Nos da lo mismo: a pesar de las brechas, nuestras contraseñas siguen siendo vulnerables | Fuente: iStock | Fotógrafo: designer491

Si pierdes la llave en cualquier lugar, lo primero que haces es cambiar las cerraduras. En el caso de las contraseñas podríamos pensar en la misma idea, pero parece que nos da lo mismo. Un reciente estudio de Google menciona que uno de cada cuatro usuarios cambia su contraseña luego de una masiva filtración de datos. De esa tasa de conversión, el 94% ha colocado una contraseña tan fuerte como la anterior.

A través de un análisis telemétrico en la extensión “Password Checkup Chrome Browser”, Google analizó el comportamiento de miles de usuarios para identificar sus reacciones ante la posibilidad de que su contraseña se haya visto comprometida en alguna filtración masiva.

"Escaneamos 21 millones de nombres de usuario y contraseñas, y marcamos más de 316,000 como inseguros: 1.5 por ciento de los registros escaneados por la extensión", dijo el gigante de las búsquedas en Internet. “Al alertar a los usuarios sobre este estado de incumplimiento, el 26 por ciento de nuestras advertencias resultó en la migración de los usuarios a una nueva contraseña. De estas nuevas contraseñas, el 94 por ciento eran, al menos, tan fuertes como el original".

En el mismo estudio, se detectó que 81,368 usuarios – o 25,7% del total observado – ignoraron las advertencias y mantuvieron sus credenciales tal como estaban.

Esto es preocupante por varios frentes. Uno de ellos es el incremento de filtraciones de datos a nivel global. Ya sea un banco, un hotel, una red social o cualquier otro sistema que almacena datos de usuarios, es necesario entender que la filtración a veces escapa de la propia seguridad del dueño de las credenciales.

De otro lado, la falta de cuidado en el tema personal se refleja en entornos laborales y corporativos. Una contrasella ineficiente, o un acceso descuidado, provoca una brecha enorme de seguridad que puede ser aprovechada por atacantes.

Ogro punto es el terrible hábito de mantener una sola contraseña para todos los servicios. Reportes de distintas empresas de seguridad resaltan esta riesgosa costumbre en 3 de cada 10 usuarios. Incluso 4 de cada 5 personas intercala entre 3 a 4 contraseñas en total por todos sus accesos.

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