trabajo doméstico
Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) de 2018, 6 de cada 10 mujeres son consideradas amas de casa. | Fuente: Shutterstock

Durante la pandemia, y debido a los roles históricamente asignados a las mujeres, la sobrecarga de los quehaceres del hogar –como limpiar, cocinar, lavar la ropa, ayudar con las tareas escolares a los menores y atender a los adultos mayores– la llevan las niñas, adolescentes y mujeres. De hecho, según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), las mujeres han incrementado más de 4 horas diarias al tiempo que ya invertían a las tareas domésticas y de cuidado, que era en promedio 6 horas.

Esta situación que normaliza la desigual distribución de responsabilidades impacta negativamente en el desarrollo de las mujeres, ya que restringe su participación en el mercado laboral, limita su acceso a empleos de calidad, acentúa la brecha salarial y reduce su tiempo libre. Asimismo, genera que ellas releguen la realización plena de sus proyectos de vida y metas personales.

Por otro lado, el trabajo doméstico no remunerado afecta también al futuro de nuestro país. De manera que, según la Defensoría del Pueblo, dedicar el tiempo exclusivamente a las tareas del hogar reduce la participación de las mujeres en el mercado laboral. Como consecuencia, ellas tendrán menor o ningún ingreso monetario que limitará su acceso a mecanismos de protección social –sistema de pensiones y seguro de salud–, lo que genera riesgo de vulnerabilidad futura.

Asimismo, durante el estudio realizado el año pasado por la misma entidad, las mujeres entrevistadas en los grupos focales, tanto en el área urbana como rural, consideraron que es importante lograr un entendimiento con la pareja para redistribuir las tareas del hogar.  En este contexto, actualmente, muchos hombres están reflexionando sobre la forma de ejercer su masculinidad y asumir sus responsabilidades en el ámbito doméstico.

A continuación, te contamos cuáles son las recomendaciones que brinda el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) para construir la igualdad desde casa:

  1. Participa activamente de la crianza de tus hijas e hijos: apoyándolos en sus tareas escolares, compartan juegos acordes a su edad e incentívalos a participar de las labores domésticas. Recuerda que estas actividades también puedes hacerlas de manera remota.
  2. ¡Toma la iniciativa! Las tareas del hogar y de cuidado son responsabilidad de todas y todos. Por ello, organízate y distribuye las tareas del hogar con igualdad entre las y los miembros de tu familia.
  3. Las labores domésticas son centrales para nuestra vida y merecen nuestra atención, por ello, promueve la corresponsabilidad en tu centro laboral.
  4. Fortalece tus lazos afectivos con los miembros de tu familia, generando espacios de diálogo para expresar alegrías, preocupaciones o miedos. Cuida a tus seres queridos y preocúpate por su bienestar.
El MIMP trabaja desde el año 2007 en la incorporación de los hombres en la lucha por la erradicación de la violencia contra la mujer y toda forma de violencia de género.
El MIMP trabaja desde el año 2007 en la incorporación de los hombres en la lucha por la erradicación de la violencia contra la mujer y toda forma de violencia de género. | Fuente: MIMP

¿Por qué es importante que los hombres también se involucren?

De acuerdo con el proyecto “Hombres por la igualdad” del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), es importante incorporar a los hombres en la lucha por la erradicación de la violencia de género a través del cuestionamiento de los estereotipos culturales, la creación de nuevas formas de masculinidades democráticas y la promoción de relaciones equitativas en su entorno familiar y de pareja. 

A continuación, te contamos por qué es necesario que ellos también trabajen por la igualdad:

  • Los hombres son parte del problema de la violencia hacia las mujeres, por lo tanto, deben participar en su solución.
  • Forman parte de una sociedad que en los distintos espacios de desarrollo (casa, escuela, comunidad, etc.) trata a los hombres de manera diferenciada, otorgándoles una posición privilegiada.
  • Es necesario el cambio de prácticas y discursos masculinos, que, de manera cómplice, minimizan o justifican las conductas violentas o de control que ejercen otros hombres contra las mujeres.
  • Su involucramiento responsable y comprometido generará un efecto multiplicador en otros hombres.
  • No es responsabilidad únicamente de las mujeres luchar por la igualdad de género y por construir una vida libre de violencia.
  • Para lograr su compromiso como aliados en la construcción de relaciones igualitarias y una sociedad libre de violencia de género.