10 características de las personas equilibradas y emocionalmente fuertes

La ecuanimidad es la virtud que coloca en un nivel superior a las personas que la poseen.
La fortaleza emocional no mide el nivel de caos que podemos experimentar, sino cómo respondemos a estímulos externos negativos. | Fuente: Getty Images

La ecuanimidad es una gran virtud que tienen algunas personas para saber controlar sus emociones en los momentos más difíciles y que estas no les jueguen en contra. Conocida también como inteligencia emocional, esta cualidad coloca a quienes la poseen en un nivel superior al resto.

No obstante, no se debe pensar que el equilibrio emocional implica la supresión de los sentimientos y emociones. Todo lo contrario, significa aceptarlas y no negarse a sentirlas. Simplemente existen y lo lógico es comprender que no son racionales y por lo tanto la razón no es aplicable.

En ese sentido, hay que tener claro que la fortaleza emocional no tiene nada que ver con la fuerza, sino más bien con la resistencia. En ese sentido, el Huffington Post en su edición en inglés recogió datos de diversos estudios psicológicos y dio a conocer las características de las personas emocionalmente fuertes.

Irradian más paz que poder: Estas personas no se caracterizan por poseer los rasgos básicos del poder, la agresividad o el dominio. Saben que el poder real está en controlar las emociones. La paz interior es la fuerza más resistente e inquebrantable. La gente tiene la necesidad de irradiar poder cuando cree que no lo tiene.

Están dispuestos a sentir dolor: La mayoría de personas pasan su vida intentando huir de las emociones. Se refugian en distintas relaciones, dinero, sexo, lujos o  belleza. En cambio, las personas emocionalmente fuertes se permiten a sí mismas sentir sus emociones, no se niegan a sentir algo ni reprimen sus sentimientos.

Aceptan equivocarse: Confían en sí mismas y saben que no necesitan tener razón siempre para ser inteligentes, útiles, interesantes o respetables. La necesidad de tener siempre razón y no querer ser cuestionado reflejan el miedo a que equivocarse destruya tu imagen y afecte el modo en que te perciben los demás.

Las personas emocionalmente saben aceptar el fracaso y las críticas porque entienden que son una fuente de aprendizaje. | Fuente: Getty Images

No se centran en los obstáculos, sino en cómo atravesarlos: Si ven obstáculos en el camino, los interpretan como una señal para buscar otro camino, al contrario que mucha gente, que se paraliza y se queda pensando que estas trabas solo les ocurren a ellos.

Quieren más respeto que atención: Querer ser aceptado por el grupo es un deseo natural que siempre acaba manifestándose, superficialmente o no. La mayoría trata de conseguirlo intentando ser socialmente superiores; sin embargo, los emocionalmente fuertes intentan, además, ganarse el respeto de los que les rodean.

No buscan anular sus sentimientos por medio de la lógica: Saben que los sentimientos no son racionales y por lo tanto no intentan usar la razón ni la lógica para acabar con ellos.

No intentan anular a otras personas resaltando sus imperfecciones: No miden ni cuantifican la valía de los demás y tampoco las tratan en función de sus habilidades o posibles logros. Parte de eso, tiene que ver con el hecho de que ellos se aceptan a sí mismos independientemente de cómo sean o si han conseguido algo.

Saben que los cambios no son necesariamente malos: Consideran que cada experiencia tiene una enseñanza y asumen los cambios que se puedan presentar aunque estos puedan complicarlos. No se la pasan renegando ni quejándose porque saben que lloriquear no resolverá nada.

Saben identificar sus necesidades emocionales y físicas y las comparten con los demás: Eso de abstenerse de compartir los sentimientos por miedo a lo que piensen los demás es típico de las personas a las que se les ha enseñado que "hay que ser fuertes" y afrontar solos sus problemas.

Saben que las críticas y el fracaso son fuentes de aprendizaje: Como no buscan la aprobación de otras personas, no se frustran con el fracaso y aceptan las críticas constructivas. Saben que pueden aprender y mejorar a partir de eso.