La tuberculosis fue un 'vals de la muerte', ahora tiene cura

El ícono del criollismo Felipe Pinglo Alva murió de tuberculosis en 1936, cuando esta enfermedad era mortal en el Perú.

Un 18 de junio pero de 1899 nació el peruano Felipe Pinglo Alva, un ícono del criollismo, conocido internacionalmente por ser el autor del vals El Plebeyo. Su muerte llegó 37 años después, debido a una tuberculosis (TB), una enfermedad mortal en el Perú de aquel de entonces.

La expresión popular sobre enfermar y morir de tuberculosis se reflejó en dos sentidas piezas del vals criollo: Fin de bohemio y No me beses (El tísico), según da cuenta un artículo escrito por el médico Óscar Pamo y publicado el 2014 en la revista de la Sociedad de Medicina Interna.

De acuerdo a la revisión, hacia 1940 la  población  del  Perú  fue  de  6 680 500 habitantes y la esperanza de vida al nacer fue de 35,7 años. Es decir, Pinglo no murió joven, a sus 37 años había sobrepasado la estadística de tiempo de vida en el país.

El Boletín Municipal de Lima reportaba que, entre 1884 y 1914, de todas las enfermedades infecciosas que eran causa de muerte, el 65,6 % era por tuberculosis pulmonar, lo cual equivalía al 22,3 % del total de defunciones registradas.

"La  ciencia  médica  poco podía ofrecer entonces. Era la era preantibiótica y la única  vacuna  de  uso  masivo  era  la  antivariólica. En un  ambiente  tal,  no  debería  extrañarnos  que  algunas expresiones  populares  fueran  de  desesperanza  y fatalismo", comenta Pamo Reyna, especialista en Medicina Interna.

Felipe Pinglo al saber que su mal era incurable solicitó su alta para dirigirse a su domicilio en Barrios Altos, con el argumento de “los médicos quieren experimentar conmigo, y eso no lo voy a soportar”. Falleció un 13 de mayo de 1936.

Ahora existe la cura

La tuberculosis tuvo una época oscura, pero en la actualidad sí hay cura para esta enfermedad infecciosa y muy contagiosa, causada por la bacteria Bacilo de Koch que ataca principalmente a los pulmones, y que se propaga de una persona a otra a través del aire.

"Desde los años cincuenta, la tuberculosis se puede curar si se recibe y se cumple con un tratamiento de seis meses; ya es una enfermedad curable, no es como en la época de Felipe Pinglo Alva en que un paciente con tuberculosis estaba prácticamente condenado a la muerte", señala Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias.

El tratamiento debe ser oportuno y debe seguirse al pie de la letra para evitar que las bacterias se vuelvan resistentes a los antibióticos. "La gente debe entender que si le diagnostican tuberculosis debe cumplir el tratamiento. La gente generalmente mejora al segundo o tercer mes, pero dejan la medicina y ahí es cuando la bacteria se vuelve resistente", advierte Huerta.

La tuberculosis usualmente se aloja en los pulmones, pero puede ocurrir en otras partes del cuerpo. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images

Los más resistentes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda utilizar como estrategia la administración supervisada directamente en boca. Ello supone que una persona entrenada observa al paciente mientras éste ingiere los medicamentos. Esta supervisión evita los abandonos y el fracaso al tratamiento, siendo la medida más eficaz para asegurar la curación.

De esa forma se pueden evitar casos de tuberculosis multidrogorresistente (MDR TB), es decir, cuando el germen es resistente a por lo menos dos medicamentos, la isoniazida y la rifampina, que son el núcleo básico del tratamiento estándar. Y también casos de tuberculosis multidrogo extremadamente resistente (XDR TB), resistente a los dos fármacos antes mencionados, pero además a por lo menos uno de tres medicamentos inyectables de segunda línea (p.ej., amicacina, kanamicina o capreomicina).

José Luis Cabrera, jefe de la Unidad de Neumología de la Clínica Internacional, explica que en ambas situaciones se debe a dar un cambio de tratamiento que se prolongaría de 18 a 24 meses.

El especialista destaca la importancia de que el paciente diagnosticado se haga una prueba de sensibilidad para determinar el grado de tuberculosis. "La prueba solo es accesible para una tuberculosis pulmonar, porque el descarte de sensibilidad se aplica en el esputo (saliva) y es gratuita en los establecimientos del Ministerio de Salud y de EsSalud".

Tuberculosis extrapulmonar

La TB siempre ingresará por las vías respiratorias y es la única que contagia. Pero la tuberculosis también puede afectar otras partes del cuerpo, como el cerebro, los ganglios, los riñones, los intestinos, los huesos, la columna vertebral, etc.

"Alrededor del 80 a 85 por ciento de casos se localiza en los pulmones, que es la vía de ingreso al organismo, y un 15 a 20 por ciento puede desarrollarse fuera de los pulmones (TB extrapulmonar)", explica Cabrera.

Hay más riesgo de adquirir una tuberculosis resistente, si el paciente ha tenido episodios anteriores de TB o si ha tenido contacto cercano con un enfermo de tuberculosis resistente. "Las personas diagnosticadas tienen que seguir el tratamiento de principio a fin, pero antes de eso deberían hacer lo posible por hacerse la prueba de sensibilidad en todos los casos de TB pulmonar".