trata mujeres
Un 85% de comisarías presentó algún grado de insuficiencia en la especialización operativa de la trata de personas, revela estudio del Ministerio del Interior. | Fuente: ANDINA

Privación de la libertad, violencia física y emocional, hambre y hacinamiento, destrucción y alteración de la identidad o explotación sexual son solo algunas de las situaciones a las que están expuestas las víctimas de trata de personas. De acuerdo con el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, la trata de personas es un delito que atenta contra la libertad personal, la dignidad, y hasta la vida de la víctima.

Durante el último año en nuestro país, 8 de cada 10 denuncias registradas por este delito tuvieron como víctimas a mujeres, según el Ministerio Público. Para conocer cómo se produce este crimen, las causas que las hacen más vulnerables a esta red y las medidas para prevenirlo, Danae Beteta, asociada senior del área penal del estudio DPL Piper Perú, conversó con RPP.

¿Bajo qué modalidades se manifiesta este delito?

Dentro de las diferentes cifras que manejan la Policía Nacional y el Ministerio Público, la explotación sexual es el fin principal de la trata de personas en nuestro país. Beteta precisa que las víctimas son generalmente captadas mediante falsas ofertas de trabajo. La vulnerabilidad e inseguridad económica, explica, las predispone a este crimen.

De acuerdo con el Ministerio Público, los lugares específicos de explotación con mayor incidencia en las denuncias (23%) fueron los bares y cantinas. La Defensoría del Pueblo advierte que, en estos espacios, las mujeres enfrentan violaciones a sus derechos humanos y económicos, además de atentar contra la dignidad humana.

Otra modalidad sumamente extendida a la que son sometidas las víctimas de trata, tanto en la selva como en la sierra, es la labor conocida como “damas de compañía”, donde no son solo obligadas a vender licor y permanecer junto a los clientes de clubes clandestinos, sino que también deben permitir comentarios, tocamientos y la práctica sexual, advierte el Ministerio Público.

¿A qué se debe la mayor incidencia en mujeres?

La trata de personas es una manifestación de la histórica y estructural discriminación de género en el país. Así lo señala el Ministerio Público, que revela que, en el 2021, de las 860 víctimas registradas en las Fiscalías Especializadas en Delitos de Trata de Personas, el 83% fueron mujeres. Los estereotipos de género, explican diferentes estudios, se ven reflejados en este crimen.

Una investigación sobre la trata de personas en la Amazonía de Jaris Mujica y Robin Cavagnoud muestra que los varones en espacios rurales suelen desempeñar roles productivos bajo explotación laboral en la tala o minería, mientras que las mujeres son sometidas a la explotación sexual junto a funciones vinculadas al cuidado, como la administración de alimentos y bebidas alcohólicas. 

Además, dentro de la cadena de este crimen, desde CHS Alternativo advierten que existen víctimas mujeres que terminan formando parte del proceso de captación de nuevas personas, debido a la asociación que se tiene sobre el género femenino con la capacidad de generar lazos de confianza y su rol como protectoras y cuidadoras de la familia dentro del hogar.

¿Cómo prevenir este crimen?

Al ser la trata de personas una problemática principalmente social, Beteta sugiere que la acción central para la prevención de este delito es la concientización. Los órganos competentes del Estado, indica, son los primeros que deben recibir capacitaciones con un enfoque de género, ya que todavía existe gran desconocimiento sobre las causas y manifestaciones de este delito.

Por ejemplo, según el Ministerio del Interior, a partir de una encuesta realizada a comisarios, se reveló que un 85% presentó algún grado de insuficiencia en la especialización operativa de la trata de personas. En ese sentido, identificar las localidades donde el delito tiene mayor incidencia es fundamental para realizar una sensibilización descentralizada.

Además, la especialista destacó la labor que podría aportar el sector privado mediante el compromiso y responsabilidad social con las zonas más vulnerables y con menor presencia del Estado. A través de cursos de prevención no solo para sus trabajadores y familias, sino también abiertas al público, con dinámicas y temáticas visuales para fomentar una participación real y activa.

“La trata de personas es explotación humana” es una campaña de CHS Alternativo, USAID y RPP que busca poner en alerta a la población sobre los riesgos, condiciones y finalidades de este delito. Además de informar a la ciudadanía sobre cómo prevenir posibles casos de trata, así como apoyar a las víctimas en su reintegración mediante el trabajo coordinado del Estado con la sociedad civil.