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El país registra un repunte de casos críticos de COVID-19. | Fuente: Andina

La demanda de camas de Unidades Cuidados Intensivos (UCI) ha tenido un incremento sostenido desde inicios de diciembre y ha llegado a un punto en el que hemos comenzado a contarlas con los dedos de la mano. En la última semana, médicos intensivistas tanto de Lima como de regiones, especialmente del norte del país, han expresado su alarma por la ocupación de las UCI. La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, indicó ante el Congreso que un equipo viajó al norte para averiguar lo que hay detrás de este incremento de casos que podría ser indicador que estamos frente a una segunda ola.

Juan Carbajal, integrante de “Open Covid Perú”, grupo que analiza los datos reportados por las autoridades sanitarias, señala que la situación hospitalaria es crítica, debido a que, según el último reporte del 5 de enero, a nivel nacional se encuentran solo disponibles 233 camas de 1546. En Lima Metropolitana, la situación es complicada, debido a que la capacidad de camas UCI en el seguro social (Essalud) y las clínicas privadas están prácticamente en tope. Solos los hospitales del Ministerio de Salud están sosteniendo la demanda, señala Carbajal.

La situación de las camas UCI es muy dinámica y varia a cada momento. A través de Twitter, la Defensoría del Pueblo alertó la tarde del martes que solo quedaban disponibles 21 camas UCI en Lima, según datos de Susalud.

Si bien en este momento la capacidad de camas a nivel nacional llega a 1 546 para casos COVID, en el pico de la pandemia se llegó a expandir la capacidad hasta bordear las 1 800 camas UCI. ¿Qué pasó luego? Carbajal explicó que a medida que disminuían las camas UCI para casos COVID, estas pasaron a zonas no-COVID.

“En setiembre y octubre bajó la ocupación de camas UCI, entonces esas camas con sus ventiladores pasaron a zonas no-COVID. Durante pandemia hubo muchas personas que por otras enfermedades no fueron atendidas, pero a razón de que bajó la ocupación de camas UCI por COVID-19 quedaron disponibles para atender a otras enfermedades”, manifestó. También detalló que, al evaluar las cifras, se ha observado un incremento en la ocupación en el último mes de diciembre que ha sido equivalente a la cantidad que se produjo a finales de mayo y a mediados de junio.

En regiones la situación es preocupante, especialmente en el norte del país con especial énfasis en las regiones de Piura, Lambayeque y Tumbes. También la disponibilidad de camas está al límite en Arequipa, Cusco, Ica, Huánuco y Loreto.

La ministra Mazzetti detalló en la Comisión Especial Covid-19 del Congreso que un equipo de 40 personas viajó al norte para analizar caso por caso y entender el rebrote que se está produciendo y que “podría estar anunciando una segunda ola”.

“Lo que se encontró fue que las personas llegaban directamente muy graves a UCI. Entonces, se debe difundir que las personas acudan al sistema cuanto antes, que no vayan cuando ya están con falta de aire. Lo mismo hemos detectado en Lima porque también está subiendo la ocupación de camas UCI”, sostuvo.

Según dijo, las personas están bajando la guardia, en parte por el cansancio pandémico, lo que trae el contagio y la percepción de que se trata de una influenza no acuden de manera oportuna a un centro de salud. “Con las fiestas además baja la guardia. Las personas tienen cuadro clínico y piensan que es influenza o refriado u otra cosa. Rápidamente se tiene que recuperar la situación de alerta”, refirió

El médico Jesús Valverde, presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva, manifestó que la capacidad máxima de camas UCI para casos COVID-19 llegó hasta 2 000 en el pico más alto de la pandemia. Sin embargo, dijo que, si bien se pueden contar con los ventiladores, lo que falta es el recurso humano: no hay suficientes médicos.

“Recurso humano especializado no hay. No podemos ponerle un ventilador a una cama cuando no lo va a manejar un especialista. Hay mucha limitación en el recurso humano. Nuestra capacidad máxima son 2 mil camas”, dijo.

Para el doctor Valverde, las autoridades sanitarias deben rediseñar la estrategia para evitar que el paciente con COVID-19 requiera de cuidados intensivos, por lo que el primer nivel de atención es lo que se debe priorizar.

“Primero es la detección temprana de casos con pruebas moleculares, monitoreo constante a pacientes diagnosticados que tengan comorbilidades. Si progresa la enfermedad, pasarlo a un segundo nivel de atención donde reciba oxígeno. Si progresa aún más, pasarlo al tercer nivel, en el sistema hospitalario. Ahí se puede instalar el sistema de alto flujo, que son dispositivos de oxígeno que van a alta velocidad y que han demostrado que puede recuperar pacientes que están en situación crítica y evitan que ingresen a ventilación mecánica”, detalló Valverde.

“Ahí es donde debemos fortalecer el sistema hospitalario, comprando estos dispositivos que son sistemas de alto flujo y que necesitamos contar al menos a nivel nacional con 2 mil equipos. Tenemos ahora 400 que es insuficiente”, refirió.

Valverde manifestó que en la primera ola de la pandemia se pasó de tener 140 sistemas de alto flujo en los hospitales a tener 400. Recordó que una de las innovaciones peruanas fue precisamente el dispositivo peruano llamado Wayrachi. “Entrega alta velocidad y nos ha ayudado tremendamente en la primera ola. Necesitamos por lo menos tener 2 mil sistemas de alto flujo e instalarlos en la red de hospitalización general para así reducir el número de pacientes en UCI. La UCI ya llegó a su techo”, indicó.

NUESTROS PODCASTS

"Espacio Vital": En este programa el Dr. Elmer Huerta explica si contamos con suficiente oxígeno medicinal para enfrentar la segunda ola de la COVID-19. El Dr. Percy Minaya, médico infectólogo, alerta que no habría el abastecimiento suficiente para atender todos los casos.