COVID-19: Los medicamentos usados en pacientes hospitalizados que no deben ser tomados sin supervisión médica

A lo largo de la pandemia, medicamentos como la dexametasona y la hidroxicloroquina (ya retirado del manual de atención peruano) han sido usados en pacientes hospitalizados por COVID-19. ¿Qué riesgos para nuestra salud implica la automedicación de estos fármacos?

Si bien no hay un tratamiento antiviral específico contra el virus SARS CoV-2, algunos medicamentos utilizados para otras enfermedades han sido usados en pacientes hospitalizados por el nuevo coronavirus, entre ellos la dexametasona y la hidroxicloroquina, usada hasta hace unas semanas en el tratamiento de pacientes, que estableció el Ministerio de Salud. | Fuente: EFE

La llegada de la pandemia de la COVID-19 nos enfrentó a un escenario sin precedentes: nos encontramos frente a una enfermedad completamente nueva. Si bien no hay un tratamiento antiviral específico contra el virus SARS CoV-2, algunos medicamentos utilizados para otras enfermedades han sido usados en pacientes hospitalizados por el nuevo coronavirus, entre ellos la dexametasona y la hidroxicloroquina, usada hasta hace unas semanas en el tratamiento de pacientes, que estableció el Ministerio de Salud. ¿Cuáles son los riesgos de la automedicación con estos fármacos?

Primero es importante conocer cuáles han sido los usos de ambos medicamentos en la historia médica. La dexametasona es un glucocorticoide sintético y que intenta sustituir a las hormonas esteroides, producidas naturalmente por las glándulas suprarrenales, ubicadas sobre los riñones.

En la bibliografía médica se explica que la dexametasona actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor para enfermedades como artritis, alergia, asma, trastornos en la piel, riñones o intestinos.  Una  investigación de un grupo de científicos de la Universidad de Oxford menciona que la dexametasona ha sido capaz de reducir la mortalidad por coronavirus en pacientes asistidos con ventilación mecánica y oxígeno.

Por su parte, la hidroxicloroquina es un principio activo usado para tratar y prevenir casos agudos de malaria, además de lupus eritematoso discoide, lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, en este último caso en pacientes con síntomas que no han mejorado con otros fármacos.

A inicios de mes, la ministra de Salud, Pilar Mazzetti informó que la hidroxicloroquina se retiraría de la guía del tratamiento contra la COVID-19. “Las últimas preocupaciones sobre la hidroxicloroquina nos indican que efectivamente parece no ser útil. Se va a retirar solo de la guía para COVID-19, no se puede retirar del petitorio porque la hidroxicloroquina es un medicamento que se emplea en reumatología que tiene un uso muy amplio y mucha experiencia en el país”, dijo ante la comisión especial COVID-19 del Congreso de la República.

Juan Manuel Parreño, químico- farmacéutico del Instituto Carrión, comenta que por la acción farmacológica que tiene cada uno de estos medicamentos (dexametasona, hidroxicloroquina), que no están diseñados para ser usados directamente para combatir la COVID-19, el riesgo de automedicación es mayor.

“Aún si logran conseguir dicho medicamento sin receta médica, sin que haya alguien que haya formulado la justificación, la concentración del principio activo podría causar una intoxicación muy grave e incluso hasta la muerte”, comenta.

Por su parte, Humberto Vasquez, infectólogo de Clínica Internacional, explica que en el caso de la hidroxicloroquina, el Ministerio de Salud (Minsa) se demoró demasiado “en admitir la evidencia en contra, es decir, la evidencia de su eficacia demostrada en una serie de exámenes científicas”. Además, explicó los riesgos de la automedicación de corticoides, como es el caso de la dexametasona.

Lleva riesgos porque no parten de un diagnóstico necesariamente correcto. Ahora, aún con diagnóstico correcto, la dosis puede ser inadecuada, la duración de la medicación puede ser innecesaria. Y depende de la gravedad o no del problema para justificar el uso de un corticoide. El riesgo puede ser mayor que el beneficio sino es evaluada por un médico especialista”, afirma.

