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Fernanda y Joel llegan a la casa Maldini para instalarse, lo cual preocupa a Francesca que ha tenido que ceder a la petición de su nieta. Joel le pide instalarse en un dormitorio más grande pero la nona les dice que se quedarán en el cuarto de Fernanda. “Y esa es mi última palabra”, concluye. “Instálense y después bajan a almorzar”, añade.

Viviana le reclama a Raúl que no le haya dicho que Charo le había enviado un chifón y le hace prometer que nunca más le aceptará otro. Va a la cocina y busca la bandeja en que vino el chifón porque se la piensa llevar ella misma a Charo. Y lo hace. “Solo quiero agradecerte que le hayas llevado tu chifón a Raúl. Sé que lo haces cuando ves a una persona necesitada”, le dice. “No tuve ninguna mala intención”, le dice Charo. “Y ahora me voy con mi esposo porque todo está bien entre nosotros”, le dice Viviana y se va.

Francesca y Carlos se disponen a almorzar con Fernanda y Joel pero como ve la mesa demasiado grande y vacía les pide a Peter, Monserrat y Hiro que se sienten con ellos. Fernanda sugiere que se le lleve comida a su madre y a su hermano pero Francesca se opone ya que ellos le dijeron que se iban a valer por sí mismos. Mientras tanto Isabella, Nicolás, Bruno y Susú almuerzan un par de cucharadas de lentejas con arroz. “Es todo lo que había”, dice Isabella. “¡Carne, carne, necesito carne, aunque sea chiquitita!”, exclama Bruno. Susú pide volver a la casa Maldini pero Isabella se opone lo mismo que Nicolás. “Si pasamos lo que pasamos pensando que my mother estaba muerta, pues seguiremos pensando que está muerta”, dice Isabella. “Hay que demostrarle que podemos valernos por nosotros mismos”, sentencia Nicolás.

Los Maldini terminan de almorzar y Carlos se va a la clínica. Francesca le pregunta a Fernanda si sigue trabajando y ella le dice que por ir a buscar a Joel a Huamanga la despidieron. “Mi oferta sigue en pie. Solo hago una llamada y todo estará listo”, le dice su nona. Fernanda y Joel suben a terminar de instalarse. Francesca se siente mal porque Peter ha perdido a su familia. Y él también porque ella necesita recuperar a la suya.

Raúl recibe una llamada telefónica en la que le dicen que en la productora olvidaron contratar a un modelo que debe aparecer en un comercial. Sale corriendo de su casa y se encuentra con Carlos Cabrera a quien le propone ser el modelo de su comercial. El médico se niega pero ante la insistencia de Raúl termina por ceder. “No te garantizo que lo haga bien. A lo mejor no me sale como el juez que nos casó y que sale en el comercial de aceite”, le dice. “¿Juez, qué juez?”, pregunta Raúl pero pronto se da cuenta que se trata del actor que se hizo pasar por juez en su propia boda y en la de Miguel Ignacio.

Francesca va en busca de Grace para darle un cheque que ella no quiere aceptar. Llega Nicolás y se da cuenta y le quita el cheque y lo rompe. “Ni mi hija ni yo necesitamos de tu dinero. Te pido que regreses por donde viniste. ¿Qué crees, que sin ti soy un cero la izquierda? Yo soy el único que tiene el deber de sacar adelante a mi familia”, le dice. Francesca se va y Nicolás vuelve a trabajar en la mototaxi de Joel. Francesca aborda a Joel y le pregunta cómo le va a Nicolás. “¿No te gustaría tener una inversionista?”, le pregunta.

Shirley le pide permiso a su madre para ir al cine con Anthony. Reyna al principio se opone pero cambia de opinión cuando le dice que entonces se quedarán a ver una película en la casa. “Lo quiero lejos de aquí. Ese chico está obsesionado conmigo”, le comenta a Charo sin darse cuenta que detrás de ellas está Lucho escuchando todo. “¿Qué es lo que acabas de decir? De aquí no te mueves hasta que me expliques qué pasa con ese muchacho”, le dice. Charo decide retirarse. “¿Te dijo algo, te escribió algo, se propasó contigo?”, le pregunta. “Te juro que no hice nada, de pronto se me declaró, no sé si es un loco, ya no sé qué hacer”, le cuenta Reyna y luego le dice que Anthony se ha ido al cine con Shirley. Lucho llama a su hija y le pregunta en qué sala del cine está.

Nicolás visita a Rubí y le cuenta lo que hizo su nona al entregarle dinero. “Cree que no me puedo valer por mí mismo”, le dice. “Creo que no debes dejar de lado lo que te corresponde. Tu nona cometió un error, perdónala”, le dice Rubí. “No la voy a perdonar y ahora voy a regresar a trabajar”, le dice y se va. “Paciencia Rubí, paciencia, pronto volverás a ser quien eras”, dice la innombrable al quedarse sola.

Raúl recibe una carta que lo pone pálido. Sale corriendo hacia la oficina de Miguel Ignacio. “¡Tienes que ayudarme!”, le dice temblando. Le entrega el documento que le llegó y que se trata de un aviso de embargo porque no ha cancelado el monto del equipo satelital que cuesta US$300 mil. “¿Pretendes que te preste US$300 mil? No tengo ese dinero. Nadie te va a quitar tu productora. No te van a hacer nada Raúl. Necesitas un trago”, le dice Miguel Ignacio tras lo cual rompe la notificación. “Con esto se solucionó el problema, si no hay notificación, no hay embargo. Sé lo que hago”, le dice. “No sé qué haría sin ti. Tú sí que piensas rápido. Ahora sí te acepto un whisky”, le dice el Platanazo.

Carlos regresa a casa y se encuentra con Viviana que le dice que tiene que enterarlo de algo luego que le dice que no seguirá como modelo porque él es médico. “Es como el juez que nos casó, cómo es que también es modelo de comerciales”, le dice. Carlos vuelve a su casa totalmente demudado. Francesca está en la sala leyendo una revista y le dice que hay un artículo muy divertido. “Francesca, cómo pudiste hacerme esto”, le dice