El líder de Perú Libre justifica su condición de prófugo alegando amenazas contra su vida y anuncia una estrategia digital para las elecciones, asegurando que su ideología trasciende la presencia física en los mítines tradicionales ante sus seguidores.
Tras más de 800 días fuera del alcance de la justicia, el exgobernador regional de Junín, Vladimir Cerrón Rojas, ha reaparecido en la escena pública a través de plataformas digitales para reafirmar sus aspiraciones políticas.
A pesar de la recompensa de medio millón de soles que pesa sobre él, el dirigente asegura que la imposibilidad de asistir a concentraciones masivas no merma su liderazgo.
"Bueno, yo creo que ver físicamente pasa a ser un tema secundario," afirmó el médico cirujano en una conexión directa por Zoom obtenida como exclusiva por el programa Panorama, donde además sostuvo que el electorado puede percibir su propuesta más allá del contacto presencial.
La defensa de su vigencia política se apoya en el uso de herramientas tecnológicas que le permiten eludir su ubicación física mientras mantiene el control de su organización.
"Hoy en día puedo contactarme con algunos partidarios, puedo contactarme con personas del extranjero," explicó Cerrón para detallar su actividad diaria en línea.
Según información recogida por Panorama de fuentes reservadas de su entorno, el líder de Perú Libre planea una campaña masiva en la que aparecería de forma simultánea en ciudades como Lima, Junín y Cusco, proyectando una imagen de "omnipresencia" -de acuerdo con la reseña del dominical- a través de pantallas.
Esta modalidad busca consolidar su figura como candidato presidencial, aspirando a ser el primer mandatario electo desde la clandestinidad.
Para Cerrón, el vínculo con sus simpatizantes no requiere de su cuerpo presente en las plazas públicas, ya que considera que su mensaje ha calado en la base electoral.
"El pueblo ha podido ver mi espíritu, ha podido ver mi ideología", manifestó al ser consultado sobre si la población votaría por alguien a quien no puede ver en persona.
En esa misma línea, el prófugo asegura que su programa político se mantiene sólido y que su comunicación es constante, permitiéndole incluso desarrollar actividades académicas y consultas médicas a distancia para pacientes que requieren su opinión profesional.
Justificación de la fuga y vida cotidiana
El argumento central del exgobernador para no entregarse a las autoridades se basa en un presunto riesgo contra su integridad física dentro del sistema penitenciario peruano.
"Bueno, mientras mi vida esté amenazada, definitivamente tengo que salvaguardarla," señaló al referirse a la orden de prisión preventiva que pesa en su contra.
Según su testimonio, la reclusión podría ser aprovechada por sus adversarios políticos para eliminarlo, indicando que "pueden utilizarlo como un centro para poder atentar contra mi vida con cualquier pretexto," sin precisar nombres de responsables directos por razones de seguridad.
Respecto a su sustento económico durante estos años de evasión, Cerrón desmintió depender de fondos ilícitos y describió una rutina austera apoyada en la lealtad de sus militantes.
"Me sostengo pues con la ayuda de algunos camaradas que nunca van a faltar en los momentos de lucha", dijo el dirigente y reveló que continúa ejerciendo la medicina y actividades académicas.
Finalmente, sobre el caso "Los Dinámicos del Centro", el líder izquierdista insistió en que no existen pruebas que vinculen el financiamiento de su campaña con el tráfico de licencias de conducir.
"Definitivamente ya hubiera salido alguna prueba y ya se hubieran escandalizado si hubieran encontrado un nexo," sentenció, comparando su situación con las investigaciones a otras figuras políticas y cuestionando la severidad de las medidas judiciales que, a su juicio, son aplicadas exclusivamente a los miembros de su partido.