Asociar dichos fármacos, explica el químico farmacéutico, es “altamente riesgoso para la salud de la persona que los consume, la severidad del daño es mayor aún porque estamos asociando no solamente sus efectos principales sino también sus efectos colaterales”. | Fuente: EFE

SU USO EN CASOS COVID-19

Parreño sostiene que en el caso de la dexametasona, sus principales efectos adversos son los síntomas gastrointestinales, cefaleas, insomnio, vértigo, entre otros. En el caso de pacientes COVID-19, resalta que “es un medicamento que se podría utilizar en los casos más avanzados de la enfermedad”.

“Muchas personas, por una mala información, la empiezan a utilizar desde un comienzo de los síntomas sin ir a ver al médico. Ahora, por otro lado, tenemos a la hidroxicloroquina, cuya toxicidad es cancinogénesis, mutagénesis, hipersensibilidad, un daño reversible en la retina, arritmias ventriculares, miocardiopatías musculares, anemia e incluso trastornos hepatobiliares, entre otros”, afirma.

Asociar dichos fármacos, explica el químico farmacéutico, es “altamente riesgoso para la salud de la persona que lo consume, la severidad del daño es mayor aún porque estamos asociando no solamente sus efectos principales sino también sus efectos colaterales”.

Vásquez resalta que en el caso de la dexametasona sí se ha demostrado su beneficio al reducir mortalidad y disminuir la necesidad de ventilación mecánica.

“Por cada 1000 pacientes hubo 33 fallecimientos menos y por cada 1000 pacientes hubo 120 que no necesitaron ventilación mecánica, es decir que se evitó ir a la UCI y utilizar una cama para cuidados intensivos”, explica.

Estas cifras provienen del estudio Recovery de la Universidad de Oxford que usó dexametasona a dosis bajas de 6 miligramos al día.

“El Minsa continúa recomendando dosis altísimas de corticoides: el equivalente de dexametasona a 16 veces la dosis de la Universidad de Oxford, porque ellos recomiendan 500 miligramos de metilprednisolona y esto todavía no lo han modificado”, dice.

Por su parte, Jorge Saravia, neumólogo de Clínica Internacional, comenta que actualmente se usa la dexametasona en la fase de inflamación. “A una dosis baja de 6 miligramos diarios y eso es en el momento de que el paciente comienza a desaturar en la segunda fase de la enfermedad. En la primera semana de la enfermedad no debe ser usada porque puede exacerbar el cuadro infeccioso”, sostiene.

La automedicación es un problema de salud pública ya que no solo incrementa la resistencia de algunas enfermedades, sino también puede presentar consecuencias fatales. | Fuente: EFE

EFECTOS ADVERSOS

La automedicación es un problema de salud pública ya que no solo incrementa la resistencia de algunas enfermedades, sino también puede presentar consecuencias fatales.

Parreño sostiene que al asociar dichos medicamentos se puede llegar a consecuencias “muy serias”. “Asociar la dexametasona con la hidroxicloroquina en pacientes cuyo diagnóstico no es muy seguro podría conllevar a un aumento de riesgos miopías y cardiomiopatías. […] A cuidarnos y evitar estar utilizando medicamentos sin una adecuada supervisión”, menciona.

Vásquez menciona que la automedicación con fármacos como la hidroxicloroquina, “cuya ventaja no está demostrada, lleva como principal consecuencia, según los médicos,  postergar la búsqueda de atención hospitalaria al creer que son eficaces”.

“Todo esto nos ha llevado a observación de que los pacientes llegaban muy tarde a la emergencia con niveles de saturación de oxígeno muy bajos y con menores probabilidades de salvar su vida”, afirma.

En el caso de la dexametasona, usada en casos leves, “prolonga la realización viral”. “Al ser un inhibidor de la respuesta inflamatoria es útil para la defensa, distinto es su uso, como lo demostró la Universidad de Oxford, en la etapa hiper-inflamatoria, donde el paciente sí necesita estar hospitalizado y el manejo es bajo vigilancia médica”, comenta.

Finalmente, Saravia afirma que en el caso de automedicarse con dexametasona en pacientes que no están seguros o que están comenzando la enfermedad,  “puede llevar consigo a que el paciente exacerbe cuadros agudos,  por disminuir sus defensas”. 

“Hay que entender bien que cuando uno hace el diagnóstico o al comienzo de la enfermedad, el tratamiento solamente es con sintomáticos y no debe intervenir el uso de corticoides y de hidroxicloroquina en esos momentos”, finaliza.