Estudio: psicópatas no aprenden del castigo

El escáner cerebral realizado a un grupo de criminales muestra que los afectados por una psicopatía presentan anomalías en las partes del cerebro implicadas en el aprendizaje.
Morguefile

Un estudio revela que las personas psicópatas condenadas por delitos graves muestran una actividad cerebral distinta  del resto de personas. Esto genera que sean incapaces de rehabilitarse tras pasar por la cárcel.

Investigadores de la Universidad de Montreal, Canadá, sostienen que la red cerebral de los delincuentes que son además psicópatas y violentos cuenta con una organización que les impide aprender de los castigos.

El escáner cerebral a una treintena de criminales muestra que los afectados por una psicopatía presentan anomalías en las partes del cerebro implicadas en el aprendizaje. Pueden aprender de los premios, pero parecen incapaces de hacerlo con el castigo, señala la investigación publicada en la revista Lancet Psychiatry.

“Uno de cada cinco delincuentes violentos es un psicópata. Tienen mayores tasas de reincidencia y no se benefician de los programas de rehabilitación. Nuestra investigación revela por qué es y se espera que puedan mejorar las intervenciones de la infancia para prevenir la violencia y las terapias de comportamiento para reducir la reincidencia”, explica la profesora Sheilagh Hodgin, una de las autoras de la investigación.

Para lograr esta conclusión se realizó un experimento con 12 delincuentes violentos con trastorno antisocial de la personalidad y psicopatía. 20 delincuentes violentos con trastorno de personalidad antisocial, pero no psicopatía, y 18 personas sanas y libres completaron la muestra. Luego introdujeron a estas personas en un escáner cerebral e hicieron que completaran una tarea que evaluara su capacidad para ajustar su comportamiento cuando las consecuencias de sus respuestas cambiaran de positivas a negativas. Esta era, concretamente, un juego de combinación de imágenes en el que, dependiendo de si se completaba de forma errónea o de forma acertada, percibían un castigo.

Los resultados mostraron que  cuando los delincuentes violentos realizaron las tareas, no pudieron aprender de las señales de castigo para cambiar su comportamiento y tomaron decisiones de menor calidad a pesar de contar con periodos de deliberación más largos.

«Hemos observado reducciones en los volúmenes de materia gris bilateral en la corteza prefrontal rostral anterior», explica Hodgins. Estas regiones del cerebro están involucradas en la empatía, el procesamiento de las emociones prosociales como la culpa y la vergüenza y el razonamiento moral.

De esta forma, la investigación determinaría que los actuales métodos de rehabilitación son inútiles en estos delincuentes y sería necesario buscar nuevas formas de modificar su comportamiento para poder reinsertarles satisfactoriamente en la sociedad.