Un total de 1.500 semillas de diversas variedades de papas nativas, provenientes del Cusco, serán enviadas a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (SGSV, por sus siglas en inglés) en el Círculo Polar Ártico en uno o dos años.

Esta iniciativa es parte de un proyecto de conservacionistas andinos de la papa y la ONG Andes, con el fin de garantizar a futuro el material genético de este alimento, el cual se vería afectado por el calentamiento global.

"El trabajo que hoy comenzamos garantizará la disponibilidad de la gran diversidad de nuestras papas para las generaciones futuras’, sostuvo Alejandro Argumedo, director de la ONG Andes.

Asimismo, comentó que han observado que el cultivo de papa se debe realizar a unos 300 metros de altitud más arriba de lo usual, a consecuencia de las altas temperaturas registradas.

"El cambio climático va a conllevar que los métodos tradicionales para mantener esta gran variedad de especies no puedan ya ofrecer garantías absolutas," dijo Lino Mamani, agricultor de Parque de la Papa y líder del colectivo de los Papa Arariwa ("guardianes de la papa", en quechua). "Enviar semillas a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard nos ayudará a ofrecer una reserva muy importante de variedades. La bóveda, conocida como el Arca de Noé vegetal, se construyó para la comunidad mundial y nosotros vamos a utilizarla."

Esta es la primera vez que un grupo de comunidades indígenas envía semillas a la bóveda.  ‘Este es un hito mundial.  Esto pone al Perú en la vanguardia de iniciativas de conservación de material genético’, dijo Argumedo, de la Asociación ANDES-IIED.