Continúa la lucha contra la COVID-19.
Continúa la lucha contra la COVID-19. | Fuente: Foto: EsSalud

Escucha el canal de podcast de Las cosas como son en RPP Player.

Como en la vida personal, las naciones también pueden atravesar momentos de ansiedad y pesimismo, en los que los ciudadanos y las instituciones parecen impotentes ante una amenaza imprevista. Uno puede dudar de casi todo: de la integridad de los políticos, la capacidad de los médicos, los cálculos de los epidemiólogos, las informaciones que llenan el espacio público, el compromiso de los ciudadanos. Pero no podemos dudar del valor de la vida. Basta ver los sacrificios que los padres son capaces de hacer para proteger a sus hijos. O dejarse fascinar por la inocencia de los niños, ajenos por completo a nuestras preocupaciones y querellas. En todas las épocas y todas las lenguas, los seres humanos han dejado testimonio de su conciencia del misterio de estar vivos, de la fragilidad de la existencia y del silencio irreversible de la muerte. Ese impulso de nuestra especie animal debe servirnos de apoyo para hacer frente al sufrimiento y la incertidumbre causados por la pandemia. Las cifras siguen siendo dramáticas, aunque algunas autoridades aseguran que estamos ya en el momento que antecede a la caída de la tasa de contagios y muertes. Lo seguro es que saldremos de la pandemia, aunque tengamos que aprender a convivir con un virus nuevo, como ha sucedido a lo largo de la historia. No hay que ceder a la decepción que atenta contra la disciplina necesaria para garantizar la salud y reanudar ordenadamente la actividad económica.

El racismo, la intolerancia y la desunión desembocan, como lo vemos en Estados Unidos, en la violencia. Resulta chocante que se haya tenido que imponer toque de queda en numerosas ciudades, no para proteger a toda la población del coronavirus, sino para proteger a unos de otros. Racismo hemos visto también en Bolivia, donde el ministro de Minería para probar que no es partidario de Evo Morales aludió a “sus ojos verdes y su condición de hombre blanco”. La presidenta interina Jeanine Áñez lo destituyó para poder dedicarse a la explosión de contagios en la región del Beni.

En nuestro país, la Defensoría del Pueblo ha advertido sobre las graves consecuencias de cortar la conexión a internet y el acceso al teléfono a clientes que no hayan pagado sus deudas con operadores de telefonía. No se trata solo de privar de comunicación a los usuarios, sino de necesidades impuestas por la pandemia: el teletrabajo, la telesalud, la educación a distancia.

Por su parte Elena Conterno, presidenta del Instituto Peruano de Administración de Empresas, IPAE insiste en la necesidad de acelerar el proceso de reactivación de la actividad económica. Si no, afirma en un artículo publicado en Correo, “las empresas están en riesgo de quebrar y sus trabajadores de quedar si empleo. Y con ello vendría mayor pobreza, mayor desnutrición y también más problemas de salud”. A propósito de empresarios, vale la pena destacar la donación de 500,000 pruebas rápidas entregadas al ministerio de Salud por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía.

Aunque se trata de un incidente penoso, es necesario aclarar los alcances de los contratos entre el ministerio de Cultura y el cantante conocido con el alias de Swing. La Fiscalía ha buscado información en ese ministerio, pero también en la Secretaría general de la presidencia de la República. Por su parte, la comisión de Fiscalización del Congreso anuncia una investigación sobre beneficios contractuales que parecen haber requerido alguna forma de padrinazgo político.

Terminemos con unas palabras de homenaje a Javier Alva Orlandini, dirigente y fundador de Acción Popular, fallecido ayer en el 64 aniversario de la fundación de su partido. Congresista, ministro, vicepresidente y juez constitucional, Alva perteneció a una generación renovadora que creía en el Estado y creía en el mercado, llamados a aportar cada uno lo suyo en el marco de la Democracia. Por defenderla, Alva sufrió persecución y deportaciones. Que Javier Alva Orlandini descanse en paz.

Las cosas como son