La transmisión por gotitas se produce cuando una persona se encuentra en estrecho contacto con otra que tiene síntomas respiratorios. | Fuente: OMS

Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar desde un resfriado común hasta afecciones mucho más graves. El nuevo coronavirus (COVID-19) es un tipo no identificado previamente en humanos, y aunque en un inicio su origen fue atribuido a los murciélagos y pangolines, no existen pruebas concluyentes en ninguno de los casos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), “no se sabe lo suficiente sobre el COVID-19 como para sacar conclusiones definitivas sobre cómo se transmite, las características clínicas de la enfermedad o el grado en que se ha propagado”. Sin embargo, según las características de los casos registrados hasta la fecha y sus coincidencias con otros tipos de coronavirus, se afirma que este no es transportado por el aire sino por gotículas respiratorias procedentes de la nariz o la boca.

¿Cómo entramos en contacto con estas gotículas?

Al transportarnos, en nuestros centros de trabajo y en nuestro hogar nos encontramos en contacto directo con objetos y otras personas con las que intercambiamos estos gérmenes. Estos se encuentran en las gotículas que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala y caen sobre las superficies que nos rodean, de modo que al inhalarlas o tocarlas nos podemos contagiar.

Asimismo, conforme hemos ido conociendo más del coronavirus han surgido preguntas como “¿puedo contagiarme al recibir un paquete procedente de China?” o “¿mi mascota puede contagiarse de coronavirus?”. Por ello, te contamos cuáles son las formas más comunes de contagio del COVID-19.

 

Abrazos, besos y apretones de mano

En un contexto en el que se promueven medidas de distanciamiento, las interacciones sociales también han cambiado y entre ellas, nuestra forma de expresar afecto. Cada vez que damos la mano a alguien o nos acercamos a dar un beso, nos convertimos en potenciales focos de transmisión del coronavirus.

Por ello, desde la prohibición de saludar con dos besos en España hasta el abandono del tradicional saludo maorí en Nueva Zelanda ­­–en el que dos personas se pegan la nariz y la frente­­– es evidente que el mundo está tomando precauciones y en Perú, saludar de mano y de beso también es una costumbre que ha quedado suspendida.

 

Estando cerca a personas infectadas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido que el coronavirus se transmite solo por contacto con las gotitas respiratorias que una persona contagiada proyecta al estornudar o al toser, y no hay evidencia alguna de transmisión por el aire.

Como estas gotitas caen del aire con bastante rapidez, el riesgo sigue siendo permanecer muy cerca a una persona infectada, ya que así es mucho más fácil inhalar las gotículas que haya esparcido una persona con COVID-19 al hablar, exhalar, toser o estornudar.  Por ello, se recomienda mantenerse a más de un metro distancia de otras personas para reducir el nivel de riesgo.

 

Grandes grupos de personas

Existe evidencia de que un gran porcentaje de transmisión de este virus se ha dado a través de personas asintomáticas; es decir, personas que estaban infectadas por el COVID-19 pero que no presentaban tos, dolor de garganta, fiebre y dificultad para respirar. Por esta razón, al estar en lugares con grandes grupos de personas, también crece la probabilidad de entrar en contacto con algún infectado que no sepa que es portador del coronavirus.

La mejor forma de evitar el riesgo es minimizando al máximo todo tipo de contactos a través de la llamada distancia social y acatando las medidas de cuarentena dispuestas por el gobierno.

 

Tocando superficies contaminadas

Los pasamanos del transporte público son un ejemplo de cómo las superficies con las que tenemos contacto en nuestra vida diaria se encuentran contaminadas. El virus puede llegar ahí en forma de estornudo o por el contacto de la mano de una persona enferma que no se cubrió al estornudar. Si después de tocar estos objetos nos llevamos las manos a la cara, es muy probable que nos hayamos contagiado.

Es esencial desinfectar regularmente determinadas superficies, como los escritorios en lugares de trabajo o la cocina y el baño, en el caso de nuestras casas. Asimismo, el lavado de manos frecuente es una medida básica de prevención, ya que el agua y jabón arrastran los microorganismos que se adhieren en nuestra piel durante el día.