Hideo Kojima cumplió 56 años poco antes del lanzamiento de su próximo proyecto: Death Stranding. | Fuente: AFP

Hideo Kojima, uno de los diseñadores más importantes e influentes de la industria de videojuegos, cumplió este sábado 56 años, en medio del desarrollo -y consecuente expectativa- de su próximo gran proyecto: Death Stranding.

A través de su cuenta en Twitter, una de sus redes sociales favorita, el japonés compartió un mensaje en el que expresó su deseo de cumpleaños: “Me gustaría seguir creando por el resto de mi vida”.

Nacido en Setagaya, Tokio, en 1963, Kojima es el creador de varias franquicias que, con los años, se han convertido en auténticos clásicos, como Snatcher, Metal Gear o Zone of the Enders.

Según su biografía, Kojima quería en su juventud ser artista, ilustrador o cineasta. Sin embargo, el temprano fallecimiento de su padre y la presión social lo llevaron a optar por la carrera de Economía, bajo la creencia de que esta profesión le podría asegurar su futuro.

Sin embargo, durante sus estudios, el joven Kojima entró en contacto con los videojuegos -jugaba en una Nintendo Famicom en sus horas libres-, que en los años ochenta, en Japón, estaban en crecimiento. Este vínculo hizo que Kojima se interese cada vez más en esta industria.

En el cuarto año de su carrera, Kojima tomó una decisión que cambió completamente su vida: incursionar en la industria de los videojuegos. Pese al rechazo de sus amigos, pero con el apoyo de su madre, entró a trabajar a Konami. Era 1986.

Según contó en una entrevista, sus inicios en Konami no fueron del todo satisfactorios. No solo estaba descontento con los primeros encargos que tuvo (colaboró en el videojuego Penguin Adventure), sino que su primer proyecto propio, Lost Warld, fue cancelado por sus jefes de la época, y nunca vio la luz.

Pese a ello, poco después, Konami encargó a Kojima el desarrollo de un nuevo proyecto: Metal Gear. El proyecto original no era del agrado del japonés, que no modificó el argumento, sino que incluyó una serie de innovaciones en la jugabilidad. El resultado agradó a sus jefes y le dieron luz verde al proyecto. El videojuego salió al mercado en julio de 1987. Así empezó el mito.

Tras el éxito de Metal Gear, llegó la aventura gráfica Snatcher (1988) y su reinterpretación, SD Snatcher (1990). También desarrolló Metal Gear 2: Solid Snake, continuación de su primer proyecto. En 1994, lanzaría la aventura Policenauts, con lo que consolidó su estatus dentro de Konami, que aprobó su nueva empresa: una nueva secuela Metal Gear, que saldría para la recientemente lanzada PlayStation.

Metal Gear Solid fue estrenado el 3 de septiembre de 1998. Fue un éxito inmediato, aclamado por la prensa y consolidado como uno de los títulos más vendidos de la consola de Sony. El nombre Hideo Kojima resonó en la industria, que aplaudió lo conseguido por el genio nipón.

“Kojima es un personaje que, indudablemente, ya es parte de la historia de la industria. Su desempeño con Metal Gear Solid abrió nuevas perspectivas en el género y el reconocimiento hacia el director no es en vano”, destacó el periodista Leonardo Ancajima, de Progamer.

Johann Aldazábal, de Gamecored, recordó así su primer contacto con Metal Gear Solid: “Al inicio, no captó mi atención, puesto que me sentía confundido por lo ‘cinematográfico’ de sus cutscenes y su jugabilidad”.

“Pero no fue sino hasta que logré subir al primer ascensor y esquivar con éxito a la primera cámara de vigilancia, que me percaté de que estaba experimentado algo totalmente distinto a lo que había estado acostumbrado. Al finalizar el juego, y con una sensación de asombro, quise averiguar absolutamente todo acerca de lo que había acabado de vivir”, contó.

Metal Gear Solid catapultó la carrera de Kojima, que pasó a ser uno de los principales referentes de la industria. La crítica se rindió a sus pies y el japonés ganó una auténtica legión de seguidores, no solo entre los gamers, sino especialmente entre la comunidad de desarrolladores, que buscaron emular en sus juegos lo conseguido por Kojima.

