciones más dispersas para la candidatura presidencial. “El fuerte voto hacia Somos Perú tiene un nombre, es el voto de apoyo hacia Martín Vizcarra. Creería por quien difícilmente van a votar es por Acción Popular. Si tu voto está siendo a favor de Martín Vizcarra, probablemente la consideración de que Acción Popular o Manuel Merino fueron responsables de su salida del gobierno pudiera alejarlos de ese voto”, señaló.

¿Qué consideraciones debe tener un votante decidido a votar cruzado?

Para Beatriz Córdova, si bien el voto cruzado es un recurso más que tiene el elector para enfrentar la decisión de quiénes deben gobernar el país, también es necesario un análisis de los contrapesos. “Si nuestro voto cruzado opta por dos opciones totalmente antagónicas, donde la capacidad de diálogo entre Ejecutivo y Legislativo es prácticamente nula e inexistente, creo que vale la pena detenernos y repensar esta opción, porque mínimamente nuestras opciones presidenciales y congresales, de ser distintas, deberían tener norte similares o grandes puntos de encuentro que hagan viable la negociación política en el gobierno”, manifestó.

Awapara también considera que las opciones del voto cruzado no deberían ser antagonistas. “Lo interesante sería intentar ver que a la hora de hacer ese voto buscar una figura afín, una figura cercana en el Ejecutivo de tal manera que no se antagonice mucho la relación entre Ejecutivo y Legislativo”, señaló.

Finalmente, Távara considera que este elector convencido por votar cruzado debería plantearse la siguiente pregunta: ¿El partido por el que voy a votar al Congreso favorece, fiscaliza u obstruye al partido por el que estoy votando a la Presidencia? “Esa es una pregunta importante. No debería haber figuras antagonistas, porque eso dificulta tanto la gestión del gobierno como la estabilidad política. Podría llevar a mayores antagonismos, censuras de ministros o incluso a una mala utilización de la figura de la vacancia presidencial”, indicó.

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