La lactancia materna nos hace menos agresivos, afirman

La lactancia materna podría evitar que los niños desarrollaran un alto nivel de hostilidad en la etapa adulta, según un grupo de investigadores finlandeses.
Rpp/Mario Zapata

La lactancia materna podría evitar que los niños desarrollaran un alto nivel de hostilidad en la etapa adulta, según un grupo de investigadores finlandeses, que han estudiado este fenómeno y publicado sus conclusiones en la revista especializada Journal of Psychotherapy and Psychosomatics.

La hostilidad es un elemento de la personalidad que representa lo opuesto a la cercanía y está muy relacionada con una amplia gama de problemas sociales y sanitarios, incluidos los de salud mental.

Aunque se ha demostrado que la frialdad y la falta de apoyo paterno son factores claves para el desarrollo de la hostilidad, no había estudios sobre el papel de la lactancia materna en la aparición de este sentimiento.

Los autores de este trabajo plantearon la hipótesis de que alimentar con leche materna a un bebé podría protegerle de desarrollar una personalidad hostil en la etapa adulta.

Para comprobar su validez, eligieron de una muestra poblacional del denominado Young Finns Study (en el que participaron niños y adolescentes finlandeses elegidos de forma aleatorizada para representar a todo el país) compuesta por 1.917 no prematuros cuya hostilidad se midió en 1992, 1997, 2001 y 2007.

Los resultados mostraron que una lactancia materna más larga estaba relacionada con menos hostilidad materna durante el cuidado del bebé; pero también menos ingresos familiares, mayor número de hijos y nacimiento más tardío de los hijos.

Como informa abc.es de estas características familiares, la hostilidad en el cuidado de los hijos y los ingresos familiares bajos guardaban relación con una mayor hostilidad de los niños en su etapa adulta.

La situación marcada por la lactancia materna predice la hostilidad total, la suspicacia y la paranoia, pero no la ira. Aquellas personas que no recibieron leche materna tenían mayores niveles de hostilidad, sobre todo de suspicacia y de paranoia, en la etapa adulta que aquellos que fueron amamantados entre cuatro y seis meses.

No obstante, según los autores, se necesitarán más investigaciones para conocer mejor la relación entre la lactancia materna y la personalidad del adulto.