Las regiones del Perú presentan una gran diversidad de recursos y una serie de industrias diversas que involucran el turismo, la gastronomía, la agricultura, entre otros. | Fuente: Shuttersotck

De acuerdo con el “Volumen 2 del Estudio multidimensional del Perú” de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) nuestro país registró un buen progreso socioeconómico en las dos últimas décadas con mejoras en el bienestar y en la reducción de la pobreza.

Uno de los puntos clave para este progreso es sin duda la gente, que se encarga de hacer crecer el país y de desarrollar las industrias. En esa línea, otro punto fundamental está en la educación superior. Para Rolando Morin, director de Marketing y Comunicaciones de la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO), somos un país rico en diversidad con grandes oportunidades de desarrollo; por eso es necesario formar profesionales competitivos que contribuyan a fomentar una cadena de desarrollo sostenible que beneficie a más personas.

La educación superior: parte vital para el desarrollo

La oferta de educación superior en el país ha crecido y se ha descentralizado, hoy tenemos una amplia diversidad de universidades e institutos superiores no solo en Lima, sino también en las distintas regiones. De hecho, datos de la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) vía Macroconsult indican que entre 2001 y 2014, el número de universidades prácticamente se duplicó, siendo actualmente 143. Esto, sumado al programa de licenciamiento de SUNEDU, representa un gran avance en cuanto a oferta y educación de calidad para los jóvenes peruanos.

Las regiones del Perú presentan una gran diversidad de recursos y una serie de industrias diversas que involucran el turismo, la gastronomía, la agricultura, entre otros. En ese sentido, tener profesionales que conozcan cada parte del país y aporten desde su especialización es vital para aprovechar de manera más eficiente los recursos e incrementar la calidad de vida y el desarrollo de las regiones.

Aquí también son importantes las alianzas educativas con otras universidades del Perú y del mundo, pues brindan oportunidades únicas de experiencia y desarrollo a los estudiantes. Así se motivan y entienden la complejidad de cada sector y sus diferentes escenarios. Algunas formas en que la educación superior aporta al desarrollo de las regiones son las siguientes:

Prepara a los profesionales del futuro

Capacita a los jóvenes no solo técnicamente, sino que también desarrolla habilidades blandas necesarias para afrontar cualquier reto, así se tiene profesionales íntegramente listos para afrontar los nuevos desafíos de la realidad tecnológica actual.

Contribuye al desarrollo socioeconómico

Permite el desarrollo de las industrias desarrollando potencial humano capacitado. Así la economía crece, se crean puestos de trabajo y se coopera de manera colectiva para la construcción de una economía sólida.

Permite una estabilidad laboral y económica

Estudiar una carrera profesional permite encontrar mejores puestos de trabajo, brindando más posibilidades de gozar de una estabilidad laboral y económica. Así las personas pueden vivir de manera más plena y tranquila.

Promueve el emprendimiento

De acuerdo con el informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el 43% de los peruanos tiene ganas de abrir un negocio en los siguientes tres años. La educación superior también permite que los mismos ciudadanos se doten de herramientas para hacer realidad sus propios emprendimientos o impulsar negocios propios o familiares.

Incentiva la investigación e innovación

A través de la educación superior se pueden desarrollar investigaciones que aporten con las diversas problemáticas del país. Asimismo, se fomenta con asesoría y equipamiento la creación de soluciones que respondan a los retos de cada región.

La educación superior permite el desarrollo de las industrias desarrollando potencial humano capacitado. | Fuente: Shutterstock

El norte: un ejemplo de desarrollo

El norte es una de las regiones peruanas que ha crecido en cuanto a oferta educativa y que ofrece potencial de desarrollo. Según Morin, el turismo, la minería, la extracción de petróleo y la agroindustria forman parte de sectores que, desde hace mucho tiempo, aportan cifras alentadoras al progreso económico de la región.

Sobre el sector turismo, el norte congrega cada año miles de personas en días festivos, lo cual abre campo al desarrollo de industrias locales y fomenta la expansión de la región. Por ejemplo, el año pasado el turismo en Lambayeque y La Libertad aumentó en 10% en Fiestas Patrias.

Gran parte de este desarrollo se debe a que en el norte la oferta educativa de educación superior es cada vez mejor y los profesionales que egresan se interesan en aplicar sus conocimientos y ejercer sus carreras con el fin de hacer crecer su región. Morin añade que “en la actualidad, el norte, en determinados sectores, es incluso más rico y productivo que algunos países de primer mundo, razón suficiente para confirmar que tenemos grandes oportunidades a nuestro alcance y que un mejor futuro depende de nosotros”.

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