Coronavirus en Perú: Un millón de contagiados registrados en los primeros nueve meses de la pandemia de la COVID-19

En marzo pasado se registró el primer caso confirmado de infección por el nuevo coronavirus en el Perú. Nueve meses después, se ha registrado la cifra histórica de un millón de contagiados. ¿Cómo han evolucionado las cifras en este periodo? Esto responden los especialistas.

Desde el inicio se establecieron protocolos sanitarios para frenar el avance en el contagio del nuevo coronavirus y evitar que la afluencia de pacientes en unidades de cuidados intensivos hiciera que colapse el sistema de salud en el Perú. | Fuente: EFE

El viernes 6 de marzo se confirmó el primer caso de COVID-19 en el Perú, una cifra que ha ido evolucionando hasta hoy, registrando actualmente más de un millón de infectados, en los primeros nueve meses de la pandemia del nuevo coronavirus en el país. Desde el inicio se establecieron protocolos sanitarios para frenar el avance en el contagio del nuevo coronavirus y evitar que la afluencia de pacientes en unidades de cuidados intensivos hiciera que colapse el sistema de salud en el Perú.

Existen tres cifras que debemos tener en cuenta al hablar de contagiados por COVID-19: 80% son asintomáticos, 15% presentan cuadros leves a moderados y 5% presentan complicaciones por la infección del nuevo coronavirus, siendo derivados a hospitalización y requiriendo apoyo por oxígeno. La evolución de los números fue exponencial en los primeros meses y se comenzó a observar una leve disminución desde octubre.

El médico epidemiólogo del Instituto Carrión Jorge Samamé explica que “inicialmente teníamos un caso serio, cuando teníamos una distribución exponencial de casos, para posteriormente ir a una meseta y luego presenciar una caída de los casos”.

“Lo que se ha visto no solo en Perú, sino en diferentes países. Es la involución que tienen naturalmente. Va a depender de muchos factores intrínsecos del virus, por ejemplo, sus características de tiempo de incubación, tasas de mutación y si es que hay posibilidad de infección”, comenta.

Por su parte, el médico epidemiólogo Manuel Loayza, docente de posgrado de la universidad Norbert Wiener, explica que “en el incremento de casos se ha debido a una mayor transmisión en personas susceptibles, análisis de tendencias de casos observados, incrementos o picos: el primero en mayo, el segundo después del confinamiento en julio y luego en octubre y noviembre, se sigue observando un descenso de casos”.

Alexis Olguin, epidemiólogo de Clínica Internacional, añade que lo que se ha visto es que el incremento de casos de contagio ha sido oscilante: “en algunos meses se ha tenido un incremento marcado en unas regiones y otras con disminución, pero siempre ha sido zonal”.

“Había zonas donde se incrementaba bruscamente y eso se debe a la realidad o los factores locales, es decir, el uso de mascarillas en salidas a la calle, reuniones viajes, aglomeraciones”, menciona.

¿MÁS PRUEBAS ES IGUAL A MÁS NÚMERO DE CONTAGIADOS?

Saavedra menciona que en "con el pasar del tiempo se ve una disminución de las pruebas", lo que podría deberse a que en los primeros días de la pandemia, la demanda era más y hacia ver una escasez de pruebas.

Para COVID-19, al menos para nuestro país, no hay un tratamiento definitivo y a nivel mundial también, el desarrollo de las vacunas esta fase 3 y ya hay avances e inicios de distribución. Entonces, estamos viendo que esta enfermedad está evolucionando y de una manera natural”, explica. 

Loayza menciona que, por ejemplo, el reporte epidemiológico del 24 noviembre notificaba que del total de muestras realizadas, el 24.6% se realizaron por pruebas moleculares y la diferencia por pruebas serológicas”.

“Este porcentaje, casi, ha permanecido constante, se continúa realizando el uso de estas pruebas adecuando las definiciones del caso, de manera que permite la identificación de conglomerados de posible focos calientes que contribuyen a diseminar los casos en la población en general”, sostiene.

