Coronavirus: Eficacia, efectividad e inmunidad de las vacunas contra la COVID-19

En el mundo, cuatro vacunas contra la infección causada por el SARS Cov-2 anunciado las tasas de eficacia de sus proyectos de vacunaproducidas por los laboratorios Pfizer/BioNTech, Moderna, el Instituto Gamaleya y Sinopharm, superiores al 70%. ¿Qué significa esta cifra y que la diferencia de la efectividad

En el mundo, cuatro vacunas contra la infección causada por el SARS Cov-2 han obtenido la autorización de uso de emergencia: las producidas por los laboratorios Pfizer/BioNTech, Moderna, el Instituto Gamaleya y Sinopharm, quienes han anunciado que sus proyectos tienen tasas de eficacia superiores al 70%. | Fuente: AFP

El desarrollo de vacunas contra la COVID-19 ha tomado un tiempo menor de lo esperado, lo que ha llevado a algunos países a autorizar su uso de emergencia para iniciar la inmunización de los ciudadanos a fin de hacerle frente a la pandemia de la COVID-19.

En un comunicado de prensa, Pfizer y BioNTech anunciaron que su vacuna tenía una tasa de eficacia del 95%. Por su parte, Moderna anunció que su proyecto tenía 94.5% de eficacia, mientras que la vacuna Sputnik V del Instituto Gamaleya tenía una tasa de eficacia sobre el 90%. La vacuna desarrollada por Sinopharm tiene una eficacia de 79%, de acuerdo a la información del laboratorio.

Alrededor de las vacunas, algunos conceptos podrían confundirse entre sí, principalmente las definiciones de eficacia y efectividad al hablar de vacunas.

Lilian Morales, licenciada en Tecnología Médica y egresada de la maestría en Inmunología Clínica de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, menciona que mientras la eficacia es la inmunidad o protección que produce una vacuna en condiciones ideales, “la efectividad es la inmunidad obtenida en condiciones reales, donde encontramos individuos sanos o con enfermedades pre- existentes”.

Morales aclara que por lo general, la efectividad de una vacuna es menor a la eficacia.

Por su parte, la médico infectóloga Kory Rojas, especialista de la Clínica Ricardo Palma, responde que si bien son términos que pueden sonar algo parecidos, contemplan definiciones muy diferentes.

La eficacia se mide en condiciones ideales de experimentación, el resultado de un estudio que arrojó como conclusión determinado porcentaje de eficacia. Efectividad es lo mismo, pero fuera del estudio de investigación, se hacen con variables controladas y en la vida real. La efectividad va a depender de factores como la aceptación y la accesibilidad de la población, en cuál es la pauta correcta de administración, la conservación y manipulación adecuada y entre otras cosas”, añade.

El doctor Humberto Vásquez, infectólogo de Clínica Internacional, menciona que otros dos términos que no deben confundirse es vacunación e inmunización.

“Vacunar es aplicar las dosis de vacunas, inmunizar es lograr el objetivo de proteger frente a una infección. No todos los vacunados son inmunizados porque ni la efectividad y eficacia son 100%”, sostiene.

Agrega que mientras los estudios clínicos concluyen eficacia, es decir, lograr la inmunización en condiciones muy controladas, cadenas de frio rigurosamente conservadas y poblaciones seleccionadas, “la efectividad se refiere al logro de inmunizar cuando la vacuna se utiliza masivamente que la vida real”.

“Siempre efectividad es menor eficacia porque no se aseguran todas las condiciones ideales como en un ensayo clínico”, explica.

“La inmunidad es la respuesta protectora que genera nuestro sistema inmune, en el caso de vacunas, frente a un patógeno específico, sin causar los síntomas de una enfermedad”. | Fuente: AFP

¿QUÉ SIGNIFICA LA INMUNIDAD EN LAS VACUNAS?

Morales explica que “la inmunidad es la respuesta protectora que genera nuestro sistema inmune, en el caso de vacunas, frente a un patógeno específico, sin causar los síntomas de una enfermedad”.

“Las vacunas generan principalmente dos tipos de inmunidad, la celular (en el los medidores son los linfocitos T) y la humoral (los anticuerpos). La celular es en palabras sencillas, la línea más rápida de defensa y la inmunidad humoral es la que todos conocemos como anticuerpos que demoran un poco más en formarse pero que son vitales para obtener memoria inmunológica”, explica.

Rojas menciona que las vacunas ayudan a desarrollar inmunidad y a limitar una infección. Sin embargo, este tipo de infección, a raíz de la vacuna, “no provoca ninguna enfermedad, pero sí hace que el sistema inmunitario produzca linfocitos T y anticuerpos”. 

“La inmunidad que nos dan las vacunas es una inmunidad artificial activa y que se produce por inoculación de la vacuna. Esta inmunidad generada por la vacuna es efectiva al cabo de varios días, pero al crear memoria inmunológica, su capacidad de acción es duradera. La vacuna contiene antígenos los que reacciona el sistema inmune”, sostiene.

¿SE PUEDE ALCANZAR EL 100% DE EFICACIA?

Morales comenta que diversos factores en un individuo hacen que no se pueda alcanzar el 100% de eficacia tras la aplicación de una vacuna.

“Influyen, por ejemplo, la genética, la edad, estado de alimentación, presencia de anemia, uso de fármacos (como corticoides, antibióticos e incluso antipiréticos) o la presencia de alguna enfermedad inmunológica pre existente. Otro punto importante a considerar es la cadena de frío, traslado y correcta aplicación, ello también influye en la eficacia y efectividad de las vacunas”, agrega.

En el caso de la vacuna de Pfizer, por ejemplo, se habla de una eficacia de 95% en ensayos clínicos, “lo que significa que evitó el desarrollo de COVID-19 en el 95% de los voluntarios que recibieron la vacuna en comparación con los que recibieron el placebo”.

“Cuando la vacuna sea aplicada de forma masiva, el porcentaje será menor, ahí estamos hablando de efectividad”, afirma.

Vásquez agrega que “las particularidades en el sistema inmunológico de cada persona, su peso, algunas variaciones genéticas, diferente historia de exposición a infecciones virales, etc” pueden determinar la tasa de eficacia y efectividad de las vacunas.

Por su parte, Rojas explica que las vacunas están diseñadas para generar una respuesta inmunológica que protegerá a la persona a exposiciones futuras de alguna enfermedad.

“Sin embargo, los sistemas inmunológicos individuales que son tan diferentes para cada uno de nosotros, que en algunos casos el sistema inmunológico de la persona no generará una respuesta adecuada y como resultado no estará protegido con eficacia después de la vacunación”, sostiene.

Rojas agrega que ante esto, “la eficacia de la de la mayoría de las vacunas exaltado, como hemos visto algunos ejemplos en la vacuna contra el sarampión tienen 99% de efectividad, esto va a depender del sistema inmunológico de cada individuo para identificarlas”.