El mal olor en las axilas no es solo cuestión de sudor. Factores como la acción de las bacterias, la alimentación, el estrés e incluso el tipo de desodorante o antitranspirante que usas pueden influir. Descubre por qué sucede y qué hacer para mantenerlo bajo control.
El mal olor en las axilas es un problema común que puede afectar la confianza y la rutina diaria. Aunque se asocia con la transpiración, el sudor en sí no tiene olor. Entonces, ¿por qué algunas personas lo experimentan de forma más intensa que otras? El Dr. Elmer Huerta explica las razones detrás de este problema y qué hacer para controlarlo.
Según lo explicado por el Dr. Huerta, asesor médico de RPP, las axilas son zonas cálidas y húmedas donde el sudor queda atrapado, lo que crea un ambiente propicio para las bacterias. Estas bacterias descomponen las grasas naturales de la piel, generando los olores desagradables. Sin embargo, hay otros factores que también pueden influir:
- Alimentación: Algunos alimentos ricos en azufre, como el brócoli, la coliflor, la cebolla y el ajo, pueden intensificar el olor corporal porque sus compuestos se eliminan a través del sudor.
- Estrés: Cuando una persona está bajo tensión, su cuerpo libera hormonas como el cortisol y la noradrenalina, que pueden aumentar la producción de sudor y alterar su composición.
- Higiene: La falta de una limpieza adecuada permite que el sudor y la grasa se acumulen, facilitando la proliferación bacteriana.
- Condiciones médicas: Enfermedades como el hipertiroidismo, problemas renales o hepáticos pueden alterar el olor corporal.
- Cambios hormonales: En la adolescencia, las hormonas pueden modificar la composición del sudor, lo que explica por qué los olores se intensifican en esta etapa.
- Hiperhidrosis: Algunas personas sudan en exceso debido a una condición conocida como hiperhidrosis, lo que puede agravar el problema del mal olor.
Desodorante vs. antitranspirante: ¿cuál elegir?
El Dr. Huerta enfatiza la importancia de conocer la diferencia entre estos dos productos antes de elegir el más adecuado:
- Desodorante: No impide la sudoración, pero contiene fragancias que disimulan el olor corporal.
- Antitranspirante: Contiene sales de aluminio que bloquean la producción de sudor. Sin embargo, su uso puede provocar irritación, inflamación de las glándulas sudoríparas e incluso alterar el equilibrio bacteriano de la piel, lo que podría intensificar el mal olor.
Para quienes prefieren evitar sustancias químicas, la leche de magnesia es una opción efectiva. Su pH alcalino impide el crecimiento de bacterias en la piel, reduciendo así los malos olores sin necesidad de fragancias o bloqueadores de sudor.
¿Cómo controlar el mal olor?
Para evitar olores intensos, es clave mantener una higiene adecuada:
- Lavar las axilas con agua y jabón a diario.
- Secar bien la zona antes de aplicar cualquier producto.
- Elegir prendas de algodón, que permiten una mejor ventilación.
- Evitar el consumo excesivo de alimentos con azufre si se nota una relación con el mal olor.
No hay un único método que funcione para todos. Lo importante es identificar la causa del mal olor y elegir el producto o la estrategia que mejor se adapte a cada persona. Con una higiene adecuada y el producto correcto, es posible controlar el problema y recuperar la confianza en la vida diaria.
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