En la generación de PlayStation 2, Kojima produjo Zone of the Enders y su secuela, Zone of the Enders: The 2nd Runner, pero no descuidó a saga Metal Gear Solid. Primero, lanzó Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, que recibió críticas mixtas por el cambio de protagonista y por reciclar muchas ideas del primer Metal Gear Solid. Sin embargo, la tercera entrega calló bocas y disipó cualquier duda sobre el genio nipón.

Metal Gear Solid 3: Snake Eater, precuela que contó los orígenes de Big Boss, antagonista del primer Metal Gear, fue un éxito en la crítica y no pocos han llegado a catalogarlo como uno de los mejores videojuegos jamás hechos.

Años después, Kojima expandiría el universo Metal Gear Solid, con entregas en portátiles y con una secuela numerada para PlayStation 3: Guns of the Patriots. Todos fueron éxitos en la crítica y gozaron de buenas ventas, ampliando el legado del genio nipón.

Lamentablemente, la relación entre Kojima y Konami comenzó a desgastarse. El prolongado tiempo que el japonés se tomaba para consolidar sus proyectos, sumado al presupuesto necesario para cristalizar sus ideas, generó que la compañía japonesa comience a presionarlo. Esto se vio evidenciado con el apresurado estreno de Metal Gear Solid V, en dos partes y con sospechas de haber llegado incompleto al mercado.

“No puedo evitar sentirme muy decepcionado del resultado final de Metal Gear Solid V. Más allá de la jugabilidad y de las mecánicas, mucho del talento de Kojima es moldear conceptos filosóficos que intentan poner en relieve muchas quejas sociales, pero a través de historias bien estructuradas con una presentación, conflicto y resolución. Nada de eso pude ver en Metal Gear Solid V”, comentó Aldazábal.

“Luego de haber estado coqueteando con los distintos tráileres a través de muchos años, años que significaron espera y entusiasmo para sus seguidores. Obviamente, muchos podrán echarle la culpa a Konami, pero seamos sinceros, jamás sabremos exactamente qué fue lo que sucedió ahí”.

Metal Gear Solid V fue el último proyecto de Kojima bajo el cobijo de Konami. El japonés salió de la compañía en términos poco conocidos, en medio de rumores y especulaciones, y con un trágico salgo: la cancelación de Silent Hills, nueva entrega de la terrorífica saga en la que estaban trabajando no solo Kojima sino también Guillermo del Toro y Norman Reedus.

La salida de Konami, pese a todo, no significó el final de Kojima como desarrollador. Con su estudio, Kojima Productions, el nipón se embarcó en su siguiente gran proyecto: Death Stranding. Sony apostó por esta producción y firmó un acuerdo con Kojima para lanzar el juego en exclusiva para PlayStation 4.

El proyecto entró este año en su fase final de desarrollo e, incluso, ya tiene fecha de lanzamiento: 8 de noviembre. Hay mucha expectativa por este videojuego, ya que, a la fecha, y pese a la gran cantidad de tráileres mostrados, se sabe poco de la historia y gameplay.

Empero, este secretismo, marca de fábrica de Kojima en sus producciones, ha causado que Death Stranding sea visto con cierto escepticismo por parte de la prensa y por un sector de los jugadores, que temen que el videojuego no esté a la altura de las más grandes entregas del genio nipón.

“Como reconozco el talento de Kojima, definitivamente voy a jugar Death Stranding, solo que estoy intentando mantener mi entusiasmo bastante controlado. Por un lado, siento que las características del juego y su marketing siguen siendo bastante herméticos, respaldándose nuevamente en el misterio. Yo ya estoy cansado de eso”, apuntó Aldazábal.

“Con su trayectoria a favor, el proyecto Death Stranding, por más desquiciado que parezca, puede ser otra obra cumbre. A vistazo general, considero que la historia será perfecta, pero tengo miedo de la jugabilidad”, sostuvo, por su lado, Leonardo Ancajima.

Las dudas se desvanecerán el próximo 8 de noviembre, cuando Death Stranding salga al mercado.

Así recibe Kojima su 56 cumpleaños, con un legado e influencia indiscutibles en la industria de los videojuegos, con gran expectativa por su próximo gran proyecto, y con la promesa de seguir creando hasta el fin de sus días.

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