La tecnología ha cambiado las rutinas de pareja | Fuente: Getty Images

El amor es muy complejo, y sumar la tecnología en ese proceso no parece mejorar el panorama. Hace muchos años, pensábamos en el binomio “AMOR + Internet” como la búsqueda en línea de la persona ideal, o el recóndito espacio para chatear con alguien. Hoy, si bien esos hábitos persisten, se han desarrollado otras condiciones que han cambiado nuestros propios principios de lo que consideramos “vida en pareja”. En esta nota, quiero rescatar aquellas esquinas visibles, que pueden resultar incómodas a algunos.

La nueva prueba del amor. En 2016, CEDRO publicó una investigación que explicaba los riesgos del uso de Internet en jóvenes y adolescentes a nivel nacional. Entre los resultados del estudio, hubo uno que llamó mi atención: RAZONES PARA ENTREGAR LA PROPIA CONTRASEÑA. En un gráfico, se detallaban los argumentos para que esto ocurriera. Entre ellos figuraban “Prueba de amor” (27%), “Protección de acoso” (26%) “Puedo ver que chatean” (19%), “No me saca la vuelta” (15%) y “Condición para seguir” (8%). Estamos hablando de jóvenes y adolescentes. La institución señala que son las mujeres las que demandan estas condiciones.

La afinidad por listas musicales. Spotify ha añadido una novedosa función que permite, tras analizar las listas musicales, qué tanta afinidad tenemos con nuestra pareja, o con cualquier otra persona. Un sistema digital escarba entre nuestros gustos y preferencias, para enlazar las canciones y artistas en común. Un número determina qué tan compatible es nuestra relación, si la basamos en la música que nos acompañó. Solo pregunto ¿Qué pasaría si tu pareja no tiene, entre su colección de Spotify, “LA CANCION”? Aquella que sonó durante el primer beso, o la que estaba en el ambiente cuando se conocieron.

La "Infidelidad de Netflix" es un fenómeno actual | Fuente: Getty Images

Infidelidad de Netflix. Hace algunos años, especialistas de tecnología hablan de una creciente tasa de “infieles de Netflix”, un hábito que describe la acción de una persona que decide ver, sin su pareja, uno o varios episodios de una serie que suelen ver juntos. Casi siempre, las parejas mantienen un ritmo de consumo de series y programas, y suele ser Netflix la que aloja esas preferencias. No es raro que, aprovechando que la pareja se quedó dormida, uno pueda ver una parte de siguiente capítulo, y termine enganchado a cuatro más. Esa actividad no puede ser eliminada de la plataforma, y es fácilmente detectada por la otra persona. Eso ha sido, sin temor a equivocarme, uno de los mas fuertes motivos de pelea en las parejas que conozco.

GPS y el tiempo real. Antes, la respuesta a la pregunta “¿dónde estás?” era mucho más simple. Una breve explicación durante la llamada podía ser una coartada perfecta. Hoy es más difícil apelar a ese argumento. WhatsApp integra una función en el ícono de clip, llamada “Ubicación en tiempo real”. Esa opción le permite al destinatario acceder a la posición geolocalizada del teléfono desde donde se envía la invitación. Si bien hay apps como Fake GPS para engañar al sistema – sí, la misma de Pokemon GO -, a veces el olvido nos ataca. Y si bien eso no podría ser un problema para muchos, la “vieja confiable” Google tiene un “Historial de Ubicaciones” que registra nuestro desplazamiento diario, siempre que tengamos el GPS habilitado en el teléfono. Esta información puede ser consultada en la web, desde cada cuenta de usuario. Basta con la contraseña para acceder a esa data.

Las capturas de pantalla son un recurso recurrente en peleas de pareja | Fuente: Getty Images

Borrar el pasado. Cuando una pareja termina, existe un penoso proceso autoimpuesto: “borrar las fotos del ex”. Casi siempre esta tarea impulsiva va acompañada de un temporal cierre de nuestro perfil en redes, y así podremos hacer un eficiente barrido de ese material. Ahora, ¿en cuántas redes compartiste fotos con tu pareja? ¿En Instagram, Twitter, Facebook, Grupos de WhatsApp? Peor aún, ¿habrá una cuenta de terceros que tenga fotos tuyas con tu ex alojada sen un perfil abierto? Un tercer factor de estrés sería, seguramente saber si esta presencia a la que denominamos “ex” ya borró tus fotos, y este proceso de depuración se convierte en una carrera por la reinvención frente al circulo de amigos. Y hablar de los amigos en común es otro tema.

Borrar el presente. Seguramente has pensado que puedes borrar tu actividad en redes sociales. Y sí, es correcto. Cada servicio cuenta con sistemas eficientes de borrado de información, si es que ya no deseas que el contenido compartido siga siendo visible. Está bien. Se puede. El problema viene cuando no aceptas el principio básico de la tecnología de nuestros tiempos: “Internet no olvida”. Una captura de pantalla es suficiente argumento para desacreditar cualquier excusa. Incluso si tuvieras la razón, explicar un contexto suele ser otro detonante. Mientras más contenido compartes, más te expones.

Dar demasiados "likes" públicos en redes sociales puede generar un conflicto en la pareja | Fuente: Getty Images

Un campo minado de LIKES. Los “likes” que colocamos en redes son, sin duda, una actividad que se ha vuelto peligrosa. Un “like” público en la foto equivocada es gasolina arrojado a un lanzallamas. Todo “like” en perfiles públicos, como los de Instagram, generan un reporte muy sencillo de revisar en el ícono de corazón en la base de la pantalla al abrir la aplicación.

La insatisfacción parchada con redes sociales. Un reciente estudio mencionaba que las parejas que publican demasiadas fotografías en pareja y mostrando mucho amor, lo hacían para compensar la poca satisfacción que podían encontrar en su relación real.

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