Descubren hongos y bacterias en las nubes

Los microorganismos pueden ser útiles para perfilar los modelos geográficos de transmisión de enfermedades, además de influir en la formación de hielo y en el clima.
Wikimedia Commons (CC)

Existen hongos y bacterias en las nubes. Científicos encontraron grandes cantidades de estos microorganismos en la atmósfera, entre 8 y 15 kilómetros de altura, donde constituyen hasta el 20% de lo que se creía eran sencillamente granitos de polvo y de sal.

Las muestras se tomaron en la media y alta troposfera, sobre el Caribe y parte del Atlántico, con un avión de reconocimiento durante los sobrevuelos de dos huracanes.

“No esperábamos encontrar tantos microorganismos en la troposfera, que se considera un entorno difícil para la vida”, dice Kostas Konstantinidis (Instituto de Tecnología de Georgia en Atlanta, EE UU).

Hasta ahora los científicos han constatado que en todas las muestras que han tomado hay tipos de bacterias que se sabe que viven de determinados compuestos de carbono, “lo que indica que estos organismos poseen características que les permiten sobrevivir en la troposfera”, añade el investigador.

Para los científicos la presencia de esos microorganismos en el aire a esa altura puede tener consecuencias notables sobre el clima y la meteorología, porque pueden actuar como semillas en la formación de gotas de hielo y agua, con el consiguiente impacto en el ciclo hidrológico, las nubes y el clima.

Además, el estudio del transporte de bacterias y hongos por el aire es útil para perfilar los modelos geográficos de transmisión de enfermedades, recalcan los expertos de la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (EE UU), que da a conocer la investigación, liderada por Natasha de León-Rodríguez.

El siguiente paso de la investigación será comprobar si algunos tipos de bacterias son más aptos que otros para sobrevivir en el aire a tanta altura, informa elpais.com.

Los científicos también quieren determinar si tienen funciones metabólicas allá arriba. “Para estos organismos tal vez las condiciones no sean tan duras”, dice Konstantinidis. “No me sorprendería que hubiera vida y crecimiento biológico en las nubes”.