El tamaño del cuerpo y no el sexo, condiciona el sudor

La sudoración además está asociada a un tema racial, no hereditario. Encontramos la razón de por qué transpiramos más en algunas partes del cuerpo.

La sudoración es una forma de regular la temperatura del cuerpo, lo enfría. Y aunque se solía atribuir al género la diferenciación en cómo transpiran varones y mujeres, eso es falso.

Científicos de la Universidad de Wollongong (Australia) desterraron esa creencia tras realizar un experimento en el que participaron 36 hombres y 24 mujeres. Los voluntarios practicaron ejercicios ligeros a 28°C y 36 % de humedad relativa, hicieron bicicleta a ritmo constante durante 45 minutos y ciclismo a una mayor intensidad.

La conclusión a la que se llegó fue que sudar más o menos no se atribuye al sexo de la persona, sino a la superficie corporal y la masa. Según los autores, las personas más pequeñas pierden calor con el aumento de la circulación sanguínea. A diferencia de las personas con cuerpos más grandes que dependen de la sudoración.

La dermatóloga peruana Giuliana Nieto explica que en efecto existe una relación directa entre el tamaño corporal, mayor peso o mayor altura, y la cantidad de las glándulas sudoríparas. "Se pueden agrupar en diferentes partes del cuerpo, por eso es que algunos sudan más en el bozo (labio superior), en la barbilla, en el dorso de la nariz o en las axilas". 

La sudoración además está asociada a un tema racial, no hereditario. "Las personas con más vello tienen más glándulas sudoríparas que las personas lampiñas, se suda más en los sitios donde hay más vellosidad y terminaciones nerviosas, como las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies", añade la especialista de EsSalud.

Pero también existe relación entre el sudor y una hiperactividad del sistema nervioso, lo cual puede desencadenar hiperhidrosis o exceso de sudor. Con este trastorno se ve alterado el equilibrio psíquico de la persona, que transpira demasiado en las manos, axilas, cara y pies, principalmente.
 
El tratamiento, refiere Nieto, consiste en la colocación de toxina botulínica (botox) para evitar la contracción de las glándulas sudoríparas y por ende la sudoración. La otra alternativa es la intervención quirúrgica, a través del corte del nervio para eliminar la acción de las glándulas sudoríparas.