OSIRIS-REx
La representación de este artista muestra la nave espacial OSIRIS-REx descendiendo hacia el asteroide Bennu para recolectar una muestra de la superficie del asteroide. | Fuente: NASA/Goddard/Universidad de Arizona

La nave OSIRIS-REx, que hace un par de meses logró recolectar muestras del asteroide Bennu, ha sido designado en una nueva misión: acercarse al peligroso Apophis.

La nave, que ahora cambiará su nombre a OSIRIS-APEX, tendrá que dejar las muestras en el planeta antes de dirigirse a este nuevo asteroide, el cual es un astro único y de interés para la ciencia.

Apophis, el dios del Caos

Cuando se descubrió el asteroide Apophis en 2004, parecía dirigirse hacia la Tierra con un riesgo de impacto en 2029 con resultados potencialmente catastróficos. Esta roca de 340 metros de ancho es mucho más pequeña que la que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años, pero es lo suficientemente grande como para destruir una gran ciudad.

Así que fue un gran alivio cuando nuevas observaciones de la órbita de Apophis permitieron a los astrónomos calcular que en su encuentro con nosotros en 2029 pasará a 30 mil kilómetros, una décima parte de la distancia a la Luna. Esto significa que no hay riesgo de que golpee o cause algún daño en el planeta, por más que la distancia sea una de las más pequeñas de los últimostiempos. En dicho año, las personas en Europa y partes de África puedan verlo a simple vista mientras pasa volando.

La nave espacial orbitará lentamente alrededor del Sol durante unos años antes de encontrarse con Apophis el 21 de abril de 2029, solo una semana después de que el asteroide pase cerca de la Tierra, y lo estudiará durante 18 meses.

La sonda se reunirá con Apophis y entrará en órbita alrededor del asteroide. No recuperará una muestra como lo hizo con Bennu, pero se acercará mucho, casi tocándola, luego disparará propulsores para levantar el material de la superficie y revelar lo que hay debajo. También medirá cuánto se alteró la órbita del asteroide por la gravedad de la Tierra para determinar qué tan cerca podría volver a estar de nosotros en el futuro.

La misión más larga es parte de una iniciativa general de la NASA para extender ocho misiones de exploración planetaria, incluidos los dos rovers en Marte, Curiosity y Perseverance, el módulo de aterrizaje Mars Insight, los orbitadores alrededor de Marte y la luna, y el programa New Horizons, que voló más allá de Plutón en 2015 y ahora está explorando el cinturón de Kuiper en el borde de nuestro sistema solar.

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