Con el empleo de tecnología de ultrasonido de alta potencia buscan generar ningún residuo dañino con el ambiente.
Con el empleo de tecnología de ultrasonido de alta potencia buscan generar ningún residuo dañino con el ambiente. | Fuente: UPN

Debido a la tendencia mundial de incorporar alimentos saludables a la dieta diaria, el consumo de alimentos deshidratados ha aumentado. En el caso de la industria de frutas deshidratadas, de acuerdo con Sierra y Selva Exportadora (SSE), su consumo habría alcanzado los 4 millones de toneladas en el año 2020.

Entre las ventajas de los alimentos deshidratados están la posibilidad de conservarse por más tiempo al evaporar sus líquidos, su facilidad de consumo y portabilidad. Además, si el proceso de deshidratación se realiza de manera correcta los alimentos conservan gran cantidad de nutrientes. Pensando en esto, un equipo de investigadores del Centro de Investigación Avanzado en Agroingeniería de la Universidad Privada del Norte (UPN) puso en marcha el estudio denominado “Combinación de ultrasonido, presiones de vacío y etanol como pretratamiento para mejorar el secado de cortes de apio”.

Con el proyecto, los investigadores buscan técnicas innovadoras para mejorar el secado de los alimentos y obtener alimentos deshidratados de calidad con mayor periodo de vida útil. “Por ejemplo, buscamos reducir el tiempo y/o la temperatura de secado y mantener el alimento con propiedades lo más cercanas al original, empleando la tecnología de ultrasonido de alta potencia, que no genera ningún residuo dañino” explica Alberto Miano Pastor, docente e investigador de la UPN.

Este trabajo forma parte del proyecto de investigación financiado por ProCiencia y realizado dentro del Centro de Investigación Avanzado en Agroingeniería de la UPN.
Este trabajo forma parte del proyecto de investigación financiado por ProCiencia y realizado dentro del Centro de Investigación Avanzado en Agroingeniería de la UPN. | Fuente: UPN

Asimismo, este estudio beneficiaría a las empresas productoras de alimentos deshidratados, de alimentos listos para consumo, de ingredientes alimentarios, entre otros. “Cuando se encuentre la mejor técnica de secado, se reducirá el uso energético que conlleva a disminuir la contaminación ambiental. Gracias a la optimización del tiempo de los procesos, también se ahorraría costos de producción y los precios serían más bajos”, añade el docente.

Hasta la fecha, uno de los avances logrados en el proyecto –también integrado por la Dra. Meliza Rojas– es la publicación del artículo científico de cuartil Q1 en el portal Science Direct, donde se demostró una reducción del tiempo de secado de 38% equivalente a 45 minutos del proceso total.