E-ELT, un gran ojo para buscar vida en otras tierras

Telescopio es el próximo proyecto de gran magnitud en el que se ha embarcado el Observatorio Austral Europeo (ESO), que engloba a catorce países europeos y a Brasil.

 

En medio del árido desierto de Atacama, se levanta el imponente cerro que en la próxima década albergará el Telescopio Europeo Extremadamente Grande, E-ELT, el mayor ojo que desde la Tierra rastreará el Universo en busca de vida en otros mundos.

Ese gran telescopio, que captará una inversión de 1.055 millones de euros, es el próximo proyecto de gran magnitud en el que se ha embarcado el Observatorio Austral Europeo (ESO), que engloba a catorce países europeos y a Brasil.

"Debemos buscar otra Tierra. Esta es nuestra mayor oportunidad para descubrir vida (extraterrestre)", revela el astrónomo belga Henry Boffin.

"Con este telescopio esperamos ver cosas que no podemos imaginar ahora", augura este científico que trabaja en el observatorio que la ESO posee en el cerro Paranal, donde lleva otros proyectos.

"Va a ser cinco veces más grande que los telescopios que están actualmente operativos. Eso quiere decir que vamos a tener veinticinco veces más luz y cinco veces más de detalle", resalta Henry Boffin.

Pero uno de sus principales avances será la incorporación en el propio E-ELT de la óptica adaptativa, que en la mayoría de los telescopios se aplica sólo en los instrumentos anexos, aquellos que permiten procesar y analizar la luz que captan los espejos. Dicha técnica permite contrarrestar en tiempo real las aberraciones que la atmósfera terrestre provoca en la luz.

El enorme ojo terrestre se servirá de las imágenes de otras lejanas galaxias que capte el telescopio espacial James Webb (JWST), el sucesor del Hubble, cuyo lanzamiento está previsto para 2018.

Al hacer zoom sobre ciertos puntos del cosmos, el telescopio permitirá ver con más detalle agujeros negros como el que se encuentra en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, e incluso medir la aceleración de la expansión del Universo.

Pero uno de sus cometidos principales será la detección y el análisis de nuevos exoplanetas, como se conoce a aquellos que orbitan alrededor de una estrella diferente al Sol, con el propósito de hallar incluso vida extraterrestre.

"Con el E-ELT lo que esperamos hacer es la fotografía de otra Tierra que se encuentre alrededor de otra estrella como el Sol, ver si efectivamente se parece a la nuestra" y si, hay agua en su atmósfera, explica Boffin.

Sin embargo, este astrónomo se muestra cauto. Según dice, "aún estamos lejos de decir que no estamos solos en el Universo". Ahora, el E-ELT se encargará de descifrar el misterio. EFE