Daenerys Targaryen y Jon Snow observan el inicio de la batalla contra el Rey de la Noche.

No seamos mezquinos. La batalla ─masacre─ de Winterfell, el cuarto episodio de la temporada final de "Game of Thrones", es uno de los puntos más altos de la televisión. Cinematográficamente, algo así solo se había visto en el cine ("El señor de los anillos" ha sido la referencia más citada) y en la propia serie, en la Batalla de los Bastardos y Hardhome.

El director de estos episodios, Miguel Sapochnik, volvió a pararse detrás de cámaras para demostrar una destreza que, en ocasiones, no precisó de diálogos ─como en los primeros minutos del episodio en la que el ejército espera en guardia por el enemigo escondido en las sombras─ y que luego alcanzó dimensiones épicas con una batalla larguísima y con ritmo trepidante.

No desentonó la reaparición de Melissandre para redimirse, a última hora, de su accionar. Con referencia incluida. Volvemos temporadas atrás para recordar su encuentro con una joven Arya Stark ("ojos marrones, ojos verdes... y ojos azules") y encontrar nuevamente otro autohomenaje. Si a mitad de semana "Avengers: Endgame" celebró su historia, el domingo por la noche "Game of Thrones" se unió a la fiesta.

Pero no todo es perfecto. Nada puede serlo por completo.

Daenerys y Jorah libran su última batalla juntos en "Game of Thrones".

Lo que aconteció en Winterfell no fue una batalla. Fue una masacre. El ejército Dothraki de Daenerys Targaryen, miles de caballeros imbatibles en tierra firme, encabezan la ofensiva hacia la oscuridad y sus hoces, convenientemente encendidas por Melissandre, se van apagando. ¿Si los imbatibles Dothraki regresan corriendo de ese primer ataque qué les queda a los demás? Notable momento del episodio. Y estamos hablando de los primeros minutos de la batalla.

Los muertos no eran un ejército. Eran hordas de zombis. Ganaban por demolición (¡cuánto he usado esa palabra esta semana!), era imposible sobrevivir... y aún asi muchos sobrevivieron. Los personajes que importan, claro. Los protagonistas.

No trato de desmerecer las muertes de Jorah y Lyanna Mormont, ni la de Beric Dondarrion, o la de Theon Greyjoy (quizás esta última la que más dolió). Pero una batalla tan arrasadora pierde fuerza cuando sobrevive el 80% de los personajes que realmente importan. Era el momento perfecto para que "Game of Thrones" vuelva a ser esa serie en la que nadie estaba seguro, a pesar de estar tan cerca al final.

Nada de eso sucedió, el Rey de la Noche está vencido (algunos dicen que mataron "muy fácil" al mayor villano de la serie... yo me preguntaría ¿fue realmente fácil?). Quizás el argumento de que acabaron "así no más" con el principal enemigo de la serie se refuerce porque hubo poquísimas bajas realmente importantes.

Que no haya bajas importantes también hace que el episodio anterior, catalogado por muchos como uno de los mejores de la serie, pierda fuerza. Se supone que era una "última vez juntos", la vida que pasa antes de la muerte. La muerte de nadie importante, al menos. Excepto Jorah Mormont, nadie presente en la fiesta del vino cayó.

Hasta el momento parece que "Game of Thrones" ha dejado de ser aquella serie que nos conquistó matando a Ned Stark en la temporada 1 o a Robb Stark en la Boda Roja. Se ha convertido, inevitablemente, en aquella en la que los protagonistas sobreviven de manera increíble.

Me gusta mucho que no haya sido Jon Snow el que libre la batalla final contra el Rey de la Noche. No hay que buscarle tres pies al gato, Arya burló a los muertos y lo alcanzó. Cuando el Rey de la Noche la agarra del cuello, tranquilamente pudo ser su fin (teníamos fresco el precedente de Lady Mormont con el gigante), pero con una "distracción" propia de su entrenamiento (soltar la daga de una mano a otra) acaba con él y así con todos los muertos bajo su control.

Fue una escena que hizo carne la frase: "¿qué le decimos al dios de la muerte? Hoy no".

PICADITOS DE LA MASACRE

-Es imposible dictar sentencia sobre el nivel "visual" del capítulo. No ha sido un episodio "muy oscuro" necesariamente. La transmisión de HBO fue de muy baja calidad, así la hayas visto en su señal de alta definición. Hay una explicación técnica que, imagino, debe responder a la demanda de personas que lo vieron en todo el mundo. Habrá que esperar la versión en bluray para apreciar realmente la dimensión del capítulo.

-En las criptas, Sansa y Tyrion se refieren a su matrimonio. "Quizás debimos seguir casados", dicen. Luego Sansa dice que la preferencia de Tyrion por la Reina de los Dragones sería un impedimento. Hago una pausa aquí para decir que Daenerys me parece un personaje insufrible, no estoy de acuerdo con muchas de sus acciones y su forma de pensar. Vuelvo a la conversación, interrumpida por Missandei. Ella les dice que sin la Reina de los Dragones no tendrían posibilidad de sobrevivir. "Ya estarían muertos", fueron sus palabras. Y, a pesar de lo que pienso de Daenerys, acá debo estar de acuerdo con su fiel servidora.

-Durante toda la batalla, Bran/Cuervo de Tres Ojos está fuera de sí, en trance. Apenas entra en ese estado, puede verse como domina unos cuervos y comienza a volar hacia algún lugar. ¿A dónde fue? ¿Esa escena solo sirvió para que veamos que ya estaba por ahí el Rey de la Noche sobre su dragón? Si fue así, ¿por qué continuó en trance durante casi toda la batalla? Debe haber ido a algún lugar... es un cabo suelto o algo innecesario. Aunque las teorías al respecto pueden emocionar.

-La batalla final será, finalmente, contra los vivos, contra Cersei Lannister y su compañía dorada. Será una semana larga.

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