¿MENOS FALLECIDOS HACIA EL MILLÓN DE CONTAGIADOS?

Loayza menciona que la disminución en las muestras hace también que se vea una disminución en los casos “y por ende, también en las tasas de ataque, de las manifestaciones graves de la enfermedad por COVID-19 en grupos de riesgo, que hace que disminuya la mortalidad”.

Por su parte, Olguín refiere que de estar frente a una segunda ola, el incremento de casos puede llevar a un colapso de los sistemas de salud.

Recordemos de cada paciente que entra a cuidados intensivos no es que ingresó y salió a los pocos días, puede quedarse semanas o meses y esa es una cama UCI valiosa para un paciente que requiere. Recordemos que el 15% de los casos van a requerir una hospitalización o van a ser un poco más severos”, comenta.

Además, el especialista señala que el número de fallecidos por COVID-19 está relacionado a factores como el acceso a la hospitalización y camas UCI, la asistencia tardía a los centros de salud por parte de los pacientes ya sea por automedicación o por miedo a contagiarse de coronavirus al asistir al centro médico.

LA SEGUNDA OLA

Loayza resalta que ante una posible segunda ola es importante “fortalecer la vigilancia epidemiológica para la detención o notificación oportuna de casos, identificación de la red de contactos, así como identificar posibles fuentes de infección para intervención temprana”.

“También se debe fortalecer la capacidad de la obtención de las muestras y el uso de pruebas moleculares, de acuerdo con la estrategia de vigilancia epidemiológica. Se debe preparar a los servicios de salud en la identificación oportuna de casos de infección respiratoria aguda mediante la vigilancia síndrome”, añade.

Además, Loayza resalta que también se debe “fortalecer la estrategia comunicacional y la comunicación de riesgo para la población sobre las medidas preventivas de comportamiento seguro con uso de mascarillas, distanciamiento social, lavado adecuado de manos y autoaislamiento para cortar la transmisión de SARS CoV- 2”.

“Es importante en esta medida final monitorear periódicamente los conglomerados como mercados, albergues, fuerzas policiales, entre otros para identificar precozmente eventuales brotes de COVID-19”, menciona.

Saavedra sostiene que observar cómo en otros países del mundo ya se ven rebrotes y hasta casos de reinfección, eso nos tiene que llevar a reflexionar a no disminuir nuestra capacidad de respuesta ante la infección por el nuevo coronavirus.

“Hemos visto que en otros países esto (el aumento de casos) tiene que ver con que se van disminuyendo las medidas preventivas como el aislamiento social, que progresivamente se han reintroducido ciertas actividades que incluyen una interacción social. Sabemos que nuestro país tiene una alta interacción entre la población, incluso prepandemia. Sabemos también que la logística del sistema de salud es limitada y baja, que ha mejorado sí, pero todavía sigue teniendo limitaciones sobre todo a nivel regional”, señala.

Añade que la prevención va primero con la detección de los casos y el diagnóstico con pruebas moleculares.

“El segundo, es el rastreo de contactos. Luego el aislamiento oportuno de las personas. Tercero, seguir con las medidas básicas como lavado de manos, uso de mascarillas, aislamiento social. Además, proveer al personal con equipos de protección personal adecuado, fortalecer el primer nivel de atención y también los demás niveles, del segundo y tercer nivel con camas de hospitalización y ver cómo están los sistemas, si es que se tiene adecuada cantidad de plantas de oxígeno, camas UCI y de ventilación mecánica”, finaliza.

Ahora, la aparición de una nueva variante del SARS CoV-2 en Reino Unido ha puesto en alarma a los científicos en el mundo. Hasta el momento lo que se sabe es que dicha variante es más contagiosa, pero no más letal ni capaz de producir cuadros más severos de la enfermedad COVID-19. Ante el hallazgo, el Go ierno peruano decretó medidas preventivas para evitar laa propagación de la variante en el Perú, entre ellas la suspensión de vuelos probé ientes de Europa por dos semanas y la vigilancia epidemiológica